Rata Blanca: 30 años de magia

La legendaria banda de heavy metal llegará a La Plata este jueves y antes de su desembarco en sala Ópera, su fundador, Walter Giardino, charló en exclusiva con Infoplatense.

Por: Infoplatense | Miércoles 21 de Marzo de 2018

“Rata irrumpió con 5 pibes del Bajo Flores y resultó que terminaron siendo, en un momento, la banda más popular de Argentina”. Fue lo que dijo -entre otras muchas cosas- el líder de la agrupación, Walter Giardino, en una entrevista exclusiva con Infoplatense, antes de su llegada a La Plata, esta noche a las 21, en el Teatro Sala Ópera (58 Nº 770 entre 10 y 11).

Con motivo de los 30 años de vida de Rata Blanca, su fundador, fiel a la “rebeldía” propia del rockero, se predispuso a una charla sin filtros –como su música- en la que repasó gran parte de la historia, desde su disco homónimo hasta el más reciente (Tormenta Eléctrica), habló de los prejuicios, de lo que es para él la buena música y también hubo tiempo para hablar de la sociedad argentina y de la partida del bajista Guillermo Sánchez (fallecido en mayo del año pasado).

“La verdad que es algo que golpeó muy duro, nos cambió el paradigma para siempre lo de Guillermo. Esto para nosotros, al menos desde mi lugar, fue algo que uno no sé si es asimilar la palabra o entender, pero uno tiene que cargar con esas cosas, siento eso, algo que va a ser para siempre y es así. No está bueno, no hay una fórmula que te haga olvidar… Y uno puede continuar, decidir apoyarse en lo que uno es, uno es músico, yo siempre lo fui y los seré, desde el primer día que toqué una guitarra hasta el último día de mi vida va a ser así… pero gran parte de la alegría que teníamos ya no está, cuando digo alegría hablo de lo que era natural, lo que pasaba siempre cuando salía de gira, porque el profesionalismo no es algo tan fácil, aunque algunos crean y digan ‘que bueno que es esto de ser un rockstar’, es mucho más bueno que otras cosas seguramente, pero no es fácil, hay que estar y hay un montón de sacrificio en todo aspecto, desde lo emocional hasta lo físico, pero uno lo hacía con una carga de alegría que hoy no está y nunca más lo va a ser”. Walter confiesa que aún tiene “mucha bronca” pero sabe que “la vida es así, aunque pienso que no tenía que ser así, pero lamentablemente es algo contra lo que uno no puede pelear, no puede hacer nada” y reconoce que desde ahora en adelante, lo que les queda como agrupación es “hacer el mejor trabajo, como siempre, a nivel musical y entregar todo y canalizar lo mejor posible todo esto en la música para que la gente además siga viendo en Rata la banda que quiere ver. No hay remedio, sino lo haríamos, y personalmente fue algo muy difícil, fueron 30 años juntos… pero la parte que tranquiliza es que fueron muchos años de pasarla muy bien, yo elijo quedarme con eso, con lo bueno y hay que seguir…”.

 

Tres décadas

Al momento de reconocer cuál es el significado de estos 30 años de permanencia de Rata Blanca en los escenarios no sólo de Argentina sino de todo el mundo, Walter Giardino se sinceró: “mi vida”, resumió, para luego aclarar “yo digo mi vida porque no todos somos iguales y está bien que sea así. Cada uno lo vive desde un lugar diferente. Fueron 30 años realmente de magia en todo aspecto, porque esta banda realmente transmite cosas que son muy difíciles de entender y eso se expandió, salió de nuestras fronteras, nuestra música se escucha en todo el mundo, es respetada. Yo creo que pasó todo lo bueno que podíamos esperar desde la música, desde el arte, desde nosotros. Por supuesto que hubo momentos muy buenos y otros no tanto, pero el balance es increíble. Cuando se escriba la historia de esta banda, la gente va a alucinar de cómo fue un milagro lo que pasó”.

-Entre esas cosas que mencionás de estos treinta años, por ejemplo sucedieron sus presentaciones en las bailantas, algo por lo que han recibido críticas y también elogios. ¿Qué recuerdos te vienen a la mente de esa época?

