El presidente aterrizó en el portaaviones nuclear estadounidense frente a Mar del Plata en el marco del Passex 2026. Lo hizo con un DNU que saltó el Congreso, con tropas yanquis operando en suelo bonaerense y con excombatientes de Malvinas denunciando vulneración de la soberanía.
Javier Milei aterrizó este jueves en la cubierta del USS Nimitz con la pompa de quien celebra una alianza. La postal es, hay que reconocerlo, impactante: un presidente argentino sobre un portaaviones nuclear a pocas millas de las costas bonaerenses, rodeado de cazas F-18 y helicópteros de guerra. Lo que la imagen no muestra es lo que queda detrás: un decreto que evitó el Congreso, tropas estadounidenses operando en bases argentinas y una pregunta que crece entre juristas, legisladores y excombatientes. ¿Hasta dónde llega la cooperación antes de convertirse en cesión de soberanía?
Un DNU para evitar el debate que incomoda
El Gobierno oficializó mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 264/2026 el ingreso de tropas de Estados Unidos para los operativos «Daga Atlántica» y «Passex», eludiendo el trámite parlamentario ordinario. El argumento oficial fue la «urgencia» temporal ante la inminente llegada del portaaviones USS Nimitz, lo que según la Casa Rosada hacía imposible esperar los tiempos de sanción de una ley.
El problema es que la Constitución no deja margen para la interpretación. El inciso 28 del artículo 75 establece que es el Congreso el único órgano facultado para autorizar el ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional. Milei no fue por ese camino. Prefirió el decreto, y lo envió a la Comisión Bicameral para que los legisladores lo convaliden o lo rechacen a posteriori —cuando el Nimitz ya estaba navegando el Mar Argentino y las tropas ya operaban en tierra.
Excombatientes y municipios denuncian, la Justicia empieza a moverse
La reacción no tardó. La Unión de Combatientes de las Islas Malvinas repudió la decisión y advirtió que «este decreto autorizando estas maniobras violenta la soberanía nacional», señalando además que el alineamiento con una potencia extranjera no respeta «la historia ni a los próceres fundadores del Estado Nacional».
No es solo la izquierda o el kirchnerismo. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, calificó el procedimiento como «contrario a la Constitución» y fue más lejos: «la única capacidad nacional que fortalece es la del Gobierno de Estados Unidos».
Los veteranos de la Unión de Excombatientes de Malvinas de Moreno impulsaron una presentación judicial por la nulidad del decreto, acompañada de proyectos de repudio en el Concejo Deliberante local, en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y en el Congreso nacional.
Lo más delicado del mapa geográfico: los ejercicios «Daga Atlántica» incluyen bases en Puerto Belgrano, Córdoba y la VII Brigada Aérea en Moreno, provincia de Buenos Aires. Tropas extranjeras, en suelo bonaerense, sin que el Congreso lo aprobara.
El Atlántico Sur como tablero de la doctrina Trump
El USS Nimitz no llegó a la Argentina por casualidad ni por pura amistad bilateral. Con estas maniobras, el jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, comienza a aplicar las estrategias de la nueva doctrina de seguridad nacional del gobierno de Donald Trump, y el Nimitz partirá de aquí para recorrer una decena de países de América Latina bajo la órbita del Comando Sur y la Cuarta Flota.
Argentina, en ese esquema, no es un socio: es una escala estratégica en una gira de proyección de poder regional. El Atlántico Sur, históricamente un espacio de soberanía argentina, se convierte en zona de operaciones del SOUTHCOM.
La Base de Ushuaia: el destino final del alineamiento
Detrás de cada ejercicio conjunto hay un proyecto que el Gobierno viene cocinando a fuego lento. La administración libertaria tiene intenciones de que Estados Unidos financie parte de la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia, pensada como centro logístico para la inserción en el continente antártico, con un presupuesto que oscila entre los 400 y 500 millones de dólares.
Una base con financiamiento y presencia norteamericana en el extremo sur del país, sobre el pasaje hacia la Antártida. El debate sobre soberanía que el Gobierno evitó en el Congreso con el Passex es un anticipo modesto de lo que vendrá si ese proyecto avanza.
El impacto en la región: Punta Indio y el Gran La Plata
La Base Aeronaval de Punta Indio, a escasos kilómetros de La Plata, es parte estructural del sistema de defensa naval del Atlántico Sur. Cualquier reconfiguración de la arquitectura de cooperación militar entre Argentina y Estados Unidos —más ejercicios, más integración operativa, eventual presencia permanente— impacta directamente sobre la lógica de esa base y los acuerdos que la rigen.
En el Gran La Plata, donde la memoria de Malvinas sigue viva en asociaciones de veteranos y en el tejido político de la ciudad, la imagen de Milei sonriendo en cubierta no genera el mismo efecto que en la Casa Rosada.
Proyección a corto plazo
El decreto ya está en la Comisión Bicameral. Si el Congreso lo rechaza, los ejercicios quedan en una zona gris de legalidad que ningún gobierno querría transitar. Si lo aprueba, fija jurisprudencia: un DNU puede habilitar el ingreso de tropas extranjeras cuando el Ejecutivo declare urgencia. Ese precedente vale mucho más que una semana de maniobras navales.
Y si la Base de Ushuaia avanza, el debate constitucional que hoy se ventila en los márgenes pasará al centro de la agenda. Para entonces, la foto en el Nimitz ya habrá cumplido su función: normalizar lo que hasta hace poco era impensable.


