Martes 11 Diciembre, 2018

Entrevista con el director de la película Invisible

Jueves 08 de Marzo de 2018

El director Pablo Giorgelli habló en exclusiva con Infoplatense sobre su nuevo trabajo, en el que Ely, una adolescente de 17 años, queda embarazada y debe tomar una decisión.

Invisible apareció “en un momento increíble” es lo que aseguró el director Pablo Giorgelli en charla con Infoplatense, antes del estreno de su película, que coincidió con el Día Internacional de la Mujer y con el debate sobre la legalización del aborto en el Congreso. Es que en Invisible la protagonista es una mujer, Ely (Mora Arenillas), de 17 años, que se entera que está embarazada y aunque “su mundo interior estalla”, por fuera “se empeña en mantener su rutina como si nada ocurriera”. La película -repite el director- “llega en un momento increíble para poder aportar, tal vez, un granito de arena desde otra óptica”.

Invisible, según la sinopsis propia de Giorgelli se trata “de una adolescente de 17 años que queda embarazada de modo inesperado y debe tomar una decisión, en la ciudad de Buenos Aires, en la Argentina de hoy día, en la que el aborto es ilegal”. Pero aún así, a pesar de ser el aborto un tema tan polémico en la sociedad y de estar presente en el film, el cineasta revela que para él, la película “sigue siendo una película sobre el desamparo en la adolescencia, porque la película no circunscribe el relato o todo lo que pasa a la cuestión de la ilegalidad del aborto o aborto sí o aborto no. No está ahí. La película está enfocada más en el drama íntimo de ella, en su vida cotidiana, en su realidad, en el contexto en el que se desarrolla su adolescencia”.

Invisible es el segundo largometraje del director, que recibió muchos halagos y premios por su ópera prima, Las Acacias, ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes. Antes de la llegada de su nuevo trabajo a los cines, en este 8 de marzo tan significativo, el cineasta transmitió con un contagioso entusiasmo sus motivos para ir a ver esta historia: “me parece que es una película que estaría bueno que sea vista por un público lo más amplio posible, tanto los que están de un lado como del otro, porque en Invisible pueden llegar a conectar con el tema, con la cuestión del embarazo adolescente y con la cuestión del aborto desde otro lugar, desde un lugar más íntimo y de mayor sensibilidad, más alejado de los dogmas, para tratar de entender a la persona que hay atrás de todo eso. A veces uno escucha opiniones donde pareciera que no se tiene en cuenta a la persona, que es la que después carga con esa situación en su día a día y ahí uno tiene que tratar de poder mirar, en como ayudamos, como contenemos, como sociedad hablo, a las personas que tienen que atravesar determinadas situaciones”. Cuando surgió el tema del embarazo -que no estaba desde el comienzo de la historia- lo que realizó junto a su coequiper guionista, María Laura Gargarella, fue “investigar, leer, hablar con profesionales de distintas líneas y con adolescentes. Y un poco toda esa investigación que hicimos nos nutrió para poder pensar el tema con una mayor sensibilidad y, como yo quería, enfocado en la persona, en la cuestión íntima. En ese momento me doy cuenta que debía dejar de lado la película de denuncia o la película militante, en el sentido de 'esto tiene que ser así', más allá de que yo creo que el aborto debe ser legalizado, esa es mi posición personal, es que tiene que ser legal. Lo que pasa es que acá quería enfocarme en esta adolescente y contar el conflicto desde los ojos de ella, de como ella vería, sentiría y pensaría sobre lo que le ocurre y un poco tuve que hacer el trabajo de tratar de convertirme en ella mientras escribíamos, absolutamente un relato en primera persona y eso fue una dificultad también”.

