El Concejo Deliberante de La Plata retomó sus sesiones este jueves tras el receso invernal, con una agenda de más de 300 puntos y la temperatura política ya alta desde el primer momento. Se aprobó la creación de un refugio para mujeres y niños en situación de calle, pero el grueso del debate lo ocupó una propuesta del PRO para arancelar los servicios municipales a extranjeros y argentinos no residentes. La sesión fue presidida por Juan Granillo Fernández, de Fuerza Patria, en reemplazo del titular Marcelo Galland. Y tuvo, además, un cierre insólito.
«La Plata es para los platenses»: el proyecto del PRO
El concejal Nicolás Morzone impulsó la creación del Régimen Municipal de Recupero de Costos y Arancelamiento de Prestaciones Municipales. La iniciativa faculta al Ejecutivo a cobrar por el uso de servicios de salud —con excepción de las urgencias—, educación no obligatoria, recreación, turismo y cultura, a quienes no acrediten residencia en el partido. También alcanza a ciudadanos extranjeros, aunque contempla una excepción para países con tratados de reciprocidad con la Argentina.
Morzone defendió la propuesta con énfasis. «La Plata es para los platenses y nada más. El platense paga tasas, trabaja, genera empleo, sostiene este sistema y muchas veces termina siendo el último de la fila en su propia ciudad», afirmó. En ese sentido, planteó que los recursos municipales son limitados y deben priorizarse para quienes contribuyen a sostenerlos. «Desde el PRO tenemos claro que la prioridad es el platense de bien. Es un acto de justicia fiscal, ética y moral con los nuestros», cerró.
Fuerza Patria: «cruzada xenófoba» e inconstitucional
La respuesta del bloque oficialista fue contundente. La presidenta del bloque de Fuerza Patria, Josefina Bolis, calificó la iniciativa de «inconstitucional» por contradecir pactos internacionales a los que adhirió el país. Además, la denominó «una cruzada xenófoba» y cuestionó su sustento empírico: los extranjeros no residentes que se atienden en hospitales municipales no llegan al 1% del total. «Es un absurdo burocrático crear una estructura para verificar la residencia en cada CAP cuando el número es tan insignificante. Aporta más problemas que soluciones para las arcas municipales», sentenció.
Por su parte, la concejala Sol Maluéndez sostuvo que la propuesta va contra el espíritu fundacional de La Plata como «ciudad de puertas abiertas para quienes vienen a estudiar y a trabajar». También preguntó, sin respuesta directa, «quiénes serían los ciudadanos de bien» a los que el edil había apelado.
La prohibición de celulares que nadie quiso
El segundo proyecto que generó chispazos fue el del concejal Iván Zanetto, también del PRO, para prohibir el uso de teléfonos y dispositivos durante las sesiones. Zanetto argumentó que las notificaciones generan distracciones y que el cuerpo debe garantizar «una escucha activa, una atención plena y un respeto institucional».
Sin embargo, la iniciativa recibió críticas cruzadas de Fuerza Patria, la UCR y ASAP. La concejala Romina Santana señaló que tiene una dificultad visual y que los dispositivos funcionan como herramientas de apoyo para personas con discapacidad. Melany Horomadiuk, de ASAP, planteó además un error formal: debería ser una ordenanza, no una resolución. Sergio Resa, de Fuerza Patria, rechazó «limitar el acceso a la tecnología en tiempos de Inteligencia Artificial».
El momento más paradójico lo protagonizó el radical Gustavo Staffolani: argumentó en contra del proyecto mientras usaba su propio celular para buscar antecedentes en otros parlamentos. Mencionó el Congreso nacional, la Legislatura bonaerense y experiencias del Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea para señalar que ninguno prohíbe el uso de dispositivos de manera general. «Con todo el respeto que le tengo al concejal autor de la iniciativa, me parece que no corresponde», afirmó. El concejal Pablo Elías fue más directo: «Su última y única finalidad era que salga en los medios de comunicación».
El cuarto intermedio más insólito del año
La sesión tuvo un cierre inesperado que alivió la tensión acumulada. Al llegar a los puntos 220 y 221 del sumario, el presidente Granillo Fernández descubrió que ambos expedientes pedían exactamente la misma obra en la misma dirección: «reparación de luminarias en calle 23 y 42». Uno lo firmaba Morzone y el otro Zanetto — los únicos dos concejales del PRO en el cuerpo deliberativo platense.
Al leerlos, Granillo no pudo contener la risa y comenzó a contagiar al recinto. El presidente del bloque libertario, Guillermo Bardón, pidió un cuarto intermedio para que el cuerpo pudiera recuperar la compostura. Unos minutos después, la sesión se retomó y concluyó.


