Cristina, sola y su alma

Por: Claudio Gómez | Domingo 01 de Octubre de 2017

La historia política de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires es portentosa en anécdotas. Hay miles. Juntas confluyen en una parte esencial, indispensable, de un pasado que, aunque no permite concebir el presente, estimula profundamente las especulaciones.

Contemos una de esas memorias, solo para dar un ejemplo, no muy feliz, por cierto.

En el marco del pacto Perón-Frondizi, el 18 de marzo de 1962, la fórmula Framini-Anglada ganó por amplio margen las elecciones en el territorio bonaerense. Escondidos bajo las siglas “Unión Popular”, los representantes de El General recaudaron 1.170.000 votos. Al día siguiente, Frondizi -apretado por las fuerzas armadas- mandó la intervención a la Provincia y a otras 18 jurisdicciones. El 29, Frondizi renunció. Asumió José María Guido y anuló las elecciones. El peronismo sería proscripto en noviembre de ese año, con el dictado militar del Estatuto de los Partidos Políticos.

Afortunadamente, ya no existen proscripciones. Pero eso no invalida el tortuoso transcurso de la Historia y de sus vaivenes.

El Club Gimnasia y Esgrima de La Plata acaba de negarle a la candidata a senadora nacional, Cristina Fernández, una foto con el plantel del fútbol. Desde la institución argumentaron con el “Estatuto”.

“Uno de los artículos del estatuto que rige la actividad de la institución no permite que el club se vea involucrado en actividades partidarias”, explicaron.

Los estatutos sirven para todo. Incluso para negarle a la ex presidenta una selfie en un club que supo llamarse Gimnasia y Esgrima de Eva Perón. Eran otros tiempos, claro, y los verdaderos peronistas se arrepintieron de semejante audacia: cambiar el nombre de La Plata por el de Eva Perón le había dado más pasto a las fieras que luego bombardearían la Plaza de mayo.

Lo cierto es que Cristina está sola. Decidió desobedecer a sus instructores de imagen. Con un grupo pequeño produce las entrevistas que protagoniza y luego analiza en una individualidad que se parece mucho a la soledad.

En 12 años de gobierno, el kirchnerismo no ha logrado formar un solo cuadro que pueda sostener su gestión. Muchos están presos. Ella es ella y sabe que los votos son suyos y las antipatías también. Algunos adláteres peso pluma aparecen en programas marginales, pero ¿y Taiana?

Como una mosca que choca irremediablemente contra el traslúcido cristal de una ventana, así choca Cristina con su techo de sufragios. Dicen que le falta generosidad política para correrse y dejar emerger al verdadero peronismo.

Quienes le decían que sí, ahora le dicen que no. Y para ella esa negativa es una experiencia nueva in crescendo.

Además de los estatutos, está el Photoshop. Pero esa es otra historia.   

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