Pablo Giorgelli confesó “para mí fue difícil hacer esta película. Yo tengo 50 años, una distancia generacional con Ely, y de género además, y el hecho de comprenderla, entenderla y tratar de descubrir cuáles podrían ser las decisiones que ella tomaría en cada caso, me llevó tiempo, tiempo de maduración”. Y precisó que para lograr eso influyeron dos factores: “por un lado estudiar, nutrirse, y por otro tiempo de maduración personal, para yo entender, comprender y repensar algunas cosas desde distintos lugares y sobre todo tratar de enfocar siempre en el drama íntimo, personal, teniendo en cuenta la realidad de Ely, el hogar, la madre que tiene, la edad, la condición social, el país en el que vive, todo ese contexto que para mí era tan importante como el conflicto que atraviesa en sí”.

-¿Cómo se empieza a pensar una película?

-Yo no sé cómo se empieza a pensar una película… Cada uno tiene sus formas… Y, en realidad, creo que cada película tiene su manera de aparecer. En el caso de Las Acacias, mi historia anterior, yo estaba tratando de escribir otra y eso fue algo fulminante, apareció de golpe, una mañana que me desvelé y me desperté muy temprano, y se me ocurrió la historia enterita. Yo por ese momento estaba viajando bastante a Misiones y dije ‘ah, un camionero’, estaba copado con los camiones, les había sacado fotos a varios camiones en un viaje anterior en la ruta, y se me ocurrió entera, me levanté 6.30 y escribí 4 páginas, fue una cosa así media de golpe. Y en esas páginas apareció toda la historia…

- ¿Y cómo fue que comenzaste con este proyecto de Invisible?

-En el caso de Invisible fue distinto, un poco lo que pasó es que arranco bastante tiempo después de Las Acacias, necesité tomarme tiempo después de lo que había pasado con Las Acacias que en su escala había sido un pequeño gran éxito, la peli dio la vuelta al mundo y ganó muchos premios y estuve mucho tiempo viajando a muchos países para acompañarla. Y eso para mí fue algo insólito, impensado, y después de eso, al contrario de aprovechar el momento y ponerme a hacer una enseguida, lo que hice fue parar, vaciarme, tratar de escuchar que tenía ganas de meterme. Y en ese retiro forzado, pero voluntario, empieza a aparecer la primera idea, que es el origen de Invisible, que es hacer algo con la adolescencia, ese es el primer disparador. Yo tenía ganas de hacer algo con la adolescencia, tenía algunas notas, algunos personajes de historias viejas que retomé y en ese proceso de empezar a conectar con eso empieza a aparecer más claramente el personaje de Ely, que se empieza a despegar del resto y un poco ahí empieza todo esto. La película empieza como una película sobre el desamparo en la adolescencia, eso era lo que me interesaba concretamente y no como una película sobre una adolescente embarazada y la posibilidad de abortar o no abortar, eso es algo que surge un poco después, en el proceso de escritura que hicimos con María Laura Gargarella, durante dos años casi, pero no nos propusimos de entrada ‘vamos a hacer una película sobre el aborto’. Todo lo que pasa respecto de este tema, que por supuesto es un tema fundamental de la película, es algo que va surgiendo con el tiempo. Y lo que aparece después del personaje de Ely es el personaje de la madre y ahí es donde la película, para mí, se empieza a organizar, en ese vínculo, en esa relación entre Ely y su madre, eso es lo que organiza toda la película y luego surge la posibilidad de que el personaje estuviera embarazada y la consiguiente posibilidad de abortar o no abortar y decidimos parar un poco, investigar mucho, conversar con adolescentes que habían atravesado situaciones similares a la de Ely, con profesionales y la película toma otro rumbo, pega un volantazo y ese tema del embarazo y la posibilidad de tenerlo o no tenerlo empieza a ganar peso dentro de la película, pero aún así para mí la película sigue siendo una película sobre el desamparo en la adolescencia.

-¿Entonces te diste cuenta que estabas yendo por el camino que querías andar cuando apareció el personaje de la madre?

