El jefe del bloque del PRO en Diputados dejó en claro que el macrismo defenderá a sus candidatos en los distritos que administra, en momentos en que LLA impulsa nombres propios en municipios gobernados por el PRO, como el caso de Zárate.
En medio de la aceleración que buscan darle el PRO y La Libertad Avanza a la construcción de un armado electoral conjunto para las elecciones de 2027, el jefe del bloque amarillo en Diputados, Cristian Ritondo, dejó en claro que una condición clave es que se respete a los candidatos del macrismo en los distritos que actualmente gobierna.
«Para nosotros por supuesto que donde gobierna el PRO creemos que hemos demostrado gestión para seguir», aseguró Ritondo al ser consultado sobre cómo sería un acuerdo con los libertarios. Y aunque reconoció que «eso todavía no se está discutiendo», dejó en claro que es una condición del macrismo.
“Queremos reelegir donde gobernamos»
«Nosotros entendemos que es así y es nuestra principal defensa. Si bien aún no lo estamos discutiendo, lo damos casi por hecho», agregó el diputado en diálogo con Radio Rivadavia. «Queremos reelegir donde gobernamos y hacer lo imposible para blindar el cambio», reconoció.
Actualmente el PRO gobierna en la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos y Chubut. En la provincia de Buenos Aires tiene bajo su control casi una quincena de distritos, entre los que se destacan Mar del Plata, Lobos, Campana, Junín, Vicente López, Coronel Pringles, Puan, San Isidro, Zárate, Pinamar y Arrecifes.
El caso Zárate: el ejemplo que expone la tensión
El mensaje público de Ritondo no pasa desapercibido en la tropa libertaria. El diputado advirtió sobre el problema que generaría plantar un candidato en un distrito actualmente administrado por el PRO. Un ejemplo concreto es Zárate, donde días atrás el titular de LLA en la provincia, Sebastián Pareja, impulsó al exjugador de River Oscar Ahumada como candidato. Allí gobierna Marcelo Matzkin, cercano a Ritondo —el mismo intendente que semanas atrás protagonizó el papelón de homenajear a San Martín con una imagen de Belgrano.
El caso Zárate funciona como termómetro de la negociación: si LLA insiste en poner candidatos propios en municipios que el PRO considera propios, el acuerdo puede tensionarse antes de formalizarse.
El radicalismo como pieza clave, pero sin confirmación
En cuanto al radicalismo y a las fuerzas provinciales, Ritondo los definió como actores clave para darle «certidumbre política» al programa económico, aunque evitó confirmar si se sumarán pronto a la mesa de diálogo. Señaló que eso dependerá, en parte, de la negociación paralela que mantiene Diego Santilli con los gobernadores. En la provincia de Buenos Aires, los intendentes radicales actualmente son 27 —un número que incluye tanto a los alineados con la conducción de Balbín como a los que integran «Construir», el espacio que se fue de la Convención de la UCR en agosto.


