“Cambiemos es un experimento de la derecha para replicarlo en toda América Latina”

El precandidato a concejal por el frente Vamos Leandro Amoretti analiza el frente gobernante y a su figura excluyente, Vidal. Dice que la gobernadora es “un cuadro de derecha moderno”. Desmenuza el escenario local y explica para qué quiere llegar a una banca en el Concejo.

Por: Infoplatense | Jueves 10 de Agosto de 2017

“En esta campaña en La Plata no se debaten propuestas. Los acuerdos y los frentes electorales que se hicieron tienen poco de novedoso, tienen poco de frescura. En particular, la lista de Cambiemos intenta hacer política desde la antipolítica porque ni siquiera su campaña se erige sobre la defensa de su gestión sino que se subordina a la campaña a nivel nacional y provincial, apoyada en la figura de Vidal que tiene buena imagen pública”.

El precandidato a concejal por el frente Vamos Leandro Amoretti lanza la crítica y se enfrasca en desmenuzar la política –en todos los niveles- para dejar en claro cuál es su pensamiento. A un puñado de días de esa gran encuesta que son las PASO, dice que esta es “una elección muy particular”, de mucho desgaste y en medio de “una situación económica de mucha tensión”. Advierte mucha desilusión de la gente sobre el gobierno que “ejecuta políticas neoliberales y regresivas”.

Centra la crítica en las tres fuerzas de mayor envergadura. Y ennumera. Dice que el massismo en nuestra ciudad hizo un acuerdo “muy oportunista” porque –explica- “Gastón Crespo y (José Ramón) Arteaga se juntaron sin tener nada que ver, teniendo “perfiles muy diferentes”. Pese a ver con buenos ojos a Cristina Fernández, es muy crítico con los representantes platenses de Unión Ciudadana. “No tiene nada que ver con la idea de pensar un movimiento que se construya desde abajo”. Habla de “reciclado de referentes, algunos de los cuales vienen del pejotismo más rancio, que se suben al discurso de Cristina sin rendir ningún tipo de cuentas en su paso por el gobierno”. “Muchos tuvieron responsabilidades en las diferentes gestiones de Bruera”, destaca. Tiene, además, algo para decir de la primera precandidata a concejal por el kirchnerismo. “La figura de Victoria Tolosa Paz está muy lejos de vincularse a la militancia del kirchnerismo. Y además es una persona millonaria que está muy lejos de los problemas reales de la ciudad”.

-Vidal tiene una imagen positiva alta. ¿A qué se debe?
-Algunas cosas cambiaron para peor. Ella encontró críticas en las cuales ampararse y sobre las cuales pararse a dialogar con la gente. Vidal es un cuadro de derecha moderno. Para dar los debates con ella hay que ser inteligente. Hay discusiones que tienen que ver más con marketing que con la realidad.

-¿Como qué?
-Por ejemplo el discurso de la educación y el de la salud, que son planteos que hace con fuerza Vidal, respecto de cierta modernización, de cierta inversión pública en esas áreas. Ahí hay un reclamo muy sentido por parte de los bonaerenses respecto de la falta de inversión en infraestructura en esas áreas pero se hace bajo un esquema que tiene una estigmatización de los trabajadores, tiene un intento de división sobre la comunidad por ejemplo educativa. Hay mucho por discutir en educación pero hay que fortalecer la comunidad educativa, defender al trabajador educativo. El abordaje que tuvo Vidal al discutir la educación lo hizo atacando a los trabajadores de la educación. En la educación enarboló el discurso de mayor inversión en salud pero lo hace subordinado a un discurso universal médico que es el proyecto a nivel nacional. En ese sentido vamos a un sistema privado de salud. Es interesante discutir eso pero se hace difícil porque si se hace bajo una matriz de política neoliberales a la larga termina siendo regresivo.

-Decías que Vidal es un cuadro de derecha moderno. ¿El votante la ve así y la elige?
-Creo que ve las propuestas y las promesas que entiende que le van a cambiar la vida para mejor. Hay una construcción discursiva que es interesante por el lugar desde el cual se para. Se para desde el argumento común, se para desde las problemáticas concretas y evita discutir los grandes problemas y los grandes intereses que existen en la Provincia. Vidal sabe intervenir correctamente y por eso mantiene una imagen positiva. Veremos hasta dónde puede sostener ese tipo de intervención (…) El discurso de la lucha contra las mafias y el discurso del saneamiento del sistema penitenciario tiene aspectos que son interesantes porque sin dudas hay una estructura policial que tiene puntos de contacto con el delito organizado, pero Vidal lo hace bajo un paradigma punitivista que estigmatiza a la juventud, bajo un paradigma que sostiene que hace falta mayor intervención policial y no discutir las causas de fondo.

-¿Que sea Carolina Piparo la primera candidata a diputada es un ejemplo de eso?
-Claramente. Piparo, que ha tenido declaraciones muy fuertes; me parece que le han dicho que baje un poco el perfil porque se pasaba un poco de la línea respecto del posicionamiento que tiene Vidal. Me parece que van probando hasta dónde pueden y hasta dónde no. El desafío de las organizaciones populares es instalar las discusiones de fondo con inteligencia.

