Nadie quiere internas o la unificación de “la grieta”

Por: Ricardo Jaén | Jueves 08 de Junio de 2017

Cuando llega el momento de armar para “juntar los porotos”, en la política argentina no hay “grieta que valga”.

Todos piensan igual aunque hablen distinto.

Ante las presuntas posibilidades matemáticas de votos se caen las “ideologías” y si no pregúntenle a Stolbizer o Victoria Donda migrando al neoperonismo de origen tigrense.

CFK quiere lista única para ser candidata o no serlo.

Macri quiere lista única en la ciudad de Buenos Aires.

Vidal no la quiso a Carió en la provincia, huelga explicar los motivos.

Sólo los que no tienen nada que perder, porque a hoy no tienen efectivamente nada, quieren internas: Randazzo y Lousteau.

No por convicción, sólo por interés coyuntural.

En síntesis, las PASO se han convertido rápidamente en un episodio más de la Argentina hipócrita, donde las leyes, las normas, las prohibiciones, las regulaciones, en síntesis los deberes y los derechos, son todos relativos y ninguno absoluto.

Dependerá del posicionamiento de poder que tenga la corporación, que se deba someter a ellas, si aplican o se “relativizan”.

Esto es tanto para progresistas y liberales, oficialistas u opositores. O lo que sea. Los únicos que quedan afuera son las personas comunes que no pertenecen a una corporación o no son relevantes en ellas en su estructura de poder.

Curiosamente, este sector sea posiblemente el mayoritario cuando se menciona ese porcentaje de votantes que no tienen una posición tomada y que posibilitaron “la sorpresa electoral” de la última elección, al menos en la provincia de Buenos Aires.

Su lógica de comportamiento electoral pareciera ser evitar el abismo, porque ellos serán los primeros que serán empujados y lo saben.

Creo que eso se llama “memoria histórica”.

En la sociedad del colectivo #NiUnaMenos, el poder en la provincia más importante del país y llave política para el futuro del gobierno nacional, tendrá como protagonistas exclusivas a cuatro mujeres: María Eugenia Vidal, CFK, y los delfines respectivos, Gladys González y Verónica Magario.

No deja de ser una lamentable ironía.

Igual seguirán violando y asesinando mujeres.

 Pero esa es otra historia o quizás la misma.

Lo cierto es que vamos en dirección de unas PASO que, seguramente, los partidos de izquierda la utilizarán para dirimir candidaturas porque por ahora están muy lejos del poder, para el resto sólo será escenografía.

En el peronismo, Cristina pareciera haber decidido dejar fuera a Randazzo creando un frente ciudadano y ganar tiempo para pensar acerca de su candidatura. Siempre está Magario.

Duran Barba apuesta “a lo nuevo” -con Vidal atrás como candidato tácito- con Gladys González.

Los sectores “de la vieja política” del PRO, creen que ante la posibilidad de que se presente Cristina, juegan el nombre de Graciela Ocaña.

Posiblemente una síntesis entre ambas posiciones sea Carolina Stanley.

Finalmente, aunque muchos no lo crean, quien decidirá será el presidente Macri.

Pareciera que Lousteau y Randazzo tienen un destino común que es “mirar detrás del vidrio de la ventana” y cumplir con el rol de “víctimas” de los “aparatos”.

Curioso destino de quienes fueron parte en distintos tiempos del gabinete de Cristina, al cual si le sumamos a Massa, CFK se convierte en la “gran descubridora de talentos políticos”, hoy protagonistas.

Como casi siempre, pareciera que poco se someterá a la elección de la gente, que sólo podrá elegir más adelante un “menú fijo” que otros decidieron.

 

(*) El autor del artículo analista en riesgo político.

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