Jueves 25 de junio de 2026
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Kicillof ante la CAME: «Murieron 26 mil empresas» y el modelo de Milei «es incompatible con la industria nacional»

El gobernador bonaerense fue al acto del Día Internacional de las Pymes con diagnóstico en mano y sin filtro: tipo de cambio atrasado, apertura importadora y tasas inaccesibles como combo destructor. En La Plata y el Gran La Plata, la radiografía duele.

Axel Kicillof fue uno de los oradores en el encuentro «Innovación, competitividad y capacitación para un crecimiento estratégico» que organizó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en el Golden Center, en Parque Norte. Prometió una exposición «bastante polémica» y cumplió: con datos sectoriales sobre la mesa, el gobernador bonaerense trazó el mapa de lo que llama una catástrofe industrial y le puso nombre al responsable.

Los números que usó Kicillof para fundamentar su diagnóstico

El mandatario provincial sostuvo que desde la llegada de la administración libertaria al poder «se perdieron 340.000 puestos de trabajo formales» y «murieron 26 mil empresas».

No se quedó en las cifras globales. Detalló el impacto por sectores: el comercio registra una caída cercana al 10%, con casos como el de los supermercados que bajaron un 16%. La construcción anotó un descenso histórico del 23% y la industria cayó un 11%.

El análisis causal que ofreció Kicillof apunta a cuatro variables simultáneas: tipo de cambio atrasado, apertura importadora indiscriminada, tarifas elevadas y tasas de interés inaccesibles. «A eso, si le ponemos salarios bajos, jubilaciones bajas e ingresos bajos, es el combo perfecto para destruir la industria argentina», señaló.

La frase que sintetiza la posición bonaerense

El centro del discurso de Kicillof fue una afirmación que resume la línea opositora del peronismo bonaerense frente al gobierno nacional: «No es que algo esté fallando o que se requiera un poco más de tiempo: esta política económica busca estos resultados y, por ello, es incompatible con la industria nacional y el desarrollo de las pymes».

La frase no es solo un diagnóstico económico. Es también un posicionamiento político de cara a 2027: Kicillof construye su perfil opositor sobre la base del daño concreto al tejido productivo, alejándose del debate ideológico abstracto para anclar en datos que cualquier pyme bonaerense puede reconocer.

La CAME, en la misma línea

La crítica al modelo no vino solo del gobernador. El presidente de la CAME, Ricardo Diab, cuestionó el contexto adverso para el sector: «Nos han dicho que el camino es adaptarse. Eso no está en discusión, pero adaptarse requiere condiciones. No queremos privilegios, pedimos un piso básico para competir».

Diab también pidió un «nuevo consenso fiscal» que incluya a provincias y municipios, y denunció que a las pymes sin recaudación les llegan embargos que traban su accionar comercial. La «competencia desleal», señaló, no para de crecer.

Que una entidad como la CAME —históricamente más cercana a posiciones moderadas o desarrollistas que al peronismo— hable en estos términos es, en sí mismo, un indicador del estado de ánimo del sector.

El contexto local: La Plata y el conurbano, en el ojo de la tormenta

Para La Plata y el Gran La Plata, los números de Kicillof no son abstractos. La ciudad tiene una estructura económica donde las pymes son el nervio del empleo: comercio, gastronomía, construcción, servicios. Todos los rubros que el gobernador mencionó con caídas de dos dígitos tienen presencia masiva en el casco urbano y en los municipios del Gran La Plata.

La caída del 23% en la construcción golpea de lleno a un sector que en La Plata había tenido un ciclo de expansión sostenido. La apertura importadora afecta a pequeños industriales del parque tecnológico y a proveedores de insumos locales. Y la pérdida de poder adquisitivo retrae el consumo en todos los comercios de la ciudad.

Sin foto con Jorge Macri

Un detalle que no pasó inadvertido: Kicillof compartió escenario en el encuentro con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con quien no hubo foto ni cruce. Macri, por su parte, defendió la agenda de baja de impuestos y simplificación de trámites en la Ciudad, y reivindicó el rol del sector privado. Dos lecturas del mismo problema, sin puntos de contacto.

Construcción opositora

El discurso de Kicillof en la CAME no es aislado: forma parte de una estrategia de construcción opositora que combina gestión en la provincia con posicionamiento nacional. La pregunta que empieza a sobrevolar el escenario es cuánto tiempo más puede aguantar el tejido pyme bonaerense antes de que las cifras que el gobernador describe en los actos se conviertan en una sangría electoral imposible de revertir. Si la tendencia no cambia antes de mediados de 2027, el debate sobre el modelo económico será el eje central de la campaña —y Kicillof está apostando a ser quien lo encuadre primero.

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