El acto se realizó en el marco del Día de lxs Trabajadorxs de la Educación —el 24 de mayo— y coronó el resultado electoral del 13 de mayo, cuando la Lista Celeste-Violeta se impuso con el 76% de los votos para conducir el sindicato durante el período 2026-2030.
El Teatro Argentino de La Plata fue, ayer sábado, el escenario del cambio de mando más relevante de la docencia bonaerense en dos décadas. María Laura Torre juró como secretaria general del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) ante una sala repleta de dirigentes sindicales, militantes, representantes de organismos de derechos humanos y referentes políticos llegados desde distintos puntos del país.
El acto se realizó en el marco del Día de lxs Trabajadorxs de la Educación —el 24 de mayo— y coronó el resultado electoral del 13 de mayo, cuando la Lista Celeste-Violeta se impuso con el 76% de los votos para conducir el sindicato durante el período 2026-2030.
El fin de una era, el inicio de otra
Roberto Baradel ejerció la secretaría general del SUTEBA durante más de veinte años. Su figura excedió largamente al sindicato: fue interlocutor político, referente de la CTA y protagonista de cada conflicto paritario con los sucesivos gobiernos provinciales. Su salida del cargo no es un cambio administrativo. Es una reconfiguración real del mapa sindical docente en la Provincia de Buenos Aires.
Torre llega a la conducción junto a Mariana Cattaneo y Silvia Almazán como secretarias adjuntas. La nueva conducción surge de una interna ampliamente favorable, con tres cuartas partes de los votos, lo que le otorga un mandato sólido desde el arranque.
Una agenda que va más allá del salario
En su discurso de asunción, Torre marcó con precisión cuál será el eje de su gestión. «Hay que discutir política pedagógica. Ir a las escuelas y habitarlas todos los días es parte de nuestra política sindical», señaló, y fue más lejos: «No queremos un sindicato que solo pelee por los derechos de las y los trabajadores de la educación. Queremos un sindicato que dispute el sentido común y luche por la educación pública integralmente».
La referencia a los años noventa no fue casual. «Como decíamos en los 90, no queremos solo tener docentes con buenos sueldos cuando hay pibes que se mueren de hambre. Y no hay posibilidades de un proyecto educativo sin un proyecto de país que lo contenga», afirmó.
El diagnóstico es claro: Torre no piensa al SUTEBA como una organización exclusivamente gremial. La disputa por el sentido de la escuela pública —frente a la desfinanciación y el avance de lógicas de mercado en educación— aparece como eje transversal de la nueva conducción.
Baradel cerró con un llamado político
El saliente secretario general usó su última intervención pública al frente del sindicato para trazar una hoja de ruta sin medias tintas. «Tenemos que transformar este país, derrotar a Milei, defender la universidad pública y transformar la escuela pública», dijo ante una sala que lo ovacionó.
La frase sintetiza el clima político del acto: el SUTEBA no se plantea como un actor neutral. En el contexto de ajuste sobre el presupuesto educativo nacional y las tensiones permanentes con el gobierno de Javier Milei, el sindicato consolida su posición como parte del arco opositor.
¿Qué cambia para los docentes de La Plata y el Gran La Plata?
El SUTEBA es el sindicato con mayor representación entre los docentes bonaerenses, y La Plata —como sede histórica de su conducción provincial— es uno de los distritos donde su influencia es más directa.
La nueva conducción deberá enfrentar en los próximos meses una paritaria docente en un escenario económico complejo, con salarios que aún buscan recuperar poder adquisitivo frente a la inflación acumulada. Pero el discurso de Torre indica que la agenda del SUTEBA bajo su liderazgo irá más allá de la negociación salarial: la defensa de la escuela pública como institución y la disputa política pedagógica serán pilares de su gestión.
Proyección a corto plazo
Con el mandato asegurado hasta 2030 y un resultado electoral contundente, Torre tiene margen para construir liderazgo propio. El primer test llegará en las paritarias y en la articulación con la CTERA a nivel nacional, donde el SUTEBA tiene peso determinante. Si logra combinar la musculatura gremial heredada de Baradel con la agenda pedagógica que propone, el sindicato puede consolidarse como uno de los actores más relevantes de la oposición al gobierno nacional en la provincia.


