“A los chicos por su nombre”: es Ley el proyecto para que los pacientes pediátricos no sean un número de cama

Por: Infoplatense | Viernes 19 de Agosto de 2016

Los hospitales públicos y privados de la provincia de Buenos Aires deberán identificar a los pacientes pediátricos por su nombre en lugar de números en las camas de internación, según una ley sancionada en la Cámara de Diputados provincial. La iniciativa había sido impulsada por la encargada de la biblioteca popular platense “Del Otro Lado del Árbol”, Paula Kriscautzky, a través de un proyecto denominado “A los chicos por su nombre”.

Paula fundó una biblioteca popular en abril de 2011 que funciona frente al Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, después que Pilar, su hija de 5 años falleciera de cáncer tras permanecer internada en distintos centros de salud.

La ley establece la obligación “de identificar las plazas hospitalarias en las que permanezcan internados pacientes pediátricos, por el nombre y apellido de los niños que ocupen las mismas”.

“A quien le toca transitar una circunstancia de enfermedad tiene como derecho primero ser llamado por su nombre propio y ser respetado de manera íntegra. Nadie por estar enfermo se convierte en la patología que lo afecta, nadie se transforma en un número frío y despojado de humanidad”, se consignó en los fundamentos.

Kriscautzky explicó que el objetivo de la norma es que las camas de hospitales “no sólo lleven un frío número, sino el nombre del niño. Tiene que ver con el primer derecho que se debe cumplir, que es el derecho a la identidad”.

Añadió que “muchas veces, los médicos se refieren a esa persona como al número o la mencionan por la patología que lo afecta” y dijo que “una vez escuché: ‘a la 16 entra un tumor’ y pensé ‘qué lejos estamos de comprender el universo humano´”.

“A la 16, número de cama, entró Pilar, mi pequeña hija, que pasaba por una traumática situación de enfermedad, y que sin dudas esa circunstancia no la definía, ni hablaba de ella. A la cama número 16, entró Pilar, una niña de 5 años, de rulos desparejos que transitaba su jardín de infantes”, relató.

Kriscautzky consideró que a partir de lo que vivió “empezamos a pensar que no es correcto que la denominación de los nenes internados dependa de las buena voluntad de las personas sino que sea política pública”.

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