"Soy una bolsa de odio, pero si dejo que eso florezca mi familia pierde el objetivo"

Horacio Córdoba, el papá de Emma, la joven brutalmente asesinada en Punta Lara, describe su dolor pero no pierde de vista el futuro. Íntimo, en carne viva, cuenta cómo conviven su dolor y el reclamo de justicia.

Por: Infoplatense | Viernes 14 de Julio de 2017

"María era una piba comprometida con la vida". Con esas palabras definió Horacio Córdoba, el padre de María Emma Córdoba, a su hija, la estudiante de medicina de 26 años asesinada en la madrugada del último sábado en su casa de Punta Lara. En diálogo con 221 radio, el hombre contó cómo vive este difícil presente y llamó a la sociedad a reflexionar sobre el trasfondo de los femicidios: "Soy una bolsa de odio, pero si dejo que eso florezca mi familia pierde el objetivo".

Al mismo tiempo, Horacio agradeció el apoyo que tanto él como sus tres hijos (dos hombres y una mujer) recibieron tras conocerse la dramática noticia. En ese sentido, destacó el accionar de las fuerzas de seguridad, del personal de la municipalidad de Ensenada y de la sociedad toda: "Pensé que mis hijos y yo estabámos solos, pero de golpe aparecieron todos los medios. Y no por el interés de la noticia, sino que aparecieron para acompañarnos. Y después salieron 7 mil personas a la calle a pedir por mi hija", dijo sobre la multitudinaria marcha del último lunes.

En este contexto, destacó, además, las diferentes iniciativas que tuvieron lugar tras el femicidio de su Emma: el mural con el nombre de su hija en la Facultad de Ciencias Médicas, el refugio de animales que ahora llevará el nombre de la joven y el proyecto de abrir una cátedra sobre violencia de género en la misma facultad a la que asistía su hija.

Sobre cómo transitó la primera semana tras el femicidio de María Emma, Horacio contó que no quiere perder de vista su deseo de justicia: "El dolor profundo va a venir luego. Hoy la prioridad es no perder el objetivo: hay una persona o dos o tres que están relacionadas con el hecho. No digo que todos estuvieron en mi casa. Pero digo que están todos relacionados. Y hacia allí vamos, ese es el objetivo", explicó. 

Por otro lado, Horacio detalló que intenta mantener la calma para no perder de vista el afán de conseguir justicia por la joven,  pero describió algunas de sus emociones: "No voy a mentir. Soy una bolsa de odio  Pero si dejo que florezca eso, pierdo el objetivo. Tengo asco. No puedo comprender como una persona que no sé de qué vientre pudo haber salido ingresó a una casa a destruir y a matar.  No robó nada. Mi hija tenía 200 pesitos en la mochila. No se llevaron un televisor ni un auto de alta gama. Fue premeditado, la idea era destruir y matar", detalló compungido.

Al mismo tiempo, resaltó la necesidad de atender la cuestión que concierne a la violencia contra la mujer desde una perspectiva integral. Pidió "educar a lo que traemos al mundo", "cuidar a las chicas" y "cuidarnos como la sociedad". Así, llamó a la reflexión de los ciudadanos y resaltó: "No digamos que queremos ser el primer mundo si no tenemos siquiera el compromiso de cuidarnos y educarnos unos a otros; si no tenemos el compromiso de ser amables unos a otros. No nos rasguemos las vestiduras de manera hipócrita", advirtió.

Finalmente, el hombre describió el caracter de María Emma, a quien describió como una chica alegre, solidaria, que daba clases gratutiamente a quien lo necesitaba; que era amante de los perros y que no tenía miedo de mostrar sus opiniones. "Era una muchacha de carácter muy firme", explicó. Y dijo que, desde el fallecimiento de su madre hace ya varios años, María Emma se había transformado en una gran contención para sus hermanos: "A veces era la madre de estos otros 3", dijo, conmovido.  "Era una piba comprometida con la vida. Era mejor que yo. María no pasó en vano. Eso es lo que me sostiene. No pasó en vano", concluyó. 

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