-Creo que lo decidimos todos y creo que este país es muy curioso, su forma de observar y su forma de razonar, creo que no se razona mucho que digamos y creo que eso lleva a estar en el lugar que estamos, porque la gente cree que todo lo que pasa es la culpa del que se fue o del que vino, pero no se dan cuenta que hace 50 años, o más, que estamos así, es un problema de todos, es un problema de mentalidad. Creo que Rata hizo muchas cosas, las cuales a veces ofendían, con sus formas sinceras de hacer las cosas. Argentina es un país donde es mejor parecer que ser, lamentablemente, y Rata hizo todo lo contrario, hizo todo lo que tenía que hacer. Mirando las carreras de las mejores bandas del mundo te das cuenta que no estuvimos equivocados, al ir a tocar a lugares que nunca se había ido a tocar o que no estaban “permitidos” o “bien vistos” -así entre comillas, aclara- como ir a tocar a Tinelli que no sé por qué, no estaba bien visto para los artistas de acá, pero si para los de afuera, porque tocó Kiss, tocó Poison, un montón. Creo que Rata tuvo un problema con el mainstream, y un problema con su éxito como banda de metal y todas esas cosas se mezclaron, entre el resentimiento inculcado desde siempre en el rock en Argentina, de que uno tiene que ser eternamente pobre o algo por el estilo. Si vos sos una banda de afuera, multimillonaria, como los de Metallica, tienen hecho todo bien y en Argentina pueden adorarlo y en el caso de Rata, que no es el caso de que seamos millonarios,  pueden decirle “eh vos hiciste esto, lo otro, fuiste allá y acá”, e ir a tocar a un lugar que originalmente están hechos para bailes de fin de semana y que existían hace años, pero después se hicieron populares. En la década de los ‘70 esos mismos lugares pasaban rock and roll, pasaban diferentes bandas y después cumbia y la gente bailaba las dos cosas, es un problema cultural el argentino, se tiene un problema de identidad muy grande. Creo que nosotros como grupo diferente le explotamos en la cara a mucha gente, creo que a demasiada gente de golpe, entre ellos el pop que siempre fue el género que siempre tuvo la supremacía: la atención de los medios, las ventas de discos, la fama. Y Rata irrumpió con 5 pibes del Bajo Flores y resultó que terminaron siendo, en un momento, la banda más popular de Argentina, había mucho que no se entendía muy bien de que se trataba. Algunos pensaban que estaba mal que vayamos a Tinelli, otros que toquemos en bailanta, otros en el teatro Ópera, otros que tocáramos con música clásica. Hubo un montón de cosas que empezaron a ver mal en vez de ver todo lo bueno que hacíamos. Nosotros sabíamos que no estábamos equivocados, porque nadie se anima a decir, de frente, “¿ustedes porque tocaron en bailanta?”, porque no van a decirnos nunca nada, porque sería algo un tanto racista, una forma de decir “vos no podés tocar para esa gente” o la bailanta no se merece eso. Y nosotros estábamos tocando para la gente del gran Buenos Aires, que no venían a Buenos Aires o el poder adquisitivo para vernos en otros lados y querían vernos. Después hicieron las maldades de costumbre, muy típico de Argentina, que instalaron mentiras, instalaron falsas verdades, que nosotros tocábamos música tropical. Y para creer eso tenés que tener o muy mala leche con la banda o ser muy pelotudo, no hay un término medio, tenés que ser un imbécil para creer que Rata Blanca hacía cumbia. Pero no porque la cumbia esté mal, no quiero que alguien pueda pensar que le estoy faltando el respeto a los que hacen esa música, pero siempre todo lo que digas puede ser usado en tu contra y quiero aclarar. Yo con los músicos de todas las formas, estilos y lados me llevo muy bien y siento el respeto que me tienen y que tienen por Rata Blanca. Pero en un momento raro entramos de la Argentina, que la gente empezó a elegir bandas que se suponía que eran más ideológicas y esas bandas empezaron a ocupar un  lugar que de alguna manera convocó al grupo de rock, entre comillas, y eso se tergiversó, de una manera ficticia, mentirosa, se empezó a sacarle estatus al grupo diciendo que habíamos ido a tocar allá o acá o todo lo que se dijo. En conclusión, creo que todo lo que nos pasó nos pasó por haber hecho las cosas bien y por haber sido los primeros en hacer las cosas tan bien. En otro país con una mentalidad diferente hubiésemos hecho nuestra carrera más simplemente. Y si Rata es una banda internacional y toca más afuera de Argentina que en Argentina misma es porque tiene algo que dar que no tiene que ver con qué lugares tocamos, o donde dejamos de tocar. Simplemente la música es la que manda y la música sin filtro. En otros países cuando le decimos fuimos a tocar a lugares que no eran 100% rockeros y a la gente no le pareció mal, es una mentira, le pareció mal a los que querían hacernos daño, esa franja dentro del metal y del rock del resentimiento, que lamentablemente existe y no se purgó, que está en la mentalidad del argentino que el rockstar de Estados Unidos o Europa está todo bien que tenga una cuenta de 50 millones de dólares, ahora si hay uno de Argentina que puede tener 500 mil está todo mal. Es algo incoherente por completo y es lo que nos marca a los argentinos: la incoherencia.

