Martes 19 de mayo de 2026
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El gobierno que se devora a sí mismo: la guerra interna de La Libertad Avanza llegó al punto de no retorno

La interna libertaria llegó a su punto más crítico. La reunión de mesa política de La Libertad Avanza que debía realizarse esta semana no tiene fecha. Manuel Adorni la postergó porque, en sus propias palabras, si los que pelean «asoman la cabeza se van a matar».

No es una metáfora: es el estado real de un gobierno que se fracturó en dos bloques. Además, esos bloques ya no se limitan a filtrar información o a desacreditarse en privado: ahora se acusan mutuamente de operar con cuentas anónimas en redes sociales.

Javier Milei, que podría resolver la pelea con una sola decisión, no interviene.

Por eso, lo que comenzó con el caso Adorni —los 245.000 dólares en efectivo que un contratista declaró haber cobrado por la remodelación de su casa— mutó en algo más estructural. En consecuencia, lo que hoy está en crisis no es solo la figura del jefe de Gabinete: es la arquitectura de poder que sostiene al gobierno libertario.

Quién controla qué en el gobierno libertario

Para entender la guerra, en primer lugar hay que entender el reparto. Milei distribuyó el poder entre dos sectores que hoy se odian. Sin embargo, no puede perder a ninguno de los dos, y esa trampa lo paraliza.

Santiago Caputo construyó un territorio propio dentro del Estado. Su bastión principal es la SIDE, que conduce en los papeles Cristian Auguadra, su contador de confianza. Además, controla el Ministerio de Salud con Mario Lugones, YPF con Horacio Marín, ARCA con Andrés Vázquez y la Procuración del Tesoro con Sebastián Amerio.

La Cámara Federal confirmó el sobreseimiento de Santiago Caputo en la causa iniciada por Facundo Manes tras el cruce en el Congreso en 2025.

Sin embargo, la pieza más valiosa de su tablero es la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzábal. Todos los documentos pasan por ahí antes del Boletín Oficial. Por lo tanto, nadie firma nada sin que Caputo lo sepa. A eso se suma el capital político más difícil de reemplazar: es el arquitecto de las dos victorias electorales de Milei, en 2023 y en mayo de 2025.

Martín y Lule Menem, en cambio, tienen otro tipo de poder. Martín preside la Cámara de Diputados y es pieza clave en la negociación legislativa. Lule, por su parte, es formalmente secretario de Gestión Institucional, un cargo menor en el organigrama oficial. Pero desde esa oficina del primer piso de Casa Rosada armó el partido en casi todas las provincias y sembró cuadros propios en legislaturas y concejos deliberantes.

Por eso muchos en el gobierno lo llaman «ministro del Interior blue«. Además, con Adorni en modo bajo perfil por la causa judicial, Lule absorbió parte de sus funciones. Y al terminar cada reunión de mesa política, Karina, Lule y Martín se trasladan a otra sala para una segunda mesa —sin Caputo— donde se toman las decisiones reales.

Así, el dilema de Milei es concreto: si saca a Caputo, pierde el relato, la SIDE y el vínculo con Washington. Si desplaza a los Menem, en cambio, pierde el Congreso y el armado territorial bonaerense en pleno año electoral. Por eso no define.

La chispa: el tuit que expuso la guerra

La pelea entre los dos sectores tiene meses. No obstante, el fin de semana pasado dejó de ser un secreto para convertirse en un escándalo público.

El detonante fue un tuit. Caputo cruzó a la cuenta @PeriodistaRufus, donde alguien había publicado un video crítico del «caputismo». Al hacer clic, el mensaje mostraba que había sido compartido por Martín Menem. Por eso, la lectura del asesor fue inmediata: el presidente de Diputados operaba con cuentas anónimas para atacarlo. En el Salón Martín Fierro, además, le atribuyen otra cuenta, @PraetordelLeón, con el mismo perfil.

