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Vienen por el Peronismo

Martes 23 Julio, 2019

Vienen por el Peronismo

Domingo 03 de Febrero de 2019

#OPINIÓN. Tan evidente es que parece mentira que muchos dirigentes no lo vean (lo que lleva a pensar que la mayoría hace como que no lo ve).

 Por Carlos Caramello

“Fere libenter homines,
id quod volunt, credunt.”

Julio César

Tan evidente es que parece mentira que muchos dirigentes no lo vean (lo que lleva a pensar que la mayoría hace como que no lo ve). El objetivo final de toda la acción política del poder concentrado, nacional e internacional, es la destrucción -y de ser posible la desaparición total- del Peronismo.

Por esto la constante insistencia de Macri & Cía de echarle la culpa a los últimos 70 años de nuestra historia: ese ha sido el lapso durante el cual han intentado aniquilar a ese Movimiento político que llegó para quitarles prebendas que consideraban de su propiedad y, encima, trasformarlas en derechos para el Pueblo: el Populacho, la masa, la chusma, los negritos. Han intentado… y han fracasado.

Libertadora las Pelotas

Pero lo han intentado. Vaya si lo han intentado. Luego del cachetazo del 17 de octubre de 1945 -y el knock-out del 24 de febrero de 1946, cuando Juan Perón gana su primera elección- les quedó claro que no se trataba de un aventurero que venía a reclamar un pedacito de la torta. Era algo más grande que se levantaba desde la entraña misma del Pueblo: “El subsuelo de la patria sublevado”, como bella y dolorosamente lo definió Raúl Scalabrini Ortiz. Y había que frenarlo. Había que acallar esas voces antes de que se volviesen gritos. Allí empezó a gestarse la Revolución Libertadora con la inefable participación de los Estados Unidos: Braden o Perón.

Casi una década después llegaron los bombardeos a Plaza de Mayo -porque la idea primigenia era matar al General- y, al poco tiempo, el golpe. Y casi de inmediato el decreto ley 4161, que pretendía desaparecer, prohibiéndolo, a ese movimiento político que tanto les molestaba. Decía: “Se decreta que queda prohibido en todo el territorio de la Nación: La utilización con fines de afirmación ideológica peronista o de propaganda peronista -de las imágenes de símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan ese carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales, pertenecientes o empleados por individuos representativos y organismos del peronismo-. Se considera violatorio de esta disposición, la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o de sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones peronismo, justicialismo, justicialista, tercera posición (…..) las composiciones musicales denominadas “Marcha de los muchachos peronistas” y “Evita Capitana” (….) el artículo 3 establece que establece: que a quienes infrinjan este decrete le corresponde de 30 a días a 6 años de prisión”. Entonces, la resistencia, empezó a utilizar la pequeña flor celeste de No me Olvides adherida a las solapas y Juaretche escribió la mayor poesía de la resistencia, que decía algo así como: “No me Olvides, No me Olvides, es la flor del que se fue. No me olvides, compañero, volveremos otra vez”… Y volvimos.

La Sangre Derramada

No sólo volvimos. Volvimos más, y mejores. Ampliados en una juventud que estaba dispuesta a pelear para lograr el regreso del líder. “Luche y Vuelve”. La Generación del Retorno… Perón nos hizo caso. Volvió. Un día de lluvia. Acompañado por una larga lista de personalidades de la política, las artes y la ciencia. Custodiado por los más jóvenes del Movimiento. Bajo el paraguas sindical. Con la sonrisa a cuestas. Las manos extendidas abrazando al Pueblo. Descarnado, volvió… Y entonces, otra vez, la rueca del Poder hilando los destinos de los Argentinos con el fin último de destruir al Peronismo.

Juan Perón no les dio tiempo. Se murió antes de que pudiesen matarlo. Y un gorila trasnochado dijo entonces: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Pero no. La rabia éramos esos jóvenes que lo habíamos traído de vuelta. La decisión fue, entonces, matarnos a nosotros. Matarnos era terminar con el peronismo. Y empezó la cacería: ayudados por algunos medios que harían pingües negocios con la dictadura y a caballo de la Teoría de los Dos Demonios mediante, intentaron hacerlo pasar por una guerra, pero fue una carnicería. Terrorismo de Estado. La peor de las violencias. Miles de muertos. Torturados, Violados, Desaparecidos… Así y todo no pudieron. Ni con el exilio. Ni con la muerte. Ni siquiera con la derrota en el regreso de la democracia. El corazón del peronismo latía en el Pueblo aun después de toda esa barbarie… perdón: de toda esa Civilización. Y entonces decidieron coptar a la dirigencia.

Los ´90s, con sus errores, sus agachadas y sus logros (que los tuvo) generaron dos de las peores máculas que arrastra hoy el peronismo: el clientelismo sin barreras y la sujeción de la política al marketing (moda que, en realidad, importó el radicalismo en los ´80s… y así le fue). Candidatos, en lugar de dirigentes; encuestas en lugar de militancia; operaciones mediáticas en lugar de políticas de Estado. Todo se volvió un espacio de opinólogos y heraldos. Agentes encubiertos y quintacolumnistas. Habían triunfado (¿Habían triunfado?). Sólo tenían que desplazar a ese remedo de Peronismo en el poder y colocar a uno de los suyos. De la Rúa fue el elegido gracias al marketing. Desgobierno, Híper-endeudamiento, Blindaje, Megacanje, Corralito… 40 muertos y cientos de heridos en dos días negros para la Historia Argentina. Y se fueron en helicóptero. Cinco presidentes en una semana. Default. Volver a empezar.

