Señales que anticipan un escenario de fuerte inflación para el 2018

Todas las señales son propicias para que se reaviven las expectativas de inflación de la sociedad argentina, así como de los fijadores de precios en el mercado.

Por: Heriberto Deibe (*) | Jueves 11 de Enero de 2018

El Ejecutivo ha fijado ahora la meta de inflación en 15% para todo el año, sin bandas de oscilación a cada lado, para darle al mercado una firmeza mayor en cuanto a su determinación de combatir la inflación y cumplir la meta fijada. Pero lo sorprendente de todo esto es que, al mismo tiempo, todas las señales que se envían al mercado contradicen esa postura y están generando la sensación de que la inflación de este año será otra vez superior a la meta oficial, y por un porcentaje no menor.

Empecemos por señalar que los grandes incrementos en las tarifas de los servicios públicos y de muchos precios regulados harán que la inflación de diciembre del 2017 esté en torno al 3%, y este hecho por sí solo augura que la inflación de arrastre para enero será muy importante y también para los meses siguientes.

La realidad es que la economía nacional se encuentra en camino otra vez de estar indexada a la inflación que se vaya produciendo, con lo que se disparan cláusulas automáticas de ajuste de los precios, cuya entrada en acción crea las condiciones para nuevos ajustes automáticos.

Todos los combustibles están indexados al precio internacional del petróleo, en un contexto de fuertes riesgos geopolíticos en Medio Oriente y del acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita para regular la oferta de petróleo. El precio interno de los combustibles es rehén de la geopolítica mundial, algo poco compatible con un plan de reducción de la inflación basado en el logro de una meta fija, lo que supone estabilidad y no volatilidad.

La pérdida de autoridad del Banco Central va de la mano de la búsqueda de menores tasas de interés, así como mayor liquidez para la economía, todo lo cual es tomado por el mercado como una muestra de que el Gobierno está dando prioridad a la expansión crediticia en lugar de a una mayor disciplina monetaria.

De inmediato el mercado del dólar empezó a mostrar señales de estar tranquilizándose respecto a la evolución de la moneda estadounidense, con lo que empiezan los cambios de portafolio que prefieren la compra de dólares a la compra de valores en pesos.

Hasta ahora el mercado creía en su inmensa mayoría que el dólar estaría calmo y se movería poco, pero ya no más, porque se empieza a vislumbrar que un dólar que se despabila tiene inmediata repercusión sobre los precios y los costos internos, porque eso es lo que nos enseña la larga experiencia argentina con la inflación.

Queda todavía nada menos que la renovación de los salarios. El ministro Nicolás Dujovne quiere que no superen el 15% de aumento, algo que ningún sindicato va a aceptar y mucho menos cuando se conozca la inflación de diciembre pasado. El enfrentamiento en este terreno, como estamos viendo, puede ser muy estresante, y no lleva el Gobierno las de ganar.

Todas las señales son propicias para que se reaviven las expectativas de inflación de la sociedad argentina, así como de los fijadores de precios en el mercado, que no solo son los grupos económicos de mayor poder, sino todos aquellos que pueden subir los precios. Cuando un ministro anuncia qué aumentos habrá en el curso del corriente año, parece no tener idea de que está agregando combustible a las expectativas de futuras alzas de precios, que subirán mucho antes que los costos.

Psicología pura y simple, pero que el Gobierno persiste en ignorar a su propio costo.

 

(*) Nota publicada por el portal Infobae.

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