El presidente Javier Milei anunció el jueves en cadena nacional la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la presentó como «el conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años».
Flanqueado por Santiago Bausili —presidente del BCRA y socio del ministro Toto Caputo en la consultora Anker— y por parte del gabinete económico, el mandatario definió a la entidad monetaria como una herramienta que «posibilitó el robo de la alta política» y apuntó directamente contra Cristina Fernández de Kirchner por el Fondo del Bicentenario.
El paquete incluye tres proyectos de ley —nueva Carta Orgánica del BCRA, reforma del mercado de capitales y reforma del mercado de seguros— más el «grillete fiscal», una regla permanente de déficit cero que, de activarse, cortaría los sueldos de todos los funcionarios políticos del Estado.
Qué cambia en la Carta Orgánica del Banco Central
El primer eje de la reforma elimina el esquema de objetivos múltiples incorporado en 2012 —que incluía empleo, desarrollo económico y estabilidad financiera— y establece que la misión única del BCRA será preservar el valor de la moneda.
La modificación prohíbe de manera expresa que el organismo financie al Tesoro Nacional, a las provincias y a los municipios, y le veda también la compra de títulos públicos en el mercado primario. Se eliminan además las Letras Intransferibles —instrumentos entregados por el Tesoro a cambio de reservas internacionales, utilizados para pagar deuda externa— y se restringe la distribución de utilidades contables, que solo podrán transferirse al Estado para cancelar deuda.
Para blindar a las autoridades del organismo, la reforma exige que la remoción del presidente del BCRA y de su directorio requiera el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso. Con esa exigencia, Bausili quedaría inamovible hasta diciembre de 2028. El proyecto incorpora además sanciones penales para los funcionarios que usen al BCRA para financiar el déficit mediante emisión.
El grillete fiscal: shutdown si el Congreso no cierra el déficit
El segundo eje es la regla denominada «grillete fiscal», que impediría aprobar o sostener presupuestos deficitarios. Si el resultado fiscal permanece negativo durante varios meses consecutivos, el Congreso tendrá algunas semanas para reequilibrar las cuentas. Si no lo logra, se activará automáticamente un shutdown de las actividades no esenciales del Estado: se congelarán los gastos nuevos, se suspenderán las adjudicaciones de contratos, se frenará la toma de personal y se interrumpirán las transferencias discrecionales a las provincias.
Durante el período del grillete, el Presidente, el vicepresidente, senadores, diputados, ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán sus sueldos. «Por primera vez en nuestra historia, si la política no hace los deberes la política pagará el costo, no lo pagará la gente», afirmó Milei. Quedan exceptuadas jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, salud, seguridad y defensa.
El paquete financiero completo
El tercer proyecto apunta a liberalizar el mercado de capitales. La propuesta permite que las empresas emitan bonos en moneda extranjera y flexibiliza el financiamiento colectivo. El objetivo declarado es que el ahorro privado —incluyendo los más de USD 35.000 millones en depósitos en dólares que los bancos acumulan tras el blanqueo y el régimen de Inocencia Fiscal— fluya hacia la inversión sin intermediación estatal. Operadores del mercado, sin embargo, advirtieron sobre el riesgo de descalce de monedas si empresas con ingresos en pesos se endeudan en dólares.
La cuarta iniciativa reforma el mercado de seguros. Las compañías podrán diseñar y ofrecer productos sin autorización previa del regulador, que concentrará sus controles en la solvencia y en la protección de los usuarios frente a posibles estafas.
Un discurso técnico con tono electoral
La presentación no fue solo técnica. Milei recurrió a cifras de impacto —la inflación acumulada desde la creación del BCRA en 1935 asciende a 12.819.532.788.614.400.000 por ciento; desde el inicio del siglo XXI, a 168.580 por ciento— y convirtió el anuncio en un ataque directo a sus adversarios políticos.
Apuntó contra Cristina Fernández de Kirchner y la expresidenta del BCRA Mercedes Marcó del Pont por la constitución del Fondo del Bicentenario en 2010, que implicó el uso de reservas internacionales para pagar deuda. «Le robaron al Banco Central 10.000 millones de dólares», afirmó, y estimó que a valores actuales equivaldrían a USD 15.000 millones. La reforma de la Carta Orgánica de 2012 fue presentada como consecuencia directa de ese episodio.
Letra P calificó la cadena —la undécima del mandato— como un «discurso técnico pero de tono electoral», orientado al escenario 2027. La contradicción de fondo no pasó desapercibida: durante sus dos años y medio de gobierno, el propio Ejecutivo volvió a emitir Letras Intransferibles, utilizó al BCRA para administrar la tensión cambiaria con contratos de dólar futuro y títulos dólar linked, y transfirió utilidades al Tesoro. La reforma, en definitiva, busca penalizar hacia adelante herramientas que la propia administración Milei empleó hasta hace poco.
El Gobierno apura los tiempos en el Congreso y busca aprobar la nueva Carta Orgánica antes de que empiece el debate del Presupuesto 2027.