Menem, sin embargo, lo niega. Le dijo a su bloque que son contraoperaciones del propio Caputo. Y le creyeron.

El resultado fue ruido en todos los canales. Milei siguió el cruce desde Olivos pero no se involucró. En consecuencia, la mesa política quedó suspendida sin fecha. Tres fuentes del oficialismo confirmaron a Letra P que el Presidente desconfía de Lule Menem pero no está en condiciones de desplazarlo. Patricia Bullrich fue más directa: ese espacio de coordinación, dijo, «no sirve para nada».

Espert, el concejal que explotó y los insultos del Presidente

La interna entre Caputo y los Menem es el eje de la crisis. Sin embargo, no es el único frente abierto.

Según La Política Online, el gobierno analiza ofrecerle a José Luis Espert un cargo o una embajada. El objetivo, en este caso, es contener sus críticas sobre el caso Adorni antes de que los tiempos electorales las potencien. Nadie en el oficialismo lo niega. De hecho, la lectura interna es sencilla: se trata de desactivar un frente antes de que explote.

Por otro lado, un concejal libertario de la provincia rompió el libreto en plena sesión. «Nos están cagando a todos», dijo en voz alta lo que muchos en las bases del espacio piensan pero todavía no se animan a decir públicamente. Es decir, la fisura ya no es solo entre los jefes: también llega a los cuadros medios del partido.

Por si faltaba algo, el propio Milei sumó combustible. A la madrugada del lunes, en el contexto de los premios Martín Fierro, escribió desde su cuenta oficial de X: «Mierdosa teléfono…». La frase apuntó directamente a la periodista Viviana Canosa. Así, en plena crisis interna, el Presidente decidió arbitrar una disputa mediática por redes sociales. No es la primera vez. Pero el exabrupto volvió a poner en cuestión el uso presidencial de las redes en momentos delicados.

Lo que el caso Adorni sigue alimentando

Todo lo anterior tiene un combustible. El expediente judicial sigue activo y, además, cada semana suma una pieza nueva.

Como informó InfoPlatense en las últimas semanas, el caso pasó por varias fases. En primer lugar, fue el contratista que declaró los 245.000 dólares en efectivo por la remodelación, sin factura y con mensajes borrados del celular. Después vino la imputación del hermano, el diputado bonaerense Francisco Adorni, por enriquecimiento ilícito y lavado. A raíz de esto, el juez Casanello levantó el secreto fiscal y bancario. Luego, un vecino de Indio Cuá declaró otros 21.000 dólares en efectivo por 18 meses de alquiler.

Sobre todo eso, además, los intentos de Adorni de contactar testigos antes de sus declaraciones motivaron el pedido de Marcela Pagano de aplicar la «doctrina Irurzun». Es decir, la misma herramienta jurídica que el oficialismo aplaudía cuando la usaban contra el kirchnerismo. Ahora, en cambio, la piden para su propio jefe de Gabinete.

En privado, el resultado es claro: en el Gobierno ya no dicen «ni en pedo se va». La expresión que circula en off es, por el contrario, otra: «ciclo terminado».

Por qué Milei no define

La pregunta que flota sobre toda la crisis es directa: ¿qué pierde el Presidente si toma partido?

Si saca a Caputo, pierde el relato político, la SIDE y el respaldo de Washington. Si desplaza a los Menem, en cambio, pierde el Congreso y el armado territorial bonaerense en el año electoral más importante de su mandato. Si mantiene la parálisis, por otro lado, sigue perdiendo imagen, capacidad de gestión y tiempo.

Por eso no define. Por eso, también, la mesa política no tiene fecha. Y en consecuencia, Adorni sigue en su despacho —cada vez más solo— mientras el gobierno que lo sostiene en público negocia en privado la forma de sacarlo.

El año electoral arranca en meses. La interna libertaria, además, no da señales de aflojar. Y Milei, por ahora, sigue mirando desde afuera de la pelea que él mismo no puede resolver.

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