¡Y dale con el Peronismo!

Con mas de 25 puntos de desempleo, casi 50% de pobres y una deuda impagable (más algunos dirigentes que empezaban a mostrar su verdadero rostro servil), parecía que el objetivo neoliberal estaba cumplido. Pero, por esas cosas de la política (y del peronismo del Conurbano), en 2003 ganó el más peronista de los candidatos “peronistas”. Y otra vez la burra al trigo: el tipo hombre decidió no colgar las convicciones en la puerta de la Rosada. Su mujer lo acompañó poniendo lo que había que poner. Y el reverdeció el “populismo” (ya habían empezado a trabajar las cuestiones semánticas). Tanto que, de buenas a primeras, renegoció la “impagable” deuda externa bajándola en un 60%, le abonó al FMI (y lo sacó de la cancha) y se dedicó a hacer crecer a la Argentina “políticas peronistas” mediante. Es verdad que no estaban aferrados a los símbolos. No andaban colgándose de las tetas de Evita ni revoleando la Marcha a diestra y siniestra. No ponían la foto de Perón ni el escudo Justicialista como fondo en los actos y ni siquiera se hacían cargo del PJ. Pero gobernaban a la manera peronista: Primero la Patria, luego el Movimiento y después los Hombres… Un “horror” para los dueños del Poder de la Argentina, y las señoras paquetas de Recoleta.

La campaña de desprestigio fue feroz: una entente integrada por servicios de inteligencia, medios de comunicación y Poder Judicial (sobre todo jueces y fiscales federales) se dedicó sistemáticamente a socavar los cimientos del gobierno (utilizo socavar y no puedo dejar de imaginarme las retroexcavadoras perforando la Patagonia).

La operación fue clásica: inventar un tema, ponerlo en los medios y que un fiscal arme una causa. Con ese simple mecanismo que descubriría cualquier niño con Trastornos de Déficit de Atención (y alguna ayudita en las urnas que nunca terminará de salir a la luz) lograron ganarle al peronismo en 2015 e instalarse democráticamente en el Poder.

Ahora… o Nunca

Hoy vuelven a sentirse amenazados. Y eso los torna más peligrosos. Han decidido su avanzada final. Es, para ellos, el momento de acabar con el peronismo. Latinoamérica (el mundo en su conjunto, en verdad) enfrenta una pelea entre los representantes del anarco-capitalismo y los sectores populares. Un combate sin cuartel entre el mundo financiero y el del trabajo. Entre los países consumidores y los productores (sobre todo de alimentos y energía). Y claro… todos sabemos que, aun siendo la Tercera Posición, el Peronismo queda, inevitablemente, de un lado de esta pelea.

No les interesa que gane Macri. Nninguno de los conforman Cambiemos (es más, necesitan esas víctimas propiciatorias para hacerlos cargo de la debacle en la que han sumergido a la Argentina). Lo que de VERDAD les interesa es realizar el tantas veces anunciado sueño del Fin del Peronismo. Y para eso necesitan que gane… el Peronismo. Oh, témpora. Oh, mores!!!

Claro, un peronismo parecido al de los ´90s, pero sin políticas de Estado. Un peronismo lábil al Nuevo Orden Mundial que, bajo una inventada responsabilidad política, se avenga a cumplir con todos y cada uno de los compromisos asumidos por Cambiemos; proponga una salida de borrón y cuenta nueva en pro (pro, qué sigla) de la unión de los Argentinos y les garantice impunidad y negocios a los que nos han saqueado económica y moralmente. Por eso todos los días trabajan en infiltrar al peronismo. En sembrar quintacolumnistas, espías, operadores, fisgones, agentes, ortivas, pseudoconversos en las boletas con las que el Peronismo y sus aliados van a competir el próximo octubre. No es necesario nombrarlos… todos sabemos quiénes son... Pero, ojo: también hay otros más hábiles que no están demasiado a la vista de los votantes (incluso de los más avezados) y son, acaso, los más dañinos.

Y, además de infiltrarnos, alimentan a la izquierda glam vernácula, detentadora del voto en blanco, con la promesa de que, en ese río revuelto, ellos serán los pescadores. Y los trostkitos perfumados se lo creen…

Si lo consiguen, si con la inocencia del voto peronista, nacional y popular imponen esta estrategia, el disincanto sociale (Sartori dixit) será tal que, probablemente, logre que las bases huyan despavoridas de ese neo peronismo y, el Movimiento Social más antiguo de América latina se vuelva apenas un dato histórico. Así como se ha tornado un recuerdo el Radicalismo de Alem, Yrigoyen y Alfonsín. Ese es su Norte (nunca mejor aplicado el punto cardinal). Ese es su negocio (en el sentido más amplio de la palabra).

Vienen por el Peronismo. Te dejo la inquietud… No te olvides que la culpa TAMBIÉN puede ser tuya.