Martes 21 de julio de 2026
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Sin Messi, sin feriado y sin festejo: la Selección viene en camino a Ezeiza y la política ya se quedó afuera

La Selección argentina cayó ante España 1 a 0 en la final del Mundial 2026 y regresa al país en silencio, sin capitán, sin multitudes y sin el feriado que Javier Milei había prometido apenas terminó el partido. El plantel que llevó a la Argentina a su segunda final mundialista en cuatro torneos tomó la misma decisión que venía anunciando antes de la final: volver sin ruido, cada uno a su destino, sin someterse a la agenda política que distintos actores habían diseñado a su alrededor.

Messi eligió Miami y el feriado quedó suspendido

Lionel Messi no subió al vuelo de regreso. En las horas siguientes a la derrota en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el capitán partió directamente hacia Miami para reincorporarse al Inter Miami. Junto a él viajó Rodrigo De Paul. La decisión de Messi fue el dato que ordenó todo lo demás: sin el referente visible del plantel, el gobierno descartó el feriado y redujo sus planes a una recepción protocolar. Una fuente oficial lo precisó sin rodeos ante la Agencia Noticias Argentinas: «La determinación es de los jugadores. No hay ánimo de celebración, según trasladaron».

Milei había anunciado el domingo, pocas horas después de la derrota, que decretaría feriado nacional «el día que los jugadores y el cuerpo técnico decidan celebrar». La redacción del anuncio ya anticipaba la incertidumbre: el festejo quedaba condicionado a una voluntad del plantel que nunca llegó. El presidente también había trasladado a la AFA seis alternativas de celebración, entre ellas la posibilidad de utilizar el balcón de la Casa Rosada —con él ausente— para que los jugadores saludaran a los hinchas. Ninguna prosperó.

La lista de los que no vuelven

Además de Messi y De Paul, decidieron no regresar al país Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Gerónimo Rulli, Nicolás Paz, Cristian Romero, Nahuel Molina y Giovanni Simeone. Todos parten desde Estados Unidos directamente hacia sus clubes europeos o inician su período de descanso. La AFA lo confirmó en un comunicado sin mencionar nombres: «Algunos futbolistas del plantel partirán directamente desde los Estados Unidos hacia distintos destinos para reincorporarse a sus clubes o iniciar su período de descanso».

El vuelo AR1971 de Aerolíneas Argentinas partió de Nueva York a las 7.17 hora local con demora y se espera que aterrice en Ezeiza alrededor de las 19. Una segunda aeronave traslada a las familias del plantel en el mismo trayecto. La Policía de Seguridad Aeroportuaria desplegó dos controles de acceso —uno sobre la Autopista Richieri y otro en la intersección de las calles Teniente General Morillas y Jorge Newbery—, por donde solo circularán tripulaciones, personas con credenciales y pasajeros.

Solo Granaderos y protocolo esperan en Ezeiza

El gobierno descartó cualquier festejo y prepara únicamente una recepción protocolar en el aeropuerto. Una guardia de Granaderos recibirá al plantel cuando baje del avión, en una escena sin actos políticos ni autoridades en primera plana. Según fuentes oficiales, la idea para el cierre de la noche es sin mayores ceremonialismos: «Probablemente vayan al predio de AFA, cenen y desarticulen». La coordinación del operativo quedó en manos del Ministerio de Seguridad junto a Aerolíneas Argentinas. La AFA, por su parte, tampoco quiso recepción oficial ni grandes festejos.

La política se quedó sin la foto

El margen del gobierno para capitalizar el regreso se achicó en pocas horas. Karina Milei había asumido la coordinación del operativo junto a la Casa Militar con un criterio definido como «apolítico y no partidario», y representantes de la Ciudad y la Provincia habían participado de reuniones conjuntas para preparar la logística. Todo ese trabajo quedó en standby ante la decisión de un plantel que nunca le prometió a nadie un festejo.

La Scaloneta se despide del Mundial como subcampeona del mundo, con la segunda final en cuatro torneos y la misma autonomía con la que lo disputó. La política corrió detrás, rediseñó planes varias veces en pocas horas y termina asistiendo a una recepción protocolar que nadie había imaginado cuando el torneo comenzó. El plantel, una vez más, decidió sola.

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