El expresidente encabezará una cumbre del PRO bonaerense mientras Karina Milei acelera el armado libertario en los 135 municipios. En La Plata, intendentes, legisladores y dirigentes ya leen un escenario de ruptura cada vez más difícil de disimular.
Mauricio Macri decidió volver al centro de la escena política bonaerense en un momento incómodo para el PRO. La reunión partidaria convocada para este viernes en la provincia de Buenos Aires no aparece sólo como una foto de unidad interna: en el entorno amarillo la interpretan como un intento de relanzamiento político y, sobre todo, como una señal directa hacia Javier Milei y el avance libertario sobre la estructura territorial que históricamente controló el macrismo.
El dato no es menor. Mientras el expresidente reaparece para ordenar un partido golpeado, Karina Milei acelera el despliegue de La Libertad Avanza en los 135 municipios bonaerenses con un “cabildo abierto” libertario pensado para fortalecer dirigentes propios y dejar atrás la dependencia de aliados circunstanciales.
La tensión entre ambos espacios ya dejó de ser un secreto. En sectores del PRO bonaerense hablan directamente de un “divorcio en marcha”.
El temor del PRO: quedar absorbido por Milei
La preocupación dentro del macrismo provincial crece desde hace meses. Intendentes, legisladores y armadores territoriales observan cómo La Libertad Avanza avanza sobre dirigentes amarillos, concejales y estructuras locales sin necesidad de acuerdos formales.
La estrategia libertaria apunta a algo concreto: construir músculo territorial propio para las elecciones legislativas de 2025 y llegar fortalecidos a la pelea por la gobernación en 2027.
Ese escenario golpea especialmente a dirigentes del PRO del interior y del conurbano, pero también tiene impacto en La Plata, donde el armado libertario comenzó a disputar espacios políticos, universitarios y juveniles que hasta hace poco orbitaban alrededor del macrismo tradicional.
En paralelo, Macri intenta evitar que el PRO termine convertido en un apéndice electoral de Milei.
La reunión bonaerense aparece entonces como una demostración de supervivencia política. El mensaje hacia adentro del partido es claro: todavía existe una estructura propia, con dirigentes, intendentes y volumen territorial.
Karina Milei endurece el armado libertario
Mientras Macri intenta contener la fuga interna, Karina Milei profundiza su estrategia de expansión bonaerense.
El encuentro libertario convocado para este fin de semana busca consolidar referentes municipales en toda la Provincia y empezar a ordenar candidaturas locales con un esquema verticalista que responde directamente a la Casa Rosada.
La hermana del Presidente ganó peso político en el oficialismo y hoy controla gran parte del armado electoral libertario. En Buenos Aires, su objetivo es claro: evitar acuerdos amplios con el PRO y construir identidad propia.
Esa decisión genera ruido incluso entre sectores empresariales y dirigentes opositores que imaginaban una integración más ordenada entre amarillos y libertarios para enfrentar al peronismo bonaerense.
Pero la dinámica actual muestra otra cosa: competencia territorial, pases de dirigentes y desconfianza mutua.
La Plata, un laboratorio de la nueva pelea
La capital bonaerense se transformó en una muestra anticipada de ese conflicto político.
En la ciudad conviven dirigentes del PRO que buscan acercarse a Milei para no perder competitividad electoral y otros sectores que todavía responden a Macri y rechazan una absorción completa por parte de La Libertad Avanza.
El fenómeno también atraviesa al Concejo Deliberante y a estructuras juveniles vinculadas a universidades y espacios profesionales.
En ese contexto, el macrismo platense observa con preocupación cómo el sello libertario conserva centralidad mediática y capacidad de crecimiento, incluso sin una estructura consolidada.
El problema para el PRO es político y simbólico: muchos votantes opositores ya no diferencian demasiado entre ambos espacios, pero sí identifican a Milei como el liderazgo dominante.
Un escenario abierto para 2025
La discusión de fondo ya no pasa solamente por alianzas electorales. Lo que empieza a definirse es quién conducirá el espacio opositor no peronista en la Provincia de Buenos Aires durante los próximos años.
Macri busca recuperar iniciativa política y evitar la disgregación del PRO. Milei, en cambio, parece decidido a disputar directamente ese electorado y quedarse con la estructura que sobreviva.
En la Provincia, donde se concentra casi el 40% del padrón nacional, la pelea recién empieza. Y en ciudades como La Plata, donde conviven aparato político, universidades y fuerte presencia estatal, el reordenamiento puede tener efectos rápidos sobre candidaturas, bloques legislativos y financiamiento político.
La gran incógnita es cuánto margen le queda al PRO para resistir sin terminar diluido dentro del universo libertario.


