El mecanismo perverso del Concejo Deliberante

En La Plata, el funcionamiento del Concejo atraviesa una crisis de estancamiento basada, por un lado, en los artilugios legales que sistemáticamente evitan el tratamiento de proyectos opositores.

Por: "Chucho" Gómez | Jueves 07 de Junio de 2018

En Argentina se denomina Concejo Deliberante al poder legislativo de los municipios. Éste está integrado por un cuerpo de concejales cuya función es la elaboración de proyectos que rigen las actividades que se realizan en un municipio y que no son alcanzadas por la legislatura provincial y nacional. Sin embargo, en La Plata, el funcionamiento del Concejo atraviesa una crisis de estancamiento basada, por un lado, en los artilugios legales que sistemáticamente evitan el tratamiento de proyectos opositores. Por el otro, por la impronta de quien conduce el  funcionamiento del Concejo, que promueve el camino de la ironía, la falta de respeto y el debate superficial dado por su inconducta para que nada avance. 

Así como el país, la ciudad de La Plata atraviesa una coyuntura social que debe ser analizada, debatida por todos los vecinos, pero primordialmente por quienes ellos elijen para representarlos. Y esa acción tiene un día y lugar determinado que son los miércoles en el Concejo Deliberante cuando se practican las sesiones.

Temas para debatir y llevar miradas diferentes a un oficialismo autista no faltan. Recientemente pasó una deficiente rendición de cuentas y poco salió a la luz de un poder ejecutivo que subejecutó el presupuesto en todas sus áreas. Bastó recorrer los Centros de Atención Primarias de la Salud para observar la falta de medicamentos, profesionales y deficiencias edilicias. Sin embargo el dinero presupuestado brilla por su ausencia.

Otro tema sensible, que el intendente no supo estar a la altura de las circunstancias, fue la responsabilidad otorgada por el gobierno provincial de hacerse cargo del Servicio Alimentario Escolar (SAE). Allí identificamos, no sólo que fue subejecutado el presupuesto, sino también que el servicio alimentario posee deficiencias cuantitativas y cualitativas que afecta a los únicos privilegiados que son los niños que asisten a las escuelas.

En esta línea, podemos continuar describiendo innumerable cantidad de dificultades que afectan a los platenses. Calles intransitables por los baches que limitan el acceso a las ambulancias, que rompen los autos de los vecinos o donde los chicos deben faltar a la escuela los días de lluvia. También podemos incluir la desatención que sufren los arroyos y sumideros, cuyas consecuencias las pudimos observar en la reciente inundación en Villa Elvira. Otra constante es la falta de luminarias en los distintos barrios de la periferia, que parecieran no ver los ojos discriminatorios de una gestión que promociona las plazas del casco urbano con bellas y carísimas lámparas leds, pero que olvida los servicios básicos de las zonas periféricas.

Todo ello es grave, pero lo es más aún por los centenares de proyectos de ordenanzas y resoluciones promovidos por la oposición, que quedan ocultos y ocultados por una accionar que los archiva sistemáticamente, o lo que es lo mismo, los pasan a un laberinto de comisiones del que nunca encuentran salida. Un sistema perverso ideado por el intendente Julio Garro y ejecutado por el presidente del Concejo Deliberante, Fernando Ponce, que no solo desconoce el trabajo propositivo de la oposición, sino también la demanda de los vecinos que son el puente de acceso a esos proyectos que demandan soluciones.

En adición, existe de parte de quien preside el cuerpo deliberativo, un estilo irónico e irrespetuoso, ya reprobado por la mayoría de la oposición, que pretende ser la noticia de cada sesión para tapar la falta de gestión del Intendente. Ayer, por ejemplo, nuestra compañera de bloque fue agredida mediante palabras misóginas del presidente del Concejo para desviar el debate que se daba en torno a las palabras de la gobernadora Vidal sobre el acceso a la Universidad de los “pobres”. Pero que profundizaron el objetivo del oficialismo de transformar las sesiones en un escenario violento e intrascendente.

 Pero no nos vamos a entretener con los gritos y ruidos que intentan desdibujar el mapa de lo importante y lo urgente para los vecinos, y le solicitamos a Garro que respete y reconozca el lugar de la oposición para hacer de su gestión y del Concejo Deliberante un espacio de trabajo más democrático y resolutivo.

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