Jueves 20 de agosto de 2026
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El riesgo país superó los 500 puntos y el mercado le exige a Caputo señales de crecimiento

El riesgo país argentino superó los 500 puntos básicos y se alejó de los 400 que rozó apenas semanas atrás. El movimiento ocurre en un momento doblemente incómodo: cuando la tormenta financiera internacional encarece el crédito externo y cuando el propio esquema de Luis Caputo empieza a mostrar sus límites. La combinación presiona al dólar, sube las tasas en pesos y complica la arquitectura del programa económico de Javier Milei justo antes del año electoral.

El síntoma más visible llegó en el mercado cambiario. El dólar mayorista cerró en $1.497, el valor más alto desde el 7 de agosto, con un volumen de contado de 439,1 millones de dólares, unos 100 millones por encima del día anterior. Además, el interés abierto en contratos de futuros de A3 Mercados (ex Rofex) creció en más de 130.000 contratos en una sola rueda, sin que hubiera un roll de posiciones que lo justificara. El último antecedente comparable se remontaba a principios de julio.

La suba de tasas en pesos: el remedio que tiene un costo

Para contener la presión cambiaria, el Banco Central y el Tesoro volvieron a tensionar las tasas en pesos, que se acercaron nuevamente al 30% anual. El economista Christian Buteler lo sintetizó en una frase: «Observando el contexto afuera me preocupa más ver subir la tasa en pesos otra vez». El remedio, así, encarece el crédito, daña la curva de pesos y aumenta el costo de refinanciamiento del propio Estado.

El problema de fondo es la tormenta internacional. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó a la zona del 5,33%, el nivel más alto desde 2007. El bono a 10 años rondó el 4,7%. Por su parte, el Tesoro norteamericano anunció que duplicará sus recompras de deuda larga para aliviar la presión, pero la intervención mostró la magnitud de la tensión. Detrás de esa dinámica se acumulan varios factores: el conflicto entre EEUU e Irán, el déficit fiscal norteamericano, la deuda pública estadounidense en torno al 100% del PBI y las dudas sobre el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.

Para Argentina, el mecanismo es directo. Si Estados Unidos paga cerca del 5% por su deuda larga, los inversores exigen una prima mayor para asumir riesgo argentino. Asimismo, ese encarecimiento global del dinero golpea justamente el puente que Caputo construyó hacia el financiamiento externo.

El superávit fiscal existe, pero ya no alcanza para tranquilizar al mercado

El Tesoro acumuló un superávit primario equivalente al 0,9% del PBI en los primeros siete meses del año. Sin embargo, el mercado dejó de leerlo como suficiente. En julio, el resultado primario fue de $3 billones, con pagos de intereses por $2,7 billones sobre bonos Globales y Bonares. El resultado financiero quedó en apenas $0,2 billones.

El problema está en la composición. Los ingresos totales acumularon su duodécima caída consecutiva, con una contracción real del 2,5% interanual. En cambio, el gasto primario cayó el 7% real. Según la consultora Max Capital, el superávit depende principalmente de la reducción del gasto y no de una recuperación sostenida de los ingresos. «El fisco está haciendo la tarea, pero el mercado no lo cree todavía», sintetizó Bull Market.

El director de ADCAP, Javier Casabal, lo dijo en términos más directos: «El superávit no alcanza». Para él, el mercado le está empezando a exigir al Gobierno moderar el ritmo del ajuste para evitar que la debilidad de la actividad erosione el respaldo político. «El mercado terminaría pidiendo algo más de pragmatismo para no arriesgar lo que se logró hasta acá, la baja del riesgo país», concluyó.

Por su parte, la consultora LCG advirtió que «será la tolerancia social la que termine marcando la magnitud y la composición final del ajuste necesario para el cumplimiento de la meta, sobre todo en la víspera de un año electoral». La meta comprometida ante el FMI es del 1,4% del PBI para 2026, ya revisada a la baja desde el 2,2% original.

Bullrich en las grietas del gobierno: «Que se sienta en la vida cotidiana»

En ese contexto, Patricia Bullrich publicó un tuit que generó ruido dentro del propio oficialismo. «El rumbo es el correcto», escribió la jefa del bloque libertario en el Senado. Pero agregó lo que nadie del ala dura del gobierno suele decir en voz alta: «Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana».

La versión original del mensaje era aún más directa: incluía la exigencia de que los beneficios del modelo «llegue a las familias, a las empresas y a cada argentino». Bullrich la editó poco después, sin explicar por qué. En la Casa Rosada intentaron minimizar el impacto: «Fue un mensaje consensuado», dijo un funcionario cercano a Karina Milei, y recordó que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, también habían reconocido demoras. Bausili, de hecho, admitió ante empresarios en Mendoza que el crecimiento fue más lento de lo esperado, y lo atribuyó al «estrés postraumático» de la sociedad frente a las crisis recurrentes.

Sin embargo, el tuit de Bullrich contrasta con la postura que suele tener Milei. Esta misma semana el Presidente cuestionó e insultó a periodistas que señalaron dificultades económicas en la vida cotidiana. Además, según LPO, Bullrich ya prepara un partido nacional para competir en 2027 si se rompe con los libertarios, y cuenta con el respaldo activo del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, y del empresario Paolo Rocca.

En ese marco, el riesgo país en 500 puntos, las tasas en pesos otra vez en ascenso, la tormenta internacional y la presión de una socia política que empieza a marcar distancia configuran el cuadro que Caputo deberá explicar cuando la campaña para 2027 empiece a definir sus primeros pasos.

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