La petrolera de bandera anunció una nueva suba para este jueves 14 a la madrugada y, a la vez, prolongó por 45 días el «buffer de precios» para evitar más sobresaltos en el surtidor. En la región, la súper ya pasó de $1.725 a $2.054 desde marzo, con un acumulado del 19,2%. El telón de fondo: el barril Brent a US$105 y la guerra en Medio Oriente.
YPF confirmó este miércoles un nuevo aumento del 1% en sus combustibles que comienza a regir desde la madrugada de este jueves 14 de mayo. La novedad se complementa con el anuncio de que, tras este ajuste, los precios quedarán congelados durante 45 días, en un esquema que la petrolera de bandera viene aplicando bajo el nombre de «buffer de precios».
El movimiento llega en un momento sensible para el bolsillo platense. La nafta y el gasoil acumulan en la capital provincial subas cercanas al 20% en apenas dos meses, una velocidad de aumento que se sintió en el costo del transporte, del flete, del traslado al trabajo y de cualquier servicio que dependa del consumo de combustible.
Cuánto sube y cómo queda en la región
Con el aumento del 1%, los nuevos valores en los surtidores platenses quedan así:
- Nafta Súper (YPF): alrededor de $2.075 el litro, partiendo del valor actual de $2.054.
- Infinia (nafta premium): en torno a los $2.260 el litro.
- Diésel Infinia: unos $2.345 el litro.
Los valores se actualizan en los surtidores de la región a partir de la medianoche del jueves. Shell, que ya se había sumado a la última ronda de subas de YPF, suele aplicar incrementos en línea con la petrolera de bandera.
El acumulado que pesa
El dato más fuerte no es la suba puntual del 1%, sino el acumulado. Desde marzo, cuando la nafta súper de YPF se vendía a $1.725, hasta hoy, el precio trepó a $2.054: un incremento del 19,2% en apenas dos meses.
Si se mide desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, la suba acumulada en los surtidores argentinos llega al 25%, según relevamientos del sector. Es una velocidad de aumento que excede ampliamente la inflación general del período y que pega de lleno en cualquier presupuesto familiar.
Las petroleras sostienen, además, que los precios actuales todavía están un 20% por debajo del costo real. Es decir: con el aumento del 1% no se cierra la brecha y, según fuentes del sector, el congelamiento prometido es viable solo si el Brent no vuelve a dispararse y si el tipo de cambio se mantiene estable.
Qué es el «buffer de precios»
El sistema que aplica YPF funciona como una cuenta compensadora. La empresa absorbe las variaciones del crudo Brent, del tipo de cambio y de los costos de refinación durante un período acordado, sin trasladarlos de inmediato al surtidor.
Cuando el precio internacional vuelve a estabilizarse o el conflicto geopolítico se calma, la petrolera mantiene los valores en góndola para recuperar, en el tiempo que sea necesario, los ingresos diferidos. Es un mecanismo que se viene aplicando desde fines de 2024 y que el gobierno nacional avaló como herramienta para contener el impacto inflacionario.
El presidente de YPF, Horacio Marín, justificó el ajuste con esa lógica: la empresa absorbe parte del aumento internacional para evitar trasladarlo de golpe al consumidor y luego compensa de manera escalonada.
El precio del barril y la guerra
El precio internacional del crudo es el factor que ordena todo el esquema. El Brent, referencia para Argentina, cotiza hoy alrededor de US$105 por barril, sostenido por las tensiones en Medio Oriente y la incertidumbre sobre el suministro global.
Si el conflicto se prolonga o escala, el costo del gasoil para el invierno —cuando la demanda local se dispara por la calefacción— puede empujar nuevos ajustes pese al buffer de precios. La proyección que manejan analistas sectoriales es que el costo de importación de GNL y gasoil para el pico invernal pueda crecer hasta un 30%.
El impacto local: del bolsillo al transporte
En la capital provincial, el aumento de los combustibles se vive en cadena. La región atravesó un mayo cargado de subas: el boleto de colectivo trepó 11%, los servicios públicos también ajustaron, el estacionamiento medido sigue en discusión y los comercios cierran al ritmo de la caída del consumo. Más de 450 locales vacíos en el casco urbano y la periferia.
Llenar el tanque de un auto chico hoy cuesta entre $70.000 y $90.000, según el modelo y el tipo de combustible. Para los miles de platenses que se mueven todos los días entre la ciudad, Berisso, Ensenada y el conurbano sur, el dato es directo: cualquier ajuste se nota en el ingreso mensual.
Los rubros más expuestos son los servicios de flete, las distribuidoras, los comercios que dependen del traslado de mercadería y los taxis y remises, que vienen reclamando una nueva actualización tarifaria al Concejo Deliberante.
Lectura política: ajuste con pausa
El anuncio de YPF combina dos mensajes que el oficialismo nacional intenta capitalizar. Por un lado, reconoce el ajuste y lo aplica. Por el otro, ofrece la promesa de 45 días sin nuevos cambios, un dato que el Gobierno ya empezó a usar como prueba de la «estabilización» del esquema económico.
La oposición y los gremios, en cambio, leen el cuadro completo: el supuesto congelamiento llega después de subas reiteradas, no compensa la inflación acumulada y deja al sistema atado a cualquier turbulencia internacional. La crítica más dura apunta a la propia política tarifaria, que combina aumentos sostenidos en servicios con un dólar que sigue siendo una variable sensible.
Para los hogares platenses, el tema excede a YPF. La pregunta de fondo es hasta cuándo aguanta el bolsillo el ritmo de ajustes en simultáneo: transporte, servicios, alquileres, combustibles, prepagas. La capacidad de respuesta del consumo, según las consultoras, está al límite.
Lo que se viene
La hoja de ruta de las próximas semanas tiene tres variables a seguir.
Primera: el cumplimiento efectivo del congelamiento de 45 días que prometió YPF. Si el Brent vuelve a saltar o el dólar se mueve, la presión va a volver al surtidor antes de tiempo.
Segunda: el comportamiento de las otras petroleras. Shell, Axion y Puma suelen ajustar en línea con YPF, aunque a veces con días de retraso. La velocidad con la que se trasladen las subas va a marcar el ritmo del mercado.
Tercera: el impacto en la inflación de mayo. Combustibles, tarifas, transporte y servicios suben en paralelo, en una combinación que las consultoras vienen mirando con preocupación. La desaceleración que registró abril podría revertirse en los próximos índices.
Mientras tanto, los platenses que tengan que cargar este jueves van a hacer una cuenta sencilla: cada vez más caro, en cada vez menos tiempo. El congelamiento que viene puede dar aire, pero no cierra la pregunta de fondo sobre cuántos golpes más puede soportar el bolsillo en lo que queda del año.


