Los números puestos del PRO y el efecto balanza

Sabado 21 Mayo, 2022

Los números puestos del PRO y el efecto balanza

Viernes 13 de Mayo de 2022

A más de un año de las elecciones, el partido sufre de una sobreabundancia de nombres de peso para las candidaturas nacionales y provinciales. Un revés de Grindetti ubica a Julio Garro un poco más alto en la lista. En el radicalismo, todo está por verse.

Mientras en el gobierno nacional la interna provoca heridos por todas partes, perjudicando no sólo la gestión de la crisis, sino también las chances electorales de varias figuras del oficialismo, el frente opositor Juntos, que ganó las elecciones del año pasado, tiene el problema opuesto: lidiar con la proliferación de posibles candidatos para la presidencia y la gobernación bonaerense. En ese contexto, nuestra ciudad se convirtió en uno de los escenarios a tener en cuenta.

El PRO, la principal fuerza del frente, tiene desde hace tiempo algunos nombres en carrera. Horacio Rodríguez Larreta está anotado desde siempre para la presidencia de la Nación, y ahora Patricia Bullrich, la titular del partido, se lanzó también, con críticas al jefe de gobierno porteño y un cónclave que ya mencionaremos. Entre los radicales, Facundo Manes, Gerardo Morales y Alfredo Cornejo aspiran, todos, al sillón de Rivadavia.

En territorio bonaerense, el juego está todavía más abierto. En el radicalismo no está claro quiénes serán los aspirantes. En el PRO hay candidatos obvios, como Diego Santilli, que el año pasado “saltó” desde la ciudad de Buenos Aires a la provincia homónima y logró ganar las elecciones en ese territorio. También están en danza los nombres de Cristian Ritondo, que ya fue ministro en la provincia, y de Javier Iguacel, un intendente del interior que fue ministro nacional con Mauricio Macri y a quien Bullrich puso sobre la mesa, quién sabe si como ficha definitiva o temporaria. Otro intendente que era número puesto, pero que ahora hizo el “salto” inverso y es ministro de Gobierno en la Ciudad, es Jorge Macri, que ahora apuntará seguramente a reemplazar a Rodríguez Larreta en esa jurisdicción.

Pero, hablando de intendentes del PRO, hay otros dos nombres que asomaron con cierta fuerza en las últimas semanas, también como posibles aspirantes a la gobernación. Se trata de Néstor Grindetti, de Lanús, y de Julio Garro, que gobierna aquí, en La Plata. Ambos presentaron en sociedad hace pocas semanas un partido oficialmente nuevo, Hacemos Juntos, con la idea de sumar a peronistas disconformes con el rumbo del gobierno y las perspectivas del kirchnerismo.


Un platillo baja, el otro sube

Pero Grindetti sufrió un desaire esta semana y se fue de la mesa provincial del PRO. En lo que hace a lo electoral y al armado político, el motivo es secundario: el lanusense estaba inmerso en la negociación con el Frente de Todos para una reforma de la caja jubilatoria del Banco Provincia, que quedó desactivada desde arriba; se sintió menospreciado y se abrió de la conducción. Parece que ahora su nombre puede gravitar menos en la contienda.

El revés de Grindetti tiene resonancias en La Plata por una especie de efecto balanza. Si se ponen dos pesos iguales en una balanza de platillos, queda en equilibrio; si se quita algo de peso de un platillo, el otro quedará más pesado y “ganará” en la comparación. Es lo que ha ocurrido con Julio Garro, el otro platillo en la balanza de Hacemos Juntos.

Es indudable que Garro ha venido ganando peso, actuando como anfitrión para otras figuras del PRO que vinieron a La Plata. La semana pasada fue la cabeza visible, aunque más no sea por mera localía, de la “cumbre” de intendentes proístas en el Club San Luis. Y esta semana invitó a dos pesos pesados del partido a sendas recorridas locales. Se trata nada menos que de Rodríguez Larreta y de Santilli.

Esas recorridas tuvieron como objetivo mostrar la unidad del PRO a pesar de la interna. Pero también tuvieron el efecto de seguir poniendo a Garro en el centro de la escena. Las perspectivas para el platense no son malas. Hasta ahora no parece que nadie pueda disputarle la ciudad, y aunque Santilli siga siendo el nombre con más chances para una candidatura a gobernador, falta más de un año para las elecciones y muchas cosas pueden pasar. El mismo Garro lo dijo el otro día: “Esta casa de Gobierno no me queda tan lejos de mi casa. Sería muy cómodo.”


Espert, otro contrapeso

El mismo efecto balanza de que hablábamos más arriba puede servirle al PRO en su conjunto en el dilema que le plantea la irrupción de Javier Milei, a quien algunas encuestas ya muestran con un tercio de la adhesión para las próximas elecciones. La idea de incorporarlo a Juntos por el Cambio divide las aguas. Y hay que prestar atención a lo que ha venido ocurriendo con José Luis Espert, el referente bonaerense del espacio libertario, que podría actuar como contrapeso en la provincia de Buenos Aires, la más populosa y de más peso electoral en el país.

A diferencia de Milei, que ha disfrutado los beneficios del tire y afloje con el frente opositor, enfatizando la supuesta división entre “halcones” y “palomas” y poniendo condiciones para su eventual alianza con ese espacio, Espert viene mostrándose (en sus propias palabras) “dispuesto a conversar” con el PRO, con vistas a una eventual unión para derrotar al Frente de Todos.

Y en los últimos días conversó. En la Fundación Libertad cenó con Mauricio Macri, Rodríguez Larreta, Bullrich y Cornejo. Después volvió a encontrarse con Bullrich en la Sociedad Rural. A pesar de que sigue lanzando críticas a los dirigentes de Juntos por el Cambio, una sociedad política con vistas a las elecciones de 2023 les serviría a todos, dejando a Milei como único outsider.

Mientras tanto, el radicalismo platense sigue atravesando un conflicto interno. En medio de esa situación, esta semana se registró un hecho enigmático: la participación del secretario general de la Municipalidad, el radical Raúl Cadaá, en un encuentro proísta bajo el lema “Bullrich 2023”. Su nombre resaltó en la lista de presentes, que incluyó a Gerardo Milman, Daniel Lipovetzky y los concejales Javier Mor Roig y Julio Irurueta.