Conicet: un conflicto incomprensible

Por: José Martín Ramallo López | Especial para Infoplatense | Viernes 23 de Diciembre de 2016

La comunidad científica se encuentra movilizada desde hace unos días en un principio por el recorte en el presupuesto a la ciencia pero fundamentalmente por una decisión poco entendible del CONICET de limitar el número de ingresos a la carrera del investigador.

Esta carrera es una de las principales herramientas con las que cuenta el Estado para fomentar la dedicación exclusiva de los científicos a las tareas de investigación y desarrollo. Los postulantes son egresados universitarios que han alcanzado el título de doctor en su especialidad y que se han perfeccionado en instituciones de investigación, tanto nacionales como extranjeras, durante al menos 2 años luego de la obtención de su doctorado. Es decir que estamos hablando de personas altamente capacitadas en las que el mismo Estado ha invertido una gran cantidad de dinero en su formación y perfeccionamiento.

En un país desarrollado, parte de estos recursos humanos nutrirían al sector privado. Lamentablemente, el escaso desarrollo de la investigación en la industria nacional hace que prácticamente la única salida laboral de estas personas esté en el Estado y principalmente en el CONICET. En su defecto, podrán encontrar también oportunidades de trabajo en el exterior, lo que implicará la pérdida de recursos humanos altamente calificados y valiosos.

El Plan Nacional de Ciencia y Tecnología Argentina Innovadora 2020 establecía un crecimiento de los investigadores del CONICET a una tasa del 10% anual. El mismo ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, ha justificado y defendido esta política en diferentes oportunidades, y si bien el crecimiento promedio ha estado levemente por debajo de este valor (aproximadamente en un 8% durante los últimos años), el recorte en el ingreso previsto en la presente convocatoria hace disminuir el crecimiento a algo menos del 5%.

En números concretos, en la presente convocatoria para el ingreso a la carrera del investigador del CONICET se presentaron 1.526 postulantes, de los cuales las Comisiones Asesoras de las distintas áreas que evaluaron sus antecedentes recomendaron el ingreso de 874. Sin embargo, sólo 385 fueron confirmados para ingresar, dejando fuera a 489 postulantes que fueron evaluados en forma favorable.

El financiamiento anual necesario para pagar los sueldos de estos investigadores sería de aproximadamente 200 millones de pesos, por lo que parece difícil de creer que el problema sea financiero. Hasta el momento nadie ha dado una justificación a esta medida sorpresiva.

¿Qué hay detrás de este recorte en el número de ingresos al Conicet? ¿Hay un cambio en la política de crecimiento del Conicet? Son preguntas que nadie puede o quiere responder aun. El año pasado, durante la campaña, el actual presidente Mauricio Macri prometía duplicar la inversión en Ciencia y Tecnología y se enorgullecía de la ciencia que se hacía en el país. La confirmación del ministro Barañao en su cargo fue una señal optimista sobre los planes de la actual administración en el área. Hoy, los hechos no se condicen con esas promesas de campaña y erosionan la buena imagen del ministro.

El recorte presupuestario y la gran disminución en el número de ingresos al Conicet han generado un gran malestar en la comunidad científica y resulta llamativa la falta de respuestas y explicaciones de las autoridades del Conicet, del Ministerio de Ciencia y Tecnología y del Poder Ejecutivo. Porque en el fondo estamos hablando de 489 jóvenes doctores que el próximo 1 de abril quedarán en la calle. Jóvenes que se formaron durante muchos años para poder llevar adelante su sueño de investigar y se los pone de golpe frente a un futuro incierto.

No es tampoco una buena señal para los estudiantes con vocación científicas que cuestionarán la conveniencia de seguir una carrera que los deposite el día de mañana en una situación semejante a la que muchos viven hoy, poniendo en riesgo a las próximas generaciones de científicos. Vemos lamentablemente un horizonte con muchos nubarrones. Sería bueno que el futuro se despejara y mostrara señales positivas para que los científicos pudiéramos dedicarnos solo a investigar. Es responsabilidad de los dirigentes reaccionar a tiempo, corregir los errores y despejar el futuro.

(*) El autor de la nota es investigador del CONICET y Profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP.

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