Un mapa generado con datos inventados y errores geográficos que habrían avergonzado a cualquier alumno de primaria recorrió este fin de semana las redes sociales del presidente Javier Milei y de al menos un funcionario de su gobierno. El resultado: una catarata de desmentidas, burlas y una lección de geografía argentina que nadie en Casa Rosada estaba esperando.
Todo empezó con una cuenta afín al oficialismo que circuló un gráfico titulado Mapa del crecimiento de Argentina, supuestamente basado en datos de marzo de 2026 sobre la variación interanual de la actividad económica por provincia. El mapa citaba como fuente al Informe Económico Mensual del IAE Business School, de la Universidad Austral.
El problema: el IAE no elaboró ese mapa. La institución salió a desmentirlo sin rodeos: «El mapa de crecimiento económico provincial que circula en redes sociales y que cita como fuente ‘IAE – Informe Económico Mensual marzo 2026’ no fue elaborado por el IAE ni forma parte de ninguno de nuestros informes».
Los datos, en definitiva, eran falsos. La fuente, inexistente.
Un mapa que ni siquiera tiene a Tucumán
Más allá de los números inventados, el gráfico tenía un problema que debería haber encendido todas las alarmas antes de llegar a la cuenta presidencial: estaba mal hecho a un nivel difícil de disimular.
Las provincias aparecen desproporcionadas en sus dimensiones. A Santa Fe le falta parte del territorio. Y Tucumán directamente desaparece, absorbida por Salta, mientras que las Islas Malvinas tampoco figuran en el mapa.
Un mapa de Argentina sin Tucumán. Publicado por el presidente de Argentina.
Funcionarios que no chequearon nada
Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía Luis Caputo, fue uno de los primeros en difundir el gráfico. «Y decían que el RIGI no servía para nada. Ahora a aprobar el Super RIGI así le devolvemos el lugar de potencia a Argentina que se merece», escribió.
El mapa tenía una particularidad que lo hacía especialmente tentador para el relato oficial: la única provincia que figuraba en rojo, con crecimiento negativo, era la de Buenos Aires. El mensaje político era demasiado conveniente para resistirse a tuitearlo, al parecer sin verificar nada.
Núñez también escribió: «El Gobernador Kicillof tiene que dejarse de joder y empezar a promover inversiones bajando gasto e impuestos». Todo sobre la base de un mapa con datos apócrifos y sin Tucumán.
Milei retuiteó a sus funcionarios. La bola siguió rodando.
Bianco no dejó pasar la oportunidad
Desde la Provincia de Buenos Aires, el ministro de Gobierno Carlos Bianco esperó el momento justo y atacó. Su diagnóstico fue lapidario: «Más mamarracho no se consigue».
La frase fue corta, pero en el contexto era suficiente. El gobierno nacional había amplificado un mapa con fuente falsa, geografía incorrecta y datos que nadie había verificado, todo para atacar a la administración Kicillof. Cuando la Universidad Austral salió a desmentir su autoría, el tiro salió por la culata.
Lo que dicen los datos reales
Los números del Indec cuentan una historia distinta a la del mapa viral. En marzo, la economía registró un crecimiento de 3,5% respecto del mes anterior y un avance interanual de 5,5%, según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE).
El informe oficial indica que 14 de los 15 sectores de actividad mostraron subas interanuales en marzo, con Pesca (30,9%) y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (17,9%) a la cabeza. Datos reales, fuente verificable, mapa con Tucumán incluida.
Proyección a corto plazo
El episodio no es solo un papelón anecdótico. En un año electoral, la calidad de la información que el gobierno nacional elige difundir empieza a tener peso político propio. Que la Casa Rosada haya amplificado un mapa con datos inventados y geografía defectuosa para atacar a la Provincia de Buenos Aires es munición que la oposición bonaerense ya tiene en el bolsillo. Y que la desmentida llegara de una universidad privada históricamente ligada al establishment deja al oficialismo sin el argumento fácil del «sesgo político».



