Martes 11 Diciembre, 2018

Amigos son los amigos

Martes 25 de Septiembre de 2018

Por: Ricardo Jaén  (*) @r_jaen 

La noche del 24 en, quizás el mejor hotel de Manhattan, The Langham,  el aún Presidente del BCRA, Luis Caputo, no cumplía con lo que había acordado con el Presidente y en un “juvenil ataque de celos”, pateo el tablero comunicando, en off a un par de periodistas, que la mañana siguiente renunciaba.

Luis Caputo busco, y en cierta forma lo consiguió, hacer daño.

Despechado con su “amigo” quien definitivamente había laudado en contra su conflicto con el tándem Dujovne/Lagarde y habiendo aceptado los “pasos de comedia necesarios para una economía tan débil” de aparecer en las fotos del inminente acuerdo con el FMI para posteriormente presentar su renuncia, cambia abruptamente de opinión.

Se suponía que el gran desafío a enfrentar por parte del gobierno, al día siguiente, era el paro general que una variada gama de dirigentes sindicales, desde Moyano al Partido Obrero, con el apoyo de toda la oposición política, desde Cristina, Massa, Urtubey y también el Partido Obrero, es decir el ENEMIGO, se convirtió en un verdadero problema menor ante la aparición del fuego AMIGO.

Este partido en realidad se había jugado mucho tiempo antes, cuando Nicolás Dujovne no conseguía que ni el vigilante del Ministerio lo saludara, ya prácticamente renunciado y viendo como el “trader” Luis Caputo era considerado el “Messi” de la economía.

Caputo no es nada tonto, pero es típicamente argentino en su proceder, es decir habla mucho y se cree más inteligente de lo que es.

Christine Lagarde pareciera haber tomado nota de esta situación y rápidamente vio allí una ventaja futura para realizar su tarea, que en este caso en particular está ligado por primera vez con sus ambiciones políticas en su terruño, con lo cual el éxito o la imagen de ello (“salvar a un país como la Argentina, que no es por múltiples razones ajeno a los franceses, sería muy interesante para su futura campaña).

Mujer austera de palabras pero muy expresiva en sus gestos, decide rápidamente que su interlocutor será el devaluado Dujovne y sin tapujo alguno se lo hace conocer a Macri dejándole en claro que no aceptara ninguna interferencia ni juego propio del Central, (alias Caputo).

Su hombre será Nicolás quien no entendía porque de pronto el vigilante lo saludaba con tanta cortesía.

Nunca hubo discusión entre el ex del BCRA y el FMI acerca de la alícuota de 4 a 6 mil millones de dólares del préstamo para intervenir en el mercado para fijar bandas en el precio del dólar, Lagarde ya le había comunicado al Presidente, cuando Caputo intervino en el mercado cambiario con los dólares del préstamo del fondo, que eran incompatibles la firma del nuevo acuerdo y la permanencia del Presidente del BCRA.

Así mismo, elogio fuertemente a Dujovne, a quien lo consideró fundamental para llegar al acuerdo tan deseado por ambas partes.

Jaque mate.

Volvamos a Nueva York, el Presidente o fue informado o presintió que su “amigo” podía “traicionarlo” y diseño un plan de contingencia del cual la propia Christine participo.

Todo el poder a Dujovne y que no queden dudas: Guido Sandleris, su Secretario de Hacienda, sería y fue el elegido para el Central.

Y un refuerzo no menor, el nombramiento como vice de Verónica Rappoport (muy conocida en twitter bajo seudónimo Verito Rap) que se trasladara de su cómoda oficina en Londres.

No me consta, pero de alguna forma ese nombramiento siento que es del agrado de Christine Lagarde.

Bien finalmente se anunció que el día 26 por la tarde en Nueva York, se anunciará el acuerdo (nos enteramos por un Tweet de Lagarde) y veremos como todo ello se refleja en el precio de cotización del dólar.

Amistades, odios, traiciones, oportunismos, todos sentimientos muy humanos, lejos de las ideologías, son los que habitualmente definen los acontecimientos.

Citando a  Churchill: “No hay nada malo en el cambio, si se produce en la dirección correcta.” (1) El ingenio de Churchill. Richard M Langworth. Ed. Plataforma 2015.

(*) Analista en riesgo político.