Un fin de semana en la Argentina

Viernes 09 Diciembre, 2022

Un fin de semana en la Argentina

Lunes 04 de Julio de 2022

Una semana que había comenzado casi anodina con mucho mas de lo mismo y que presagiaba sólo una esgrima verbal en torno al tema del “uso de la lapicera y variantes”de los habituales protagonistas de esta desigual confrontación entre Alberto y Cristina, termina el día sábado en un paso de comedia dramática cuyas consecuencias son dificiles de proyectar.

Por Ricardo Jaén

Una semana que había comenzado casi anodina con mucho mas de lo mismo y que presagiaba sólo una esgrima verbal en torno al tema del “uso de la lapicera y variantes”de los habituales protagonistas de esta desigual confrontación entre Alberto y Cristina, termina el día sábado en un paso de comedia dramática cuyas consecuencias son dificiles de proyectar.

En el momento que la vicepresidente se lucía con veladas ironías que trasmitían el singular desprecio que tiene por la persona por ella reclutada para ser presidente y habiendo siempre elegido al ministro de economía, hoy ex, Martín Guzmán como medio de aproximación indirecta (perdón Capitán Liddell Hart) para destruirlo a él y su gobierno, por medio de un Twitter  el hombre simpatizante de Gimnasia y Esgrima de La Plata presenta su renuncia de seis páginas, en una jugada que hace rememorar al Lobo del 62, le saca el protagonismo brevemente pero lo que es peor aún para ella, la desconcierta y entonces se equivoca.

Tuvo la oportunidad de hacer de cuenta que no se había enterado durante su alocución formal y tomarse un tiempo para evaluar cómo había quedado el tablero, pero el ego, ese viejo enemigo de la inteligencia, pudo más y en segunda instancia habla frente a su militancia en un claro gesto de vanagloriarse del “trofeo conseguido” aunque no lo nombre.

Cuando pudo reflexionar, avisoró que por primera vez quedaba directamente expuesta ante la opinión pública a las consecuencias económicas y sociales que el acontecimiento trasladaría a los días subsiguientes. Ya no podría criticar libremente, ahora había pasado a ser, siempre lo fue, parte central del problema.

Todos podrán decir que no sabían la maniobra de Guzmán, menos el presidente.

El domingo fue la esencia misma de la comedia dramática, una sucesión de hechos interminables que como en montaña rusa se pasaba de la risa a la angustia, de la burla a la preocupación.

Massa vió su oportunidad y con cierta “complicidad” de CFK, puso sus condiciones: poder total a la Jefatura de Gabinete. Aval explicito de Cristina. Presidente administrativo.

Alberto y sus “impresentables amigos y funcionarios del círculo íntimo” pasado el medio día no les parecía mala oferta siempre que hubiera un llamado de la vice.

A las cuatro de la tarde, Sergio Tomás sabía que todo marchaba al fracaso, se lamentaba haber hablado o hecho hablar con gente como Larreta, Manzano, Vila, Brito o Lousteau, por mencionar algunos, y comenzó su “operativo despegue”.

Eran ya las 19.30 y ahora el presidente asediado por llamados de los gobernadores “del palo”y algunos sindicalistas de peso, arman el puente con Estela, que por recato y pena no voy a entrar en detalles, llama a Cristina quién sale a buscar ministro de economía. Nadie le quiere aceptar.

Finalmente, según cuenta Scioli, a las 20.30 consiguen comunicarse telefónicamente con Silvina Batakis que está manejando en su auto, quién acepta. El día, para descomprimir, termina con un paso de comedia a cargo de Gabriela Cerruti, Juan Manzur, doce manifestantes y un megáfono.

Todos perdieron.

Todos perdimos.