Andrew Giuliani, el funcionario de Donald Trump a cargo de la organización del Mundial, respondió a un cronista británico que planteó una posible suspensión del equipo de Scaloni para la final. La respuesta llegó de la mano de la Primera Enmienda.
La pregunta buscaba incomodar y llegó del lado que menos esperaba una respuesta esquiva. Un periodista inglés le consultó a Andrew Giuliani, director del task force organizador del Mundial en Estados Unidos, si la Selección argentina debía recibir algún tipo de sanción o directamente quedar afuera de la final del domingo ante España por «politizar» el partido con la bandera de «Las Malvinas son argentinas».
Giuliani no esquivó el cruce. En la conferencia de prensa en Nueva York, contestó con una frase que terminó recorriendo los portales de ambos países: «Aquí, en Estados Unidos, creemos en los derechos que otorga nuestra Primera Enmienda. Tienen la libertad de hacerlo».
Un aval inesperado en medio de la polémica diplomática
El respaldo del funcionario de Trump se suma a un cuadro de situación cada vez más incómodo para Londres. Horas antes, la vocera de Keir Starmer había insistido en que la FIFA investigue la exhibición de la bandera, mientras el propio gobierno británico reafirmaba su postura sobre la soberanía de las islas.
Que la defensa de la libertad de expresión de los jugadores argentinos venga de un funcionario estadounidense, y en respuesta directa a un periodista inglés, cambia el eje de la discusión: ya no es solo un debate futbolístico, sino un round diplomático donde Washington eligió no darle la razón al reclamo británico.
El trasfondo que no se puede obviar
La bandera apareció tras la victoria por 2 a 1 sobre Inglaterra en semifinales, cuando Lisandro Martínez, Giovani Lo Celso y Cristian Romero la desplegaron en pleno festejo, pese a que tanto la FIFA como la seguridad del Mundial habían prohibido el ingreso de cualquier elemento con esa leyenda al estadio.
Para la Argentina, el reclamo de soberanía sobre las Malvinas es política de Estado desde 1983, sostenida por la Constitución Nacional. Ese marco es justamente el que evocó Giuliani al citar la Carta Magna de su propio país para justificar la libertad de los jugadores.
Qué puede pasar de acá a la final
Con España como rival este domingo en Nueva Jersey, el tema Malvinas ya quedó instalado en la previa. Si el gesto se repite en la final, la reacción británica —y ahora también la mirada de Washington— va a volver a estar en el centro de la escena, mucho más allá del resultado deportivo


