Jueves 9 de julio de 2026
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Máximo Kirchner redobló el ataque a Kicillof: «la única víctima es la gente»

En Carmen de Areco, con el correntinismo puesto sobre la candidatura de Cristina Kirchner, el líder de La Cámpora volvió a apuntar —sin nombrarlo— contra el gobernador bonaerense. La embestida se suma a una seguidilla de cruces que ya lleva semanas y que empieza a definir el mapa de alianzas en la región capital.

Máximo Kirchner no necesitó decir el nombre de Axel Kicillof para que el mensaje llegara. En un acto ante 500 personas en Carmen de Areco, el diputado nacional volvió a marcarle la cancha al gobernador bonaerense con una frase que resume el estado de la interna peronista: «Ningún dirigente puede decir que es víctima de otro, la única víctima es la gente».

Un patrón que se repite

La frase no es un exabrupto aislado. Kirchner viene construyendo un discurso sistemático contra la gestión de Kicillof desde el banderazo del 20 de junio en Parque Lezama, donde apuntó con dureza contra el gobernador y dijo, en referencia a él, que no quieren «candidatos por default». En esa misma línea, dirigentes de La Cámpora como Wado de Pedro, Mayra Mendoza y Rodolfo Tailhade salieron a instalar en forma sincronizada que el poder económico ya tiene su candidato en el peronismo, en una alusión indirecta al gobernador, mientras remarcaban que hay «apellidos peligrosos» que están «proscriptos».

En Carmen de Areco, Kirchner completó ese guión: «No puede ser que las discusiones solamente pasen por algún hombrecito si se siente bien o mal tratado y no cómo se siente la gente». El destinatario, otra vez, quedó sin nombre propio pero sin ambigüedad para quienes siguen la interna bonaerense.

La estrategia de Kicillof: no responder

Del otro lado del ring, la orden que bajó el propio gobernador a su entorno es no entrar en la disputa. En el campamento kicillofista la consigna es no responder las «provocaciones» del ala dura kirchnerista y concentrar el discurso en la confrontación con Javier Milei. Es la misma lógica que se vio semanas atrás, cuando Kirchner lo cuestionó públicamente por no haber visitado a Cristina Kirchner en su lugar de detención domiciliaria: «Los que todo el día hablan de hacer la unidad y no son capaces de ir a verla a San José para decirle compañera cómo está», lanzó en esa oportunidad.

Por qué importa en La Plata

La pelea no es solo discursiva: tiene anclaje territorial directo en la región capital. El intendente platense Julio Alak integra el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio de intendentes alineado con Kicillof que reúne a jefes comunales del conurbano con peso electoral propio. Esa pertenencia lo ubica, junto a otros alcaldes de la Octava sección electoral, en la vereda de enfrente de los intendentes camporistas que Kirchner viene alineando en el interior bonaerense, como el anfitrión de Carmen de Areco, Iván Villagrán.

La consecuencia práctica es que cualquier definición sobre la candidatura de Cristina Kirchner —y sobre quién encabece las listas bonaerenses en 2027— obliga a los intendentes de la región a tomar partido en un esquema donde ya no alcanza con la lealtad histórica al peronismo: hay que elegir entre Kicillof y el binomio Cristina-Máximo.

Ofensiva discursiva

Con la sucesión de Kicillof todavía sin candidato definido del sector cristinista, el escenario más probable en el corto plazo es que la ofensiva discursiva de Kirchner se sostenga y hasta se profundice, mientras el gobernador mantiene su apuesta a no entrar en la pelea interna y concentrar su desgaste político en el Gobierno nacional. Ese equilibrio, sin embargo, tiene fecha de vencimiento: cuanto más se acerque 2027, más difícil será para los intendentes de la región capital sostener la neutralidad.

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