Martes 19 Noviembre, 2019

Génesis y razones del triunfo presidencial de Alberto Fernández

Miércoles 06 de Noviembre de 2019

Se trata de un estudio realizado por la consultora Federico González & Asociados, que analizó las claves que le dieron la victoria al máximo referente del Frente de Todos, Alberto Fernández.

A más de una semana de las elecciones generales del 27 de octubre, que dio como ganador a Alberto Fernández con el 48,26% frente al 40,26% de Juntos por el Cambio (según los datos oficializados del escrutinio final), la consultora Federico González & Asociados realizó un análisis de las razones por las que el candidato presidencial del Frente de Todos ganó las elecciones.

Dividido en dos etapas, la consultora analiza la génesis del triunfo en seis capítulos, comenzando con el “Nacimiento e implosión de Alternativa Federal”, fue lo que definió el espacio de Consenso Federal y la salida a Sergio Massa a “La impensada unidad del Frente de Todos”.

“Hacia mediados de mayo el escenario electoral aparecía empantanado. Cambiemos y Unidad Ciudadana estaban en plena paridad y ninguno parecía poder romper su techo. Entonces sucedió lo impensado: el 18 de mayo Cristina cedió su aspiración presidencial en favor de Alberto Fernández. La ex Presidente coronó así un diagnóstico previo sintetizable en dos ideas fuerzas enunciadas por los nuevos miembros de la fórmula presidencial: “Sin Cristina no se puede, pero con Cristina no alcanza”, Alberto Fernández. “Alberto suma donde yo divido”, Cristina Kirchner”, expresa el informe de la consultora.

Ante este panorama político, el informe de la consultora analizó la previa a las PASO y estableció que:

1.        Cambiemos perdería las PASO por pocos puntos. Luego se recuperaría en las generales para, finalmente, ganar en un ballotage.

2.        La Gobernadora María Eugenia Vidal era invencible en la Provincia de Buenos Aires.

3.        Miguel Ángel Pichetto (a quién ¡“amaban los mercados”!, SIC) le daría a Cambiemos el oxígeno necesario para ganar, porque se inscribía como garante de la gobernabilidad y del armado político del que, hasta ese entonces, el oficialismo había carecido. Eso se traduciría en los votos necesarios para asegurar el triunfo de “Juntos por el cambio”.

4.        Alberto Fernández no podría traccionar la totalidad de los votos de Cristina.

5.        Sergio Massa era un candidato residual que no sumaba votos.

Ese conjunto de axiomas tiene un denominador común: fue totalmente falso.

Quien escribe estas líneas lo decía en aquellos días:

1.        “Miguel Ángel Pichetto suma imagen, pero no votos”.

2.        “María Eugenia Vidal probablemente pierda porque la unidad del peronismo en la provincia la supera ampliamente”

3.        “Sergio Massa sumará al menos 10 puntos al Frente, los necesarios para garantizar la diferencia que conducirá al triunfo”

“Ese conjunto de aseveraciones tiene un denominador común: se cumplió enteramente”. El resultado se vio con el batacazo que dio el Frente de Todos por más de 15 puntos.

El capítulo cinco, titulado la inesperada “resurrección” de Mauricio Macri, que comenzó con la afortunada aparición Brandoni convocando a marchar en defensa de La República y sus instituciones, para así dar vuelta la elección.

Y a esa primera convocatoria en la Plaza de mayo le sucedieron las 30 marchas del “Sí, se puede”.

“Cuando parecía que todo estaba perdido, el Presidente Macri recuperó en la calle —a través del fervor ciudadano de sus votantes— aquello que seguía perdiendo en los indicadores de una gestión que se perfilaba sin piso. Porque mientras los índices de inflación, endeudamiento y pobreza subían a la par del dólar; también subía la cantidad y el clima exultante de los asistentes a las marchas”.

El último capítulo de la génesis analiza el triunfo de Alberto Fernández, “y quizás ese triunfo pueda sintetizarse en una reducida serie de disyunciones:

1.        Lo sustantivo prevaleció sobre lo cosmético.

2.        La inteligencia política se impuso al esloganismo.

3.        El realismo superó al ilusionismo voluntarista.

4.        La necesidad acuciante del presente primó sobre la ilusión recurrentemente postergada a futuro.

5.        Como ya ocurriera en 2015, la esperanza prevaleció sobre el miedo.