El error más común de los inversores

Por: Sebastián Ortega (*) | Viernes 27 de Abril de 2018

Si usted tuviera un hijo de 18 años al que le llegó la hora de independizarse… ¿qué le aconsejaría? ¿Estudiar y trabajar? ¿O solo trabajar y así comenzar a generar ahorros con el dinero que no gasta en estudios? Este es un debate jugoso que se da en distintos ámbitos. Veamos qué tienen para decirnos los inversores de Wall Street cuando se enfrentan a situaciones similares.

En general no solemos hablar sobre los rendimientos de las inversiones pero, en este caso, tenemos un propósito diferente. Nos interesa mostrar que es posible conseguir buenos resultados con estrategias simples y algo de paciencia. Para explicarlo, utilizaremos ejemplos que conocemos con detalles.

En este punto me gustaría advertirle algo importante: las estrategias más simples son a veces las más difíciles de ver. La gente tiende a creer que lo más sofisticado es lo mejor, o que las estrategias ganadoras se basan en fórmulas secretas o en información que pocos conocen. Pero eso no es así. Muchas veces las oportunidades se les presentan a todos por igual, solo que muchas personas no ven aquello que no conocen o aquello que no esperan.

El extraño caso de Google

Este lunes 23 de abril, Alphabet, la dueña de Google, presentó sus balances trimestrales. Desde hace un tiempo, una de las grandes preocupaciones de los inversores era saber si una empresa tan pero tan grande (es la segunda compañía más valiosa de la bolsa con un valor de USD 700.000 millones), podría seguir creciendo a la velocidad que lo hacía en el pasado. Por eso analistas e inversores de todo el mundo estaban a la expectativa de los números que el gigante de las búsquedas presentaría. Y sus resultados fueron increíbles.

Si no le interesan los números, puede saltearse este párrafo. Caso contrario, le cuento que la empresa tuvo el mayor crecimiento en ventas de los últimos 4 años: creció un 25.9% con respecto al mismo trimestre del año anterior, con ingresos de USD 31.150 millones, superando los pronósticos de los analistas. También se conoció que ganó USD 3.000 millones con la inversión que hizo en Uber en 2013, multiplicando su inversión 11 veces. Sin dudas, estas son noticias excelentes. Sin embargo, las acciones bajaron un 5% al día siguiente. ¿Cómo pudo pasar eso?

Resulta que al presentar sus números, la empresa también mostró que sus gastos subieron un 27%, o sea, un 1.1% más que sus ingresos. Esto a Wall Street no le gustó. A Wall Street le encanta que las empresas recorten gastos o, al menos, que éstos crezcan poco. Pero lo que para muchos es una preocupación, para nosotros es una excelente noticia. Le cuento a continuación.

A causa de sus mayores ingresos, Alphabet decidió destinar más dinero a la investigación y al desarrollo de nuevos productos que le permitan crecer en otros negocios y puedan competir frente a Apple y a Amazon. ¿Es esto una mala o buena noticia? Bueno, depende de cómo se lo mire.

Le doy un ejemplo práctico: si su hijo de 18 años estuviera por independizarse, usted sabe que si decidiera trabajar y estudiar al mismo tiempo, su patrimonio crecería mucho más lento que si pudiera dedicarse exclusivamente a trabajar. Entonces, ¿cuál es el sentido de estudiar? Intuitivamente asumimos que quien estudia podrá acceder a más y a mejores oportunidades en el futuro. Por tanto, el futuro de una persona con buena formación es más prometedor que el futuro de una persona sin formación, incluso en términos económicos. Pero esto no está garantizado, y de hecho no siempre es así: Bill Gates no terminó la universidad y es uno de los hombres más ricos del mundo. Recuerde que siempre estamos hablamos de una idea intuitiva.

Por otro lado, también está la opción de que su hijo se dedicase exclusivamente al trabajo. De esa forma, podría lograr mayores ingresos desde el primer día, aunque presentara límites y desventajas en el futuro con respecto a las personas con una formación más sólida.

Ninguna de estas dos miradas está equivocada, solo difieren en el momento de tiempo en que se enfocan. Quienes dedican tiempo, esfuerzo y dinero a los estudios, están sacrificando ciertas comodidades en el presente pensando en que estarán mucho mejor en el futuro. Quienes tienen la posibilidad de estudiar y no lo hacen, están privilegiando su presente, o al menos piensan que pueden llegar a mejorar en su situación en el futuro, que no vale menos que el sacrificio que hay que hacer hoy. 

La oportunidad del inversor inteligente

Volviendo al ejemplo de Alphabet (Google), sus acciones bajaron porque la mayoría de los inversores se enfocó en que la empresa no ganó tanto como podría haber ganado en el trimestre. Es cierto que la compañía aumentó sus gastos y que cualquiera tiene derecho a estar descontento por eso. Pero por otro lado, alguien que mira hacia el futuro ve que ese gasto fue para la investigación y el desarrollo, es decir, que apunta a aprender más, a probar más, a crear más en pos de una mejor posición en el futuro. Al igual que lo que ocurre en una carrera laboral, el éxito no está garantizado, pero que la empresa esté privilegiando siempre sus oportunidades de crecimiento en el largo plazo es una excelente señal.

El segundo motivo por el cual esto es una excelente noticia para nosotros es que las acciones de la compañía bajaron. Si a usted le gusta comer cada dia un tipo especial de hamburguesa, que consistentemente mejora su sabor y calidad… ¿no es una gran noticia que baje de precio?

Una empresa de calidad que crece y que encima se ofrece con descuento, configura una oportunidad irresistible para que los inversores racionales las aprovechen. Pensar que un gasto es necesariamente una mala noticia, es pensar en el corto plazo. Y pensar en el corto plazo es el error más común de la mayoría de los inversores.

En los mercados, el corto plazo está dominado por las emociones, y se caracteriza por altibajos que muchas veces no tienen sentido. Cuando el mercado está haciendo algo tonto, aparecen las oportunidades para quien está enfocado en el largo plazo. Lo escribo de otra manera: las tonterías de quienes se enfocan en el corto plazo, no solo no son malas, sino que son necesarias para que el inversor racional encuentre sus oportunidades. Por tanto, lejos de rechazar a los especuladores que se enfocan en el corto plazo, les decimos “¡Bienvenidos y gracias por hacer nuestro trabajo más simple!”. Cuantos más sean ellos, más fuertes serán los vaivenes del mercado y más altos serán nuestros rendimientos.

Estos conceptos simples nos ayudaron a tener carteras con buenos rendimientos. Los resultados son consecuencia de haber seguido las estrategias que siguen los mejores inversores del mundo y que hoy podemos empezar a ver algunos los resultados.

Oportunidades como estas se presentan día a día en el mercado. “El mercado de valores es una máquina que transfiere dinero del impaciente al paciente”, tal como suele decir el gran inversor Warren Buffett.

Quien privilegia constantemente los objetivos de largo plazo fácilmente encuentra oportunidades en las incomprensibles reacciones que gentilmente ofrecen los impacientes. Esta pasión por los objetivos de largo plazo es una característica de la personalidad que posee el 5% de los inversores que le ganan a los mercados y que los psicólogos han denominado “GRIT”.

¡Hasta la próxima!

(*) El autor del artículo es fundador del Fondo South Ventures y de IG Business Angels Club.

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