42 años de dolor y una lucha inclaudicable

Por: Ana Rusconi (*) | Miércoles 21 de Marzo de 2018

Siempre que se acerca esta fecha, un remolino de recuerdos, dolor y fuerza nos sacude. Se trata de nuestros viejos, hijos, tíos, hermanos, amigos, compañeros, camaradas, trabajadores, estudiantes, mujeres, hombres, niño/as que nos arrancó la dictadura de Videla –Viola, impuesta a sangre y fuego en la Argentina en Marzo de 1976. Esa dictadura que vino a frenar el auge de luchas, concentrar la tierra en pocas manos, derrumbar la industria nacional e imponer la dependencia y el genocidio.

Cuarenta y dos años de dolor no sólo de una familia o un grupo, sino de todo un pueblo que enfrentó la dictadura, que luchó y lucha incansablemente contra la impunidad para los genocidas. Porque fue un GENOCIDIO, aunque el presidente Macri enarbole los discursos que relativizan el plan sistemático, las desapariciones, torturas, centros clandestinos y asesinatos.

Algo se enfurece en nosotros, cuando se llenan la boca con la “democracia, la justicia y la alegría” mientras impulsan el 2x1 para los genocidas que suprimía la condena de muchos de ellos lograda en las calles por el pueblo, los organismos de DD.HH., organizaciones sociales y políticas. Algo nos dice que esto ya lo vivimos, cuando le dan la prisión domiciliaria a monstruos como Etchecolatz, decisión que revocaron hace unos días porque, como sabemos, cuando no hay justicia hay escrache. Y ni qué hablar cuando escuchamos al Ministro de Justicia de la Nación pedir la liberación de 96 genocidas condenados para “hacer lugar en las cárceles”.

Es que nada es casualidad. Va de la mano del ajuste a fondo, de la criminalización de la protesta, tratando además de legitimar la idea del “algo habrán hecho” para justificar el accionar policial y represivo. No son casualidad Santiago Maldonado y Rafael Nahuel asesinados en manos de Gendarmería y Prefectura. Ni la incitación pública que hace el gobierno, con su ministra de Seguridad, a la “doctrina Chocobar” de gatillo fácil, que “se cargó” hace unos días a Facundo Pereyra, un nene de tan sólo 12 años, en Tucumán.

Por eso este 23 aquí en La Plata y el 24 en Plaza de Mayo, el mensaje del pueblo en las calles necesita ser masivo y contundente: cárcel común, perpetua y efectiva a todos los genocidas, Basta de violencia institucional y gatillo fácil, No a la criminalización de la protesta, No a la baja de edad de imputabilidad: ningún pibe nace chorro, Basta de ajuste, saqueo, represión y presos políticos, Ni una menos.

Por eso impulsamos el reagrupamiento de las fuerzas populares, la organización y la lucha. Porque necesitamos otra política, otra Argentina. Porque nos revela tanta injusticia y seguimos adelante, transformando el dolor en bronca y en bandera, para avanzar junto al pueblo. Y por eso no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. 30.000 compañeros detenidos desaparecidos PRESENTES! Ahora, y siempre!

(*) Docente universitaria. Dirigente PTP. Facebook: Ana Rusconi - Twitter @Ana_Rusconi

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