Un 8M con agenda de derechos y conquistas históricas

Por: Carolina Atencio y Valeria Amendolara (*) | Especial para Infoplatense | Sabado 03 de Marzo de 2018

Nosotras Paramos. El mensaje para este 8 de marzo es claro y contundente. Porque nuestro trabajo no vale, paramos. Porque no somos reconocidas como iguales, paramos. Porque nos siguen matando como moscas, paramos. Nos encontramos ante una consigna que toma fuerza para visibilizar que SOMOS y que estamos. Y que no vamos a tolerar más la desigualdad y la exclusión social.

El camino hacia una sociedad más justa e igualitaria y fundamentalmente hacia el #NiUnaMenos nos obliga a reflexionar, con perspectiva de género, acerca de cuestiones centrales del desarrollo sostenible para poder poner el foco en las múltiples discriminaciones de las que las mujeres somos principales víctimas y trabajar para erradicar los patrones sociales, económicos y culturales que las sustentan.

En la actualidad (y hace años), solo una de cada dos mujeres en la provincia de Buenos Aires es laboralmente activa. Además, nos cuesta más obtener empleo: mientras que los varones presentan una tasa de empleo de casi 70%, las mujeres nos ubicamos muy por debajo con un 43%. Por otra parte, la tasa de desempleo es sensiblemente más alta para nosotras (9.5) que para los varones (7.3).

Las mujeres ocupamos sólo 3 de cada 10 puestos de decisión y percibimos, por igual trabajo y ante igual formación, salarios 27% inferiores. Además, enfrentamos serias situaciones de discriminación en los procesos de búsqueda, selección y promoción laboral cimentados en los mitos relativos al costo que tiene contratar mujeres en las plantillas de empleados/as y en la discriminación estructural contra las mujeres, producto de la reproducción de prejuicios y estereotipos que nos degradan y excluyen sistemáticamente.

Las desigualdades en el ámbito del desarrollo profesional nos obligan a rastrear los ejes sobre los cuales se sustentan y para ello, resulta fundamental poner el foco en cómo se organizan en nuestra sociedad lo que se conoce como “tareas de cuidado”, es decir, todas aquellas actividades domésticas y reproductivas que se realizan todos los días al interior de todos los hogares. En la actualidad, las mujeres bonaerenses destinamos el doble de tiempo a la satisfacción de tareas de cuidado de forma no remunerada, sin perjuicio de las tareas que se realizan en el ámbito laboral remunerado. Esto, inevitablemente tiene serias consecuencias en nuestro desarrollo y sustenta la base desde la que se reproduce la discriminación y las múltiples violencias que vivimos a diario.
En este sentido, es imprescindible revisar la actual organización social de los cuidados promoviendo modelos más democráticos y justos e involucrando a todos los actores implicados, para terminar con el obsoleto esquema que deja librado a los arreglos privados cuestiones que revisten carácter público y político.

Resulta fundamental puntualizar también en la agenda de derechos sexuales y reproductivos; por su importancia crucial en la vida de las mujeres y por su relevancia histórica, toda vez que por primera vez se tratará el proyecto sobre despenalización del aborto en el Congreso Nacional. La República Argentina presenta altísimas tasas de mortalidad materna; de hecho, su reducción en un 75% fue el único Objetivo de Desarrollo del Milenio que el país no ha podido cumplir y en la actualidad es de 3.2 por cada 10.000 nacidos/as vivos/as. 

Se calcula que cada año en nuestro país se realizan 500.000 abortos clandestinos de los que 80.000 se complican y 100 mujeres mueren. Si se considera que los abortos inseguros están entre las primeras causas de muerte materna, necesariamente se concluye que su despenalización es urgente. Los indicadores evidencian que independientemente del posicionamiento ideológico que se tenga en estas cuestiones, la muerte de las mujeres por esta causa requiere de urgente intervención estatal.

Nos encontramos en un momento histórico de la lucha feminista. La inclusión de varios de estos temas en el discurso presidencial de apertura de sesiones legislativas es prueba suficiente de cómo hemos ido logrando que la agenda de las mujeres forme parte estructurante de la agenda política. Estamos convencidas de que esto obedece estrictamente al poder de la organización y a que las mujeres hemos comprendido cabalmente que unirnos es el único camino hacia la conquista de espacios y derechos.

Este 8 de marzo nos encuentra con múltiples deudas pendientes pero con una agenda robusta y firme que vamos a seguir defendiendo en todos nuestros ámbitos de pertenencia y frente a todos los embates.

(*) Integrantes del Centro de Estudios para la Gobernanza La Plata

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