Martes 18 de agosto de 2026
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Randazzo declaró en la Causa Cuadernos y negó haber recibido instrucciones de Cristina para favorecer empresas

El exministro de Interior y Transporte compareció como testigo ante el Tribunal Oral Federal N°7. Habló sobre los subsidios al transporte, la Tragedia de Once y su vínculo con la expresidenta. Negó haber recibido instrucciones para favorecer empresas.

Florencio Randazzo compareció este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7 como testigo en la Causa Cuadernos. El exministro de Interior y Transporte de Cristina Kirchner habló sobre el funcionamiento de los subsidios al sistema ferroviario durante su gestión, el contexto de la Tragedia de Once y su relación con la expresidenta. La frase que quedó resonando no la dijo en tono de acusación sino de reivindicación —pero en el contexto político actual tiene una carga que nadie en el kirchnerismo puede ignorar: «Mi relación era directa con la Presidenta».

El relato de la gestión: Once como punto de quiebre

Randazzo contó que su llegada al área de Transporte fue una «decisión política» de Cristina Kirchner, quien fusionó la cartera de Interior con la Secretaría de Transporte para «darle mayor jerarquía» tras la Tragedia de Once de 2012, que dejó 52 muertos y expuso el deterioro profundo del sistema ferroviario argentino.

«Asumí en un momento crítico», dijo, y reconoció que la situación que recibió era «compleja». Pero matizó la responsabilidad: «Sería injusto pensar que la responsabilidad era de los funcionarios que estaban en ese momento a cargo. El deterioro venía de mucho antes». En los años 90, explicó, el proceso de concesión de los trenes «fue bastante complejo», porque las empresas tenían la obligación de prestar el servicio «aún cuando el Estado no cumpliese con el aporte para los recursos».

Sobre los subsidios —que son el núcleo de la investigación en la Causa Cuadernos— dijo que en un principio fueron «bastante desordenados» y que «aumentaban a medida que la tarifa quedaba congelada», lo que hizo que llegaran a cubrir el 90% del valor del boleto. Durante su gestión, aseguró, se establecieron criterios más precisos para la actualización del subsidio acorde a los aumentos de cada componente: materiales, energía, personal y mantenimiento. «Antes había un margen de discrecionalidad importante», reconoció.

“Hubiera sido imposible sin el apoyo político de la Presidenta»

El testimonio de Randazzo ubicó a Cristina Kirchner en el centro de las decisiones de su gestión, aunque siempre en términos de respaldo y no de interferencia irregular. «Cristina estuvo involucrada directamente con los cambios», sostuvo. «Hubiera sido imposible llevar adelante un proceso de compra de 1.140 coches, la renovación de las vías y la incorporación de tecnología si no hubiera tenido el apoyo político de la Presidenta.»

Sobre su relación con otros funcionarios investigados en distintas causas, fue claro: con el exministro de Obras Públicas Julio de Vido, y con los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi tuvo trato acotado o directamente no tuvo trato. «Mi relación era directa con la Presidenta», enfatizó.

Al ser consultado sobre si recibió instrucciones políticas para favorecer a alguna empresa en las concesiones, lo negó de manera tajante: «Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y cuestiones vinculadas a darle transparencia. Siempre me sentí apoyado por la Presidenta en todo lo que llevé adelante.»

El timing que no es inocente

La declaración de Randazzo llegó en un momento político de alta tensión para el peronismo bonaerense. Cristina Kirchner viene de publicar su carta ante la ONU, de activar el operativo clamor para su candidatura presidencial 2027, y de ser defendida por Máximo Kirchner con la frase de que su postulación «pone nerviosas a muchas personas».

Que en ese contexto un exministro de su gobierno —que además fue su adversario electoral interno en 2017 y 2019— declare en un juicio oral poniendo a Cristina en el centro de las decisiones de transporte y subsidios no es un hecho neutro. Randazzo lo dijo en términos de reivindicación de su propia gestión. Pero el tribunal lo escucha como parte de una investigación sobre corrupción en los contratos de transporte durante esa misma gestión.

La tensión entre ambas lecturas —la política y la judicial— define exactamente el lugar en el que Cristina llega a la recta final antes del ciclo electoral: enfrentando una causa que el kirchnerismo llama lawfare, con el kirchnerismo duro impulsando su candidatura y con testigos como Randazzo que, sin querer acusarla, la ubican en el centro del mapa de decisiones.

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