Martes 4 de agosto de 2026
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Tierras: Fernández Sagasti no puede viajar al Senado y el reglamento le cierra todas las puertas

La senadora kirchnerista por Mendoza cursa 32 semanas y tiene prohibición médica de viajar. Pidió habilitación virtual a Villarruel. El problema: la única alternativa reglamentaria para reemplazarla implica que renuncie a su banca, y su suplente necesita ser autorizado por el cuerpo.

La senadora nacional por Mendoza Anabel Fernández Sagasti solicitó que se la habilite a participar de manera virtual en la sesión del Senado en la que se debatirá el proyecto de ley de extranjerización de tierras impulsado por el gobierno de Javier Milei. La legisladora kirchnerista explicó que cursa un embarazo de 32 semanas y que, por indicación médica, no puede viajar desde Mendoza hasta Buenos Aires.

El pedido lo hizo directamente a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que preside el cuerpo. Y lo acompañó con un argumento político que fue directo al hueso: «El Senado fue concebido para garantizar la igualdad entre las provincias. La distancia no puede convertirse en un obstáculo para ejercer la representación política cuando existen herramientas tecnológicas para resolverlo. No pido un privilegio. Pido que se garantice la equidad federal.»

El problema reglamentario que nadie está resolviendo

Lo que Fernández Sagasti no dice en sus redes —pero que define toda la discusión— es que el Reglamento del Senado de la Nación no contempla el voto remoto como práctica ordinaria. Los precedentes de sesiones virtuales durante la pandemia fueron habilitaciones extraordinarias, no modificaciones permanentes del reglamento. Para que vuelvan a aplicarse, el cuerpo debería votarlo expresamente.

Y la alternativa que podría parecer más simple —que vote su suplente— tiene una trampa institucional de fondo: para que el suplente asuma y pueda votar, Fernández Sagasti debería renunciar a su banca. No tomarse una licencia, no ausentarse temporariamente: renunciar. Y el suplente, a su vez, necesita ser autorizado formalmente por el Senado para ingresar al cuerpo. Es un mecanismo que existe, pero que tiene un costo político y jurídico alto que ninguna de las partes está dispuesta a pagar en esta coyuntura.

El resultado es una encrucijada real: «Si yo fuera una senadora de ciudad de Buenos Aires o de la Provincia, esto no me afectaría; podría estar presente en el recinto. Pero viajar más de 1.000 kilómetros podría afectar mi salud y la de mi bebé», señaló la legisladora.

Por qué este voto importa: los números ajustados en la Ley de Tierras

El pedido de Fernández Sagasti no llega en cualquier sesión. El oficialismo tiene los votos muy ajustados para aprobar el proyecto, cuyo objetivo principal es fortalecer la protección del derecho de propiedad, aunque la mayor resistencia aparece en el capítulo que levanta las restricciones a la venta de tierras por parte de compradores extranjeros.

Según la ley vigente, el límite para la venta de tierras a extranjeros es del 15% de la superficie. El proyecto libertario elimina las restricciones para los compradores individuales y solo mantiene límites si se trata de gobiernos o empresas extranjeras.

En medio de las negociaciones, el Gobierno debió ceder a la presión de la oposición dialoguista y, en vez de eliminar el tope del 15%, establecerá uno del 25% de la superficie nacional, provincial y departamental a la posibilidad de que personas físicas o jurídicas extranjeras puedan adquirir tierras productivas. Las provincias podrán fijar límites por debajo de ese umbral.

En ese contexto, Fernández Sagasti insistió en que no está «incapacitada para leer expedientes, para debatir ni para votar», y mencionó que hay medios virtuales para votar a distancia que fueron avalados por la Corte Suprema durante la pandemia.

Una disputa que tiene nombre propio: Villarruel

El pedido fue dirigido a la vicepresidenta, y eso no es neutro. Villarruel —que preside el Senado y tiene la lapicera para convocar o no habilitar mecanismos extraordinarios— es también la funcionaria que esta misma semana puso en duda públicamente las facultades del Presidente, abriendo la crisis interna más visible del oficialismo en meses.

Que sea ella quien decida si Fernández Sagasti vota o no en una sesión clave para el gobierno de Milei añade una capa de tensión interna al conflicto. Si habilita el voto remoto, le facilita la vida a una opositora en una sesión donde los votos son escasos. Si lo rechaza, queda expuesta a la acusación de usar el embarazo de una senadora como excusa para sumar votos al oficialismo.

Lo que está en juego para el interior

Para las provincias del interior —donde la tenencia de tierra es un debate que combina soberanía, producción y acceso al agua—, el voto de Fernández Sagasti no es un detalle. Mendoza tiene una posición históricamente activa en la defensa de sus recursos naturales, y la senadora kirchnerista representa una de las voces más firmes contra la apertura a la extranjerización.

Que esa voz pueda o no escucharse el jueves en el recinto depende de una decisión reglamentaria que, paradójicamente, no tiene que ver con la ley que se debate sino con quién tiene el poder de interpretar las normas del propio Senado.

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