-Ahí empiezo a sentir que tengo una película, cuando aparece el personaje de la madre y aparece ese vínculo que es un vínculo de cariño, de amor, pero de pocas palabras y mucha torpeza si se quiere, un vínculo en el que no falta el cariño pero no encuentran la manera de comunicarse de otro modo, de estar más cerca, de poder tener una relación diferente. Porque también, de algún modo, Ely y su madre, ambas están pasando por procesos de desamparo. La madre, a su edad y a su manera, es alguien que se ha aislado, se ha retirado de su lugar de madre demasiado pronto, por una historia previa que intuimos, tal vez un padre ausente, una situación laboral precaria, y de algún modo la madre para mí también, como Ely, es una víctima de sí misma, por supuesto, no le vamos a quitar responsabilidad, pero también del sistema con el que tiene que lidiar y al que tiene que enfrentar. Este sistema que a un montón de gente cada día la excluye un poco más, y hay gente que no tiene recursos y herramientas para poder defenderse de las exigencias que este sistema impone. Y cuando me refiero a este sistema hablo del capitalismo, de cosas que están pasando por estos días y pasan hace mucho tiempo, porque no es algo nuevo, a veces se endurece un poquito más, como en estos último tiempos, a veces un poquito menos, pero en definitiva el capitalismo genera individuos o ayuda a generar individuos como la mamá de Ely, que no saben cómo enfrentar o no tiene recursos para defenderse de esa exigencia permanente y en un momento se retiran, no pueden más, se aíslan, eso es un poco lo que le pasa a la madre, por eso digo que es víctima, y Ely también es víctima de la invisibilidad de la que es objeto por parte de una sociedad y de un Estado que no la registra, que no la ve, que no la contiene y no la puede ayudar. El colegio, que podría ser “la institución” que la contiene, el deseo de un proyecto a futuro, no lo hace, y el hospital tampoco la contiene cuando tiene un problema de salud, el hogar es un hogar empantanado donde estas dos mujeres comparten el techo pero casi no se comunican y es algo que sufren porque el cariño está. Yo insisto en que para mí la película es sobre una adolescencia desamparada, pero por supuesto el embarazo y el aborto están muy presentes y que lleva la película adelante, es lo que empuja la trama, pero la película se trata de algo más amplio para mí y ese fue el intento, trata de echar una mirada más amplia. Eso organiza la película en un comienzo y empezamos a tirar de ese piolín y se desarrolla durante casi dos años y lo que termina siendo el guión de Invisible.

 

Los tiempos

El proceso total de Invisible fue de unos 5 años. En el 2012 comenzaron las primeras notas del guión, trabajo que se extendió durante dos años. Luego, el director estuvo un año y medio buscando financiación y, al mismo tiempo, comenzando el casting, un “proceso clave” para él. “Me gusta no tener que correr, apurarme, ni tener que definirme si no estoy convencido, entonces prefiero tener todo el tiempo del mundo, y por eso trato de empezar pronto sobre todo en una película como esta, donde Ely es la protagonista excluyente, está en el 100% de las escenas, entonces tenía muy claro ahí que no me podía equivocar en el casting, ahí no me podía pifiar porque Ely es la película”. Y recordó que vieron “muchísimas chicas” para interpretar el rol de la protagonista, en un proceso que realizó junto a María Laura Berch, “una genia total de los casting, sobre todo con chicos y adolescentes”. Y lo que ocurrió fue “muy loco” porque “Mora apreció muy temprano en el casting, tenía 15 años y me había encantado, pero era muy chica, entonces la descartamos. Y casi un año y medio después de haber visto muchas que me gustaban, ninguna terminaba de convencerme y le pedí a María Laura que la llame y ahí volvió Mora, ya con sus 17 y no tuve dudas de que era Ely. Mora entendió al toque como yo quería hacer esta película”. Otro de los desafíos, según Pablo Giorgelli era mostrar que “lo que le pasa a Ely es que no puede poner en palabras eso que le pasa, está atravesada por un vendaval físico al que no puede nombrar, y casi toda la película lo que hace es tratar de entender qué le sucede y qué decisión debe tomar. Y eso es algo interno, es una procesión que va por dentro, ella no verbaliza el conflicto casi, cuando no puede más se lo comunica a su amiga, un poco, se lo comunica a su amante, pero de lo que le pasa casi no habla, le pasa en el cuerpo y ese era el desafío para trabajar con la actriz que interpretara a Ely, que en el cuerpo se le note todo ese vendaval que le atraviesa. Y Mora maneja un rango de sutilezas tremendo y ella solo con una mirada logra transmitirte a una adolescente aturdida, a la que le pasa de todo”.