-Pero ustedes siguieron su camino y se mantuvieron firmes con lo que pensaban y por eso siguen vigentes, seguros de lo que querían hacer…

-Más vale, somos reales, no estábamos ahí por casualidad ni por una canción, no podés sostener 30 años por una canción… Pero lamentablemente es algo de lo que fuimos víctimas. Pero para nosotros fue una cruzada divina, donde nosotros íbamos a tocar a locales y estaban llenos, había 5 mil y a veces tocábamos, por fin de semana, ante 10 mil o 15 mil personas, creo que no nos cuidaron y mucho periodismo estaba más del rock de barrio norte, del pop, y bueno tampoco está mal. Lo que está mal es negar o de alguna manera ensuciar a un artista porque dentro del mainstream no los ves como dentro de tu “clase” por decirlo de una manera. Y la verdad que nosotros somos una clase muy diferente a todas las clases, eso es cierto, como heavy metal, que a mí me gusta, todo lo otro es relativo, si sos anti sistema mostrámelo todos los días, no en un concierto nada más, hoy me pongo la campera de cuero y soy más heavy metal que el resto de los días. Hay que poner las cosas en claro. Creo que lo que pasó con Rata y las bailantas fue una de las estupideces más grandes que viví en mi vida, desde el lugar que a nadie le importó la felicidad que se vivió ahí adentro, a nadie… La felicidad de la gente esa cuando veía nuestros shows era increíble, y llevábamos shows increíbles para eso momento, con luces móviles que recién habían salido y la gente quedaba fascinada, nadie vio eso, todos vieron la estupidez…

 

