Al filo de desbarrancar: Martín Lousteau y su controvertida metáfora sobre los radicales

Sabado 20 Abril, 2024

Al filo de desbarrancar: Martín Lousteau y su controvertida metáfora sobre los radicales

Miércoles 27 de Marzo de 2024

Martín Lousteau, presidente de la Unión Cívica Radical, desató la controversia al criticar la postura tibia de su partido frente a las políticas de Javier Milei con una metáfora cargada de connotaciones de género. El radicalismo es como el tipo que te dice 'tenés 5 minutos para sacarle la mano del culo a mi mujer'", expresó.

 

En el mundo de la política, las palabras son armas afiladas que pueden cortar más hondo que cualquier espada. Y hoy, el presidente de la Unión Cívica Radical, Martín Lousteau, decidió desenfundar su retórica más polémica al comparar la actitud de su partido con la de aquellos que dan un plazo limitado para proteger lo que consideran suyo.

En una declaración que ha desatado un vendaval de críticas y reacciones, Lousteau arremetió contra la mayoría de su propio partido en el Congreso, acusándolos de ser cómplices de las políticas de Javier Milei al ser tibios en sus posturas. La metáfora elegida por el presidente radical, sin embargo, no pasó desapercibida: "Los radicales parecen esos que te dicen tenés cinco minutos para sacarle la mano del culo a mi mujer", expresó sin rodeos en una entrevista con Guille Aquino en Blender.

La reacción no se hizo esperar, y una de las dirigentes más prominentes del partido, la diputada mendocina Pamela Verasay, no tardó en alzar la voz exigiendo una disculpa pública por las palabras de Lousteau, las cuales consideró faltas de respeto hacia todos los radicales. En un gesto que denota la división interna que sacude a la UCR, Verasay, vicepresidenta del partido a nivel nacional, dejó claro que no toleraría tal desliz por parte de su presidente.

Mientras las aguas siguen agitadas en el seno de la Unión Cívica Radical, las palabras de Lousteau han dejado al descubierto no solo las fisuras internas de un partido en aparente desacuerdo, sino también la delicada línea que separa la crítica política de la ofensa personal.