Aguer lamenta el “derrumbe” de la familia y apunta a Alfonsín y a Kirchner

Miércoles 22 Septiembre, 2021

Aguer lamenta el “derrumbe” de la familia y apunta a Alfonsín y a Kirchner

Jueves 02 de Marzo de 2017

El arzobispo afirmó que el matrimonio basado en el orden natural “se derrumbó estrepitosamente en pocos años”. Responsabilizó a la ley de divorcio aprobada en el gobierno del expresidente radical y al matrimonio igualitario, sancionado en el gobierno kirchnerista.

El Arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, afirmó que el matrimonio basado en el orden natural “se derrumbó estrepitosamente en pocos años”, y destacó que “la concepción cristiana del matrimonio y la familia, en su dimensión natural y sobrenatural, ya no brilla en la sociedad argentina”.

“Ese edificio basado en el orden natural se derrumbó estrepitosamente en pocos años: la aprobación del divorcio durante el gobierno del presidente Alfonsín, y la más reciente sanción de la ley de “matrimonio igualitario”, que debemos a la gestión Kirchner. Súmense a ello diversas disposiciones sobre educación sexual y la reforma del Código Civil que ha hecho del matrimonio un rejunte provisorio”, resaltó Aguer al dar a conocer este miércoles de ceniza el documento “Vocación y vocaciones en la Iglesia Reflexiones pastorales para el Año Vocacional”.

En adhesión al Año Vocacional Arquidiocesano, el prelado platense se refirió también a la vocación cristiana, al matrimonio y la familia, al Sacerdocio ministerial, y la vocación a la virginidad consagrada.

“La concepción cristiana del matrimonio y la familia, en su dimensión natural y sobrenatural, ya no brilla en la sociedad argentina no sólo como norma de vida sino tampoco, y mucho menos como principio fundante del orden social”, aseveró. Y destacó que “se puede aventurar una correspondencia entre las leyes inicuas que han sido impuestas y la evolución degradante de las costumbres sociales”.

"Quizá valga para el caso el principio ad invicem sunt causae; existe, quiero decir, una causalidad recíproca, sobre todo en la medida en que el político ignora o defrauda la finalidad de su función y los partidos y los órganos estatales son infiltrados o aun copados por los lobbies, no sólo los grandes intereses económicos, sino aquellos empeñados por principio en subvertir el orden familiar”.

Resaltó que “además, se debe tener en cuenta el influjo negativo de los medios de comunicación, que con un alarde nunca visto de frivolidad elogian las alambicadas “nuevas costumbres”, por lo general invento y uso primero y principal de la burguesía”.