Rótulos

Walter Giardino es sinónimo de Rata Blanca, por eso se le preguntó, cuál era, a su criterio – y valga la repetición- para él, el sinónimo de Rata Blanca: “Música”, fue lo que contestó, para después explayarse aún más: “ideológicamente también hay contenido, pero el cabeza de adoquín que no lo quiere escuchar o no lo quiere ver no lo va a ver, ni escuchar, ni reconocer nunca, pero hay un montón de ideología dentro de la historia de Rata, pero alguna gente del metal se queda con La leyenda del Hada y el Mago. Y cuando hablás de rock te dicen ‘que te hacés…’ es muy complicado cuando las cosas se instalan, mucha gente no sabe por ejemplo, por qué putea a Cristina o a Macri, o a quien sea. Yo soy hincha de Boca y si tengo que decir Boca jugó mal lo digo, ya está, no lo que se dice ‘Boca es quien es porque Macri le compra los partidos’, hay que ser más simples. ¿No podemos ver una banda de rock y decir: ‘che, como tocan estos tipos?’... Y lo más triste es que estos tipos están hace mucho y no tienen respuestas ante lo que se supone que está mal. Y cuando le preguntás en quien creen y te dan la respuesta, sale la carcajada, porque hay un problema, repito, de mentalidad que hay que cambiar y quizás un día podamos entender que estamos todos juntos acá. Yo jamás escribí contra nadie… quizás tengo la rebeldía del rockero, del tipo que no quiere ser sometido, controlado, que está perfecto, ahora tampoco voy a ponerme en la pose del loco perdido que no entiende razones de nada porque es mentira”. Y yendo un poco más allá, intenta reforzar su parecer y su modo de pensar trayendo a nuestra memoria algo de Norberto Aníbal Napolitano: “Yo respeto todo. Por ejemplo Pappo estuvo en una novela (N. de R.: Carola Casini) y a mí me causó gracia, no me pareció algo malo ni bueno, tuvo ganas de hacerlo y eso no lo hizo mejor o peor guitarrista, al menos para mí. Lo quiso hacer  y lo hizo, no lo voy a juzgar por eso. Ahora me preguntás a mí, a Walter ¿vos lo harías? Y seguramente que no, porque no me sentiría cómodo pero no porque me parezca que esté mal. Lo mismo con ir a tocar a Tinelli, todas las bandas y artistas del mundo van a tocar a los shows más importantes de la televisión, todos: Los Beatles, Los Rolling Stone, Elvis, AC/DC, Iron Maiden, todos pasaron y hasta haciendo playback por la TV y acá por lo mismo te quieren condenar… no se entiende qué pasa”. Y, vuelve a reflexionar sobre la sociedad argentina: “el problema es cuál es el problema. Porque vos me decís que una banda que siempre hizo las cosas de una manera, se vistió de una manera y tocó de una manera y va a un programa de televisión y cambia todo, te digo que están en cualquier cosa. Eso sí está mal, pero si va a la tele y son la misma que toca en el teatro Colón, en el Ópera o en una bailanta, ¿qué le vas a decir? si está mostrando lo suyo, ¿dónde está la traición o lo que está mal? Lo que está mal es la gente…”

 

Uno por uno

En una especie de punteo o ping pong, el guitarrista fundador se atrevió a repasar alguna sensación o palabra para definir a cada uno de los discos de Rata Blanca a lo largo de estos 30 años, no sin antes reconocer que es una tarea “difícil”: “El primero fue la magia, no se sabe por qué pero hay cosas que emocionan y están ahí. El segundo (Magos, Espadas y Rosas) un disco increíble, un discazo que nos llevó arriba de todo (N. de R.: vendió más de 5 millones de copias en el mundo). El tercero empezamos a pagar el precio de eso y una banda que superó a su entorno, manager, productores, discográfica y que empezaban a perder el control, con nosotros adentro. Una banda que necesitaba urgentemente gente profesional y gente que supiera, y que no lo tenía en ese momento, la gente que sirvió hasta un momento y después no supo cómo seguir. En el cuarto, El libro oculto, una banda que ya estaba prácticamente separada, porque se sabía, pero grabó un gran disco, un disco que no le gustaba a Barilari (N. de R.: Adrián Barilari, la voz de Rata Blanca desde 1989 hasta 1993 y desde el año 2000 hasta la actualidad) y estuvo en contra de grabarlo, lo hizo profesionalmente y hoy reconoce que es uno de los que más les gusta. Y una banda que empezaba a girar para una música más dura”.

El músico continuó con el repaso: “Entre el Cielo y el Infierno fue un disco en donde con un cambio de cantante tomamos un rumbo diferente, incierto, no se logró fusionar bien, no hubo una buena integración y el siguiente fue un disco muy bueno, pero experimental por completo, buscando recuperar una línea que había quedado atrás y llevó a la banda  separarse”. Después, La Llave de la Puerta Secreta y El Reino Olvidado “son muy parejos, con buenas canciones y Tormenta eléctrica, que lamentablemente termina siendo un disco que no va a ser bien recordado por lo que pasó, va a ser la marca del último disco de Guillermo, pero demuestra claramente nuestro rebelde espíritu de rockeros, aunque hayan pasado 30 años, donde se habla de un montón de cosas que no estamos de acuerdo que cambiaron para siempre y le quisimos recordar a los chicos que ser rockero no es ponerse una campera de cuero o tener una pose. Hoy se vende mucho rock mentiroso y todos hacen rock y no creo que sea así”.

