Cuatro meses de caída consecutiva de las transferencias nacionales, una Legislatura bonaerense paralizada y el 20 de junio como fecha límite. Más de 70 intendentes de todos los partidos juntan firmas y presionan para destrabar fondos que quedaron atrapados en un «engendro» legislativo.
Los números son contundentes. Las transferencias automáticas de coparticipación federal a las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires totalizaron 5,58 billones de pesos en abril, con una caída real interanual del 3,3%. Al cerrar el primer cuatrimestre, el derrumbe acumulado llegó al 5,7%, lo que equivale a una pérdida de 1,39 billones de pesos para el conjunto de gobernadores, según un informe de la consultora Politikón Chaco.
No es un dato aislado: las transferencias registran su cuarta caída interanual consecutiva y la quinta en los últimos siete meses. Los niveles actuales se ubican por debajo de 2023, 2022 y 2021.
La cadena que llega hasta los municipios
El mecanismo es simple de entender y difícil de sostener. Los intendentes hablan de un efecto cascada: bajó la recaudación, disminuyó la coparticipación que reciben las provincias y por decantación bajaron los fondos que llegan a los distritos.
En la Provincia de Buenos Aires, la caída acumulada en el año es del 4,5%, la más moderada entre los distritos, aunque eso no alcanza para aliviar la presión sobre las arcas municipales. La coparticipación bruta —los recursos que los intendentes pueden usar sin destino atado— cayó 94.963 millones de pesos en el primer bimestre. En paralelo, el Fondo de Financiamiento Educativo subió 80.005 millones, pero ese dinero tiene uso específico: no sirve para pagar sueldos ni proveedores.
El resultado es que los municipios tienen menos plata y menos libertad para gastarla.
El fondo prometido que no llega
En diciembre, cuando la Legislatura bonaerense aprobó el endeudamiento de Kicillof, la negociación incluyó un fondo para los municipios: 350.000 millones de pesos, a distribuir en un 70% vía Coeficiente Único de Distribución (CUD) y el 30% restante a través de una comisión bicameral.
El problema es que esa comisión, que debe estar compuesta por siete miembros de Diputados y cinco del Senado, aún no se constituyó. El cuerpo legislativo lleva casi dos meses del período ordinario sin designar las autoridades de sus comisiones, víctima de la interna peronista que lo tiene paralizado.
Un intendente opositor lo definió sin filtro: «Nosotros acordamos con el Ejecutivo provincial que esos fondos iban a ser de libre disponibilidad y cuando lo votaron a la noche salió una cosa desfigurada que no tenía nada que ver con lo que habíamos acordado. Lo que armaron fue un engendro.»
70 intendentes juntan firmas, de todos los partidos
Lo que empezó como un reclamo del Foro de Intendentes Radicales, encabezado por Maximiliano Suescún (jefe comunal de Rauch), cruzó todas las fronteras partidarias. Intendentes del peronismo, del PRO y de la UCR están reuniendo firmas para presentar un pedido formal a ambas cámaras: que el porcentaje que se les remita sea de libre disponibilidad y no esté atado a programas provinciales.
La semana que viene más de 70 jefes comunales se reunirán con legisladores de todos los bloques para presionar por la modificación urgente del artículo que traba los fondos. El ministro de Gobierno Carlos Bianco ya les respondió que es un problema que debe resolver el Parlamento bonaerense, no el Ejecutivo provincial. El peloteo institucional tiene fecha de vencimiento.
El aguinaldo, el reloj que corre
Al menos 70 municipios tienen los números en rojo y en julio no podrían pagar los aguinaldos. Algunos intendentes ya pusieron el 20 de junio como límite concreto. Uno de ellos lo dijo sin eufemismos: «Realmente hoy no tenemos para los aguinaldos. Esperemos que de acá al veinte de junio mejore el ingreso de coparticipación más los recursos propios y poder llegar; sino, tendremos que comunicar a los trabajadores algún tipo de medida».
La presión adicional es el calendario político: la Copa del Mundo se acerca y el Parlamento bonaerense da por descontado que en ese período no habrá sesiones. La ventana para resolver el problema se cierra rápido.
Lo que se juega Kicillof
Para el gobernador, la crisis municipal llega por todos los flancos a la vez. Los intendentes peronistas le reclaman los fondos trabados en el Parlamento. Los radicales presionan de manera organizada. Milei, en tanto, habilitó un esquema de adelantos de coparticipación para 12 provincias, pero Buenos Aires no figura en el listado, lo que refuerza la lectura de que el gobierno nacional distribuye recursos con criterio político.
El municipio platense tampoco escapa a la presión. Con una de las plantas de empleados municipales más grandes de la Provincia y servicios que dependen directamente del flujo de transferencias, la caída de los fondos de libre disponibilidad opera como un ajuste silencioso que se acumula mes a mes.
Si la Legislatura no modifica el artículo que traba los fondos antes de que cierre la ventana política, varios municipios bonaerenses van a llegar al aguinaldo con la caja vacía. Y eso, en un año electoral que ya empieza a calentar motores, tiene un costo político que ningún intendente quiere pagar solo.