Y, por otro lado, el cineasta reconoció que para acompañar esta idea de película debía definir la puesta: “tenía que ser también una puesta que pase lo más desapercibida posible, sin firuletes, donde el que ve, el espectador, se pueda convertir casi en un testigo invisible de la intimidad de Ely y asistir a su intimidad, y pasar tiempo con ella, por eso trabajé la idea de planos largos y tiempos continuos, para que la sensación general sea compartir un poco la intimidad de Ely, espiarla, y en ese acompañarla en ese estar con ella, poder comprenderla, poder empatizar, poder entender lo que le pasa y emocionarse, si se puede”.

-¿Por qué tenemos que ir a ver Invisible?

-Yo creo que la película llega en un momento increíble para poder repensar la cuestión del aborto, que es el debate que se está dando justo esta semana. Llega en un momento increíble para poder aportar, tal vez, un granito de arena desde otra óptica. La película estuvo pensada y fue hecha y concebida para que sea accesible a un público lo más amplio posible, la puede ver un director de un festival de cine enorme como Venecia (que seleccionó la película) y la puede ver una chica como Ely, de una condición social como la de Ely o de cualquier clase social o estamento. Y fue algo que comprobé: la película se estrenó en Brasil y generó unos debates espectaculares, entonces creo que la película llega en un momento inmejorable para aportar al debate que se está dando hoy en día en nuestra sociedad. Y, por otro lado, es una película que puede ser vista por un público variado, heterogéneo y amplio. Me gustaría que la película se pueda convertir en un vehículo para repensar la cuestión de nuestros adolescentes, de qué hacemos con nuestros adolescentes como sociedad. Es eso es echar una mirada a una adolescencia desamparada. Hay otras adolescencias, no es la única que tenemos en Argentina o en nuestro continente, porque otro cosa muy loca es ver cómo fue recibida la película en América Latina y como en Europa, donde tienen aborto legal hace 50 años. Y acá la cosa era mucho más visceral, la peli se vio en Brasil, en Uruguay, se vio en la Habana, voy a México la semana que viene, toda América Latina, excepto en Uruguay, el aborto es ilegal y eso genera otro tipo de reacción.

 

Ficha Técnica

Elenco: Mora Arenillas (Ely) Mara Bestelli (madre), Diego Cremonesi (Raúl) Agustina Fernández (Lore), Paula Fernández Mbarak (Gloria) y Jorge Waldhorn (Antonio).

Dirección: Pablo Giorgelli.

Productores: Juan Pablo Miller & Ariel Rotter.

Guión: Pablo Giorgelli y María Laura Gargarella

Casting: María Laura Berch

Director de Fotografía: Diego Poleri

Montaje: María Astrauskas

Director de Arte: Ailí Chen

Diseño de Vestuario: Laura Donari

Director de Sonido: Edson Secco & Martín Litmanovich

Directora de Producción: Mariana Ponisio

Musica Original: Pedro Onetto

Director Musical: Patrick de Jongh 

Prensa y Comunicación: Tommy Pashkus Agencia.

Productoras: Tarea Fina | Aire Cine (ARG)

 Co-Producción: Seacuatico (UY), Sancho Filmes (BR) - Punta Colorada (BR),  Augenschein Filmproduktion (GER), Productora MG (arg) Urban Factory (FR), Good Fortune Films(FR) 

RECORRIDO:

La película tuvo su Premier Mundial en la Seccion Oficial del 74° Festival Internacional de Cine de Venecia (Orizzonti) y participó luego en importantes festivales como Oslo, Río de Janeiro, Mumbai, Mar del Plata y La Habana (premio Coral al mejor Guión), entre otros.