Martes 13 Noviembre, 2018

El hospital que salvó a Vicente

Lunes 25 de Junio de 2018 3 1261

Ante las noticias que alertan sobre la desfinanciación por recorte presupuestario del 40% en el Hospital Néstor Kirchner de El Cruce, Florencio Varela, el padre de un paciente escribió una emotiva carta en defensa del hospital modelo.

Por Santiago Albarracín (*)

Vicente tenía cuatro años y había juntado casi todas las figuritas del Mundial 2014 cuando comenzó a sufrir dolores de cabeza y vómitos y su caminar se había vuelto errante. Una fría noche de agosto ingresó a la guardia del Hospital El Cruce y media hora después estaba en el tomógrafo.

Al rato, su madre Josefina y yo aguardábamos con nuestro hijo, ya más despierto, el resultado del estudio. La noticia fue un golpe terrible. Junto a su cerebelo había crecido, sigiloso, un tumor tan grande que era menester extirpar con urgencia.

A partir de esa noche el Hospital pasó a ser nuestra primera casa, y nuestra casa, la segunda. La operación salió muy bien y se confirmó la sospecha de los médicos para la cual ya nos habían preparado: el tumor era maligno y era necesario que Vicente realizara quimioterapia.

Por un año y medio nuestro hijo creció entre internaciones programadas y otras de urgencia. Se realizó durante todo ese tiempo análisis de sangre periódicos –una o dos veces a la semana-, transfusiones, cirugías complementarias y varias prácticas más, algunas ambulatorias y otras no.

Fue atendido por especialistas diversos y terminó siendo un habitante bastante conocido por médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, técnicos y técnicas de hemoterapia, camilleros y personal del comedor, de maestranza y de seguridad.

Su historia, que es también la de sus padres, abuelos, tíos, compañeros del colegio, también se difundió a través de las redes sociales cuando grabó un video destinado a motivar a los promotores de la donación de sangre. “Donemos, seamos donantes”, reclamaba Vicente en su testimonio.

Hoy pasaron casi cuatro años y seguimos yendo con él a consultas con el oncólogo y con otros especialistas. Además, cada seis meses debe hacerse una resonancia magnética para asegurarnos que todo siga bien.  Todo eso allí.

En nuestra lectura de lo sucedido con nuestro hijo consideramos al Hospital como un actor fundamental en su recuperación. Para nosotros El Cruce le salvó la vida. La inquietud generada por los cambios de gestión en los gobiernos nacional y provincial quedó, en nuestra experiencia concreta, sólo en eso. Desde 2016 hemos seguido adelante con la misma calidad de atención y pudiendo acceder, sin complicaciones, a las mismas prestaciones. Eso es una política pública: Un accionar que el Estado realiza de manera sostenida y como consecuencia de una planificación que trasciende el período de una gestión de gobierno.

Y así pretendemos que siga siendo. Los recortes presupuestarios en el ámbito de la salud atentan contra el alcance y la calidad de la atención y sus consecuencias se miden en vidas.

Nada nos gustaría más que esta espantosa idea de recortar el presupuesto del Hospital El Cruce no pase de eso y que fortalezca la apropiación por parte de la sociedad de una institución que nos pertenece y nos llena de orgullo, la misma que hoy le permite a Vicente intentar, en este nuevo Mundial, juntar todas las figuritas del álbum.

(*) Santiago Albarracín es el padre de Vicente