Sabado 08 Agosto, 2020

Los gritos del silencio

Lunes 06 de Julio de 2020

 “Contra el callar
no hay castigo
ni respuesta”
Miguel de Cervantes Saavedra

Calla.

A pesar de que los que hasta hace unos años se decían hartos de escucharla ahora le piden, o mejor: le exigen que hable, calla.

Ante la constante provocación de operadores, periodistas y dirigentes políticos, calla.

Calla cuando Joaquín Morales Solá dice que “Cristina Kirchner es tóxica para el sistema democrático”. Y cuando una mesa de cuatro misóginos y presidida por una misógina avala que uno de ellos sostenga que "Cristina es el cáncer de la Argentina”.

Como calló frente a las tapas violentas de una famosa revista que se repetían casi obsesionadas con agredirla, y ante los insultos de ese sector de la sociedad que alguna vez saludó la enfermedad de Evita y otras veces rompió bustos y placas recordatorias porque sólo puede expresarse en su odio hacia el peronismo.

Y no es por afonía ni mutismo. Es elección: no responder a los editorialistas que no pueden elaborar su discurso sin nombrarla; a los imbéciles que llegaron a decir que el Coronavirus era “un invento del kirchnerismo”, a los desforestados que ,ante la llegada de médicos cubanos que venían a colaborar en medio de la pandemia, conjeturaron que eran “agentes” que ella había convocado durante su estadía en Cuba mientras acompañaba la convalecencia de su hija.

Calla ante las amenazas de los espías devenidos periodistas (o viceversas: ¿quién puede saberlo? está todo tan mezclado… ) y frente a las acusaciones siempre infundadas de opositores que necesitan hacerla cargo de asesinatos, traiciones a la patria, pandemias, pestes, plagas, maremotos y tsunamis, porque, de otra manera, no tendrían ni razón ni destino en la vida política argentina.

Calla contra la violencia, el fanatismo, la intimidación, la falacia, el destrato, los abusos verbales, las pasiones espurias, los resentimientos, las frustraciones, los desengaños módicos, las irracionalidades íntimas, los dolores de todos los tamaños. Contra los murmullos deslegitimantes, las calumnias, la inquina, los medios concentrados, los hombres y las mujeres que la aborrecen.

Consciente de su honestidad, su responsabilidad y su destino histórico, con determinación: calla.
A pesar de todo… Y de todos, ella calla.

Pero ese silencio truena como el escarmiento que nos promete el Pueblo… cuando se le acabe la paciencia.

Carlos Caramello