No hay que castigar a la juventud, sino al empresariado

Por: Eric Simonetti | Domingo 06 de Agosto de 2017

El hecho de que estemos debatiendo sobre la baja de la edad de punibilidad implica que la derecha, como el gobierno de Macri y Garro en La Plata, lograron instalar en la sociedad que los pibes de los barrios populares son delincuentes. Eso es falso de punta a punta. Se trata de un chivo expiatorio, la construcción social de un enemigo público culpable de la inseguridad y la violencia en las calles. Pero ellos no son delincuentes y no hay que castigarlos.

Según las últimas cifras del INDEC, casi el 50% de los jóvenes con menos de 18 años son pobres en Argentina. Así castiga el sistema capitalista a los jóvenes en nuestro país. ¿Vamos a pedirle al Estado que los castigue también? De ninguna manera. Además es el mismo Estado el delincuente cuando no cumple con la obligación de garantizar la plena realización de los derechos de los pibes y cumplir con la ley 26.061.

El gran problema de nuestra sociedad es la concentración de riqueza en pocas manos. Esa es la causa estructural de la pobreza, la desigualdad, la marginación y la violencia. Por eso hay que ir al fondo del problema. ¿O pensamos que podemos humanizar al capitalismo con algunas reformas cosméticas? Este sistema es inhumano por naturaleza.

El gobierno anterior tuvo 12 años para resolver los problemas de la niñez y no lo hizo. Cuando no se va a la raíz de las cosas no se modifican los problemas de fondo. Desperdiciaron tanto tiempo en el poder y ahora tenemos un gobierno reaccionario que con su ajuste empuja a cada vez más sectores a la pobreza y son los pibes los más castigados.

La primera medida para beneficiar a los pibes es castigar al gobierno en las urnas y derrotarlo en las calles para parar su ajuste que multiplica la pobreza en la niñez. En segundo lugar hay que prohibir los despidos y aumentar los salarios para que todas las familias tengan una mejor situación económica, para ellos y sus hijos. Y en tercer lugar hay que darle vivienda digna a los pibes de la calle, trabajo a sus padres y que se destine el presupuesto necesario para la plena realización de derechos de los pibes, afectando las ganancias de las constructoras de la región que se la llevan en pala.

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