-Hay un fuerte reclamo de seguridad por parte de la sociedad…
-No creo que todo el votante que plantee la necesidad de mayor seguridad tenga una visión de derecha. Creo que hay un reclamo de la sociedad por vivir con menos violencia.

Cambiemos es un experimento de la derecha para replicarlo en toda América Latina”, afirma Amoretti. Y explica que el PRO es una fuerza que irrumpe como un emergente en el 2001 como una derecha reformulada; “ya no una derecha dura como en los 90 sino una derecha que tiene capacidad de interpelar, tiene capacidad de justificar ajustes económicos y capacidad de discutir culturalmente cuál es el rol del Estado y cuál es el rol de los trabajadores en términos de individualismo versus comunidad o lucha colectiva”.

-Atendiendo esa reformulación de lo que considerás la derecha, ¿la izquierda cambia sus armas para pelearle?
-Esta es una derecha con un grado mayor de aprendizaje e inteligencia, por eso hay que pensar nuevas fórmulas y nuevas formas de discusión. Nosotros nos consideramos una izquierda latinoamericana con vocación de unidad y de amplitud y entendemos que el desafío es generar frente que puedan poner límites al gobierno, pero desde la resistencia plantear agendas propositivas que tengan que ver con problemáticas concretas. El nuestro intenta ser un frente amplio y diverso.

“Es un error pensar en la autoconstrucción de los partidos de izquierda. Debe apostarse a frentes populares que incluyan a distintos sectores, a todos quienes piensan a la política de forma colectiva y a través de los derechos”, dice el precandidato de Vamos.

-¿Garro es un dirigente de derecha moderno?
-No. Garro es un abogado que por casualidad terminó en la intendencia. No es un cuadro político que se destaque. Se acercó a la política por el peronismo. Estuvo en la Cámara de Diputados y nadie conoce qué hizo. Si el radicalismo hubiera ido juntos le ganaban la interna.

-Sin embargo, todos los sondeos le dan que tiene más de 30 por ciento de imagen positiva.
-Él no se presenta a elección. Tiene ese número de intención de votos Cambiemos, que es una marca nacional y provincial. Creo que la gente que vote a Cambiemos en La Plata lo hará por las gestiones nacional y provincial, no por la municipal, pese a que habrá gente que encuentra alguna cosa positiva en la gestión. Pero es mucho más lo que no se hizo. Mucha inexperiencia: cambió más de 20 funcionarios en lo que va de la gestión.

Amoretti se imagina discutiendo mucho dentro del Concejo, presentando muchos proyectos pero fundamentalmente trabajando para construir consensos y, así, aprobar proyectos que le cambien la vida a la gente. “No nos interesa entrar al Concejo para tener una tribuna, los medios, para construirnos como partido, sino para multiplicar las voces que ya existen, que tienen propuestas y cuestionamientos”, afirma el precandidato.

-¿Y cómo se construye consenso?
-Los consensos no se construyen sólo con voluntad. También se construyen con presión a otros concejales mediante proyectos políticos. Quienes están ahí son figuras públicas que no pueden decir fácilmente que no ante cuestiones puntuales. Si sólo vamos a golpearle la puerta a un concejal para mostrarle nuestro proyecto estamos mal. Porque algunos están presionados por pocas personas pero con mucho poder, el punto es que históricamente se ha menospreciado el poder de las mayorías que se expresa en capacidad de movilizar, interpelar y construir opinión pública.

-¿Los medios cómo juegan en este esquema?
-Los más importantes, como el diario El Día, tienen una gran capacidad de lobby y gran capacidad de instalar y descartar temas. Pero tampoco pueden hacer cualquier cosa porque ponen en juego su credibilidad. Igual, todo cambió bastante desde hace varios años, por ejemplo con la Ley de Medios; sobre una generación dejó una semilla. Empezó a poner en duda algunas de las operaciones o afirmaciones más contundentes.

-¿Qué dirigentes del kirchnerismo salva Amoretti además de a Amoretti?
-Taiana. Es una figura muy interesante. En la estrategia de rechazo al ALCA fue muy importante. Nilda Garré fue muy importante porque permitió discutir las políticas de seguridad a pesar de que su intento de reforma quedó a medio camino. Saín también me parece una figura interesante, destacable, pese a que ya no esté en el kirchnerismo. Y otras personas que no son tan reconocidas pero son muy importantes, que aportaron a empoderar… figuras provenientes del sindicalismo, de la CTA… no salvo a aquellas figuras que son expresión del pejotismo, por ejemplo Fernando Espinoza. Scioli tampoco, Aníbal Fernández. Hay figuras que no aportaron nada y fueron un gran limitante del kirchnerismo. La forma de construcción que tiene el pejotismo no tiene nada que ver con nosotros.

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