 

Hablar de música

Aunque afirma que “no hay una fórmula exacta”, Walter se atrevió a hablar de lo que, para él, tiene que tener una canción para seducirlo: “el ritmo, la potencia, la melodía, son cuestiones que pueden servir para generar buena música, tener en cuenta eso cuando hacés rock. En algunas canciones que son más baladas, la melodía… Las canciones tienen que ser buenas... De Rata me preguntan el secreto de lo que pasó y creo que son canciones. Sí hay buenos solos de guitarra, sí hay buenos cantantes, pero todo va en una función de generar buena música no de que nada más que se luzca el guitarrista, el cantante o el virtuosismo, yo creo que Rata marcó eso porque hay canciones que van a sonar para siempre y no solo en Argentina. Y la buena composición es importantísima en un banda, sobre todo cuando pretende ser internacional, la música es fundamental, hay muchas bandas en Argentina hoy que son carismáticos para Argentina, llevan multitudes y lo sacás de Argentina y la gente no entiende. Y cuando pasa eso es que no funciona la música sino la ideología, entonces para Rata primero es la música y después todo lo demás…”

-¿Que sería entonces la buena música?

-La buena música es evidente, yo no digo que la música tenga que ser ejecutada perfectamente, menos en el rock. Si hablamos de géneros ahí si los diferentes géneros te obligan a otra cosa. Si vas a ver una orquesta sinfónica que no está bien dirigida y los músicos no son buenos, no vas a ver un buen concierto y va a ser muy desagradable. En una banda de rock es más relativo, porque la energía es otra, entonces la música es amplia como para poder generalizarla. Entonces si nos enfocamos en el rock, la buena música creo que es la que te emociona de alguna forma, en el contexto general. Acá en Argentina es mucho de la letra, la gente le da importancia a la poesía, la gente se tiene que sentir identificada con la letra. Yo eso no lo comparto, a mí cuando una banda no es compacta, les aconsejaría que trabajen para serlo, pero todo es relativo y la música buena la juzga el tiempo. Dentro de 50 años, si los que hoy llenan estadios siguen sonando y en el recuerdo de la gente, tendrán razón y sino habrán sido una cuestión pasajera, una moda, una histeria, una equivocación… Yo opino, y me incluyo, el éxito no te da la razón con la música, lo que te da la razón es la música misma. Yo creo que hay bandas que pueden tener éxito y hacer bien las cosas y lograr una cuenta millonaria, pero eso no te da la razón artísticamente.

-¿Y ser buen músico?

-Y ser buen músico es estar comprometido con lo que haces, conque lo que hacés tenga un carácter y una intensidad. Para mí un buen músico no es un tipo que hace canciones y le pone una letra que emocione, son dos cosas diferentes. Una persona que hace una canción, que hace una linda letra, es un músico relativo. Un músico íntegro y entero transmite otras cosas. Cada vez hay menos y la gente entiende menos de música, tiene un poco la culpa y no… Digo que no podés vivir de comida masticada, hay que usar los dientes y en este caso el discernimiento, el cerebro y tener la inquietud de buscar cosas que estén más allá de la moda que masifica y esa masificación lleva a toda la gente a volcarse a un mismo lugar como sentido de pertenencia y un montón de cosas que terminan siendo muy vulgares. Que ojo, yo no estoy en contra de divertimentos que no sean tan elevados, porque no podés poner a Bach a las 3 de la mañana en una fiesta, porque te van a tirar por la ventana y tienen razón, porque se supone que a las 3 de la mañana tenemos que poner cualquier estupidez que nos divierta. Pero cuando hablamos de música de verdad estamos hablamos de otra cosa…

-¿Y qué es lo que vamos a escuchar de Rata en La Plata este jueves?

-Rata está pensando en no hacer tantos shows por año en Argentina, así que hay que aprovechar estos shows que estamos haciendo para poder vernos y juntarnos. La idea es poder tocar algunas canciones nuevas que estamos recuperando en el tiempo y hacer que estos 30 años tengan identidad. Si bien no es un show oficial, porque el central se verá a mitad de año seguramente, pero la idea es intentar entretenernos todos con canciones que vamos a sacar adelante. Los invito a todos los platenses a rockear, como debe ser.

 

 

 

 

 

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