Un informe de la Fundación Encuentro calculó cuántas entregas necesita hacer un repartidor para cubrir cada gasto básico. Los números retratan una forma de trabajo que crece mientras el poder adquisitivo se achica.
Hay una economía paralela que funciona a toda velocidad por las calles de La Plata y el conurbano: miles de repartidores en moto o bicicleta que sostienen su vida contando pedidos en lugar de horas. Un informe de la Fundación Encuentro puso cifras concretas a ese esfuerzo y el resultado es tan preciso como contundente: para no ser pobre —es decir, para cubrir la Canasta Básica Total de una familia de cuatro personas— un repartidor necesita completar 453 entregas al mes.
El dato surge del Índice APP (Coeficiente de Alcance de Pedido Promedio), que toma como referencia el pago promedio por envío registrado en marzo de 2026: $3.165,20, considerando tanto Rappi como PedidosYa.
Lo que vale cada pedido: la tabla completa
Con esa tarifa promedio, cada meta económica se traduce en una cantidad de viajes:
- 453 pedidos para cubrir la canasta básica de una familia tipo (4 integrantes)
- 320 pedidos para alcanzar el ingreso promedio individual
- 250 pedidos solo para pagar el alquiler promedio
- 175 pedidos para costear la crianza de un niño
- 111 pedidos para igualar el Salario Mínimo Vital y Móvil
- 147 pedidos para sostener un hogar unipersonal sin contar el alquiler
- 67 pedidos para cubrir la alimentación básica de una sola persona
- 13 pedidos para pagar la cuota del Monotributo categoría A
- 2 pedidos para llenar el tanque de la moto
La tabla no incluye los costos operativos del propio trabajo: combustible, mantenimiento del vehículo, celular, internet. Todo eso corre por cuenta del repartidor.
Rappi congeló, PedidosYa actualizó: la brecha entre plataformas
El promedio de $3.165 oculta una disparidad significativa entre las dos principales aplicaciones. PedidosYa llevó su pago promedio por pedido a $3.924 en marzo, lo que amortiguó levemente el impacto de la inflación. Rappi, en cambio, no actualizó sus tarifas desde octubre de 2025, lo que significa que sus repartidores vienen absorbiendo meses de inflación sin compensación.
El resultado es que la cantidad de pedidos necesarios para cubrir los mismos gastos sigue subiendo para quienes trabajan en Rappi, mientras que PedidosYa ofreció apenas un alivio transitorio.
No es un dato menor para la Provincia de Buenos Aires: a principios de año, el gobierno bonaerense sancionó a PedidosYa con una multa millonaria por incumplimientos en sus condiciones laborales. La tensión regulatoria con las plataformas sigue abierta.
Una trampa sin salida visible
El informe revela una dinámica estructural: cuando las plataformas congelan tarifas, el coeficiente se dispara y los trabajadores necesitan más viajes para el mismo resultado. Cuando actualizan, la mejora se erosiona rápidamente si la inflación sigue corriendo.
Entre julio de 2025 y marzo de 2026, la canasta individual subió de 140 a 147 pedidos necesarios, y la alimentación básica de 63 a 67. La variación parece pequeña, pero se acumula mes a mes sobre trabajadores que ya están en el límite.
En La Plata, donde la economía de plataformas creció fuerte en los últimos años como refugio ante la caída del empleo registrado, este modelo tiene cara conocida: repartidores que recorren diagonal 80, la zona de los tribunales o el microcentro a cualquier hora, sin ART, sin obra social y sin certeza de cuánto van a ganar al cierre del día.


