Sábado 19 de septiembre de 2026
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Los argentinos piden honestidad ante todo para el 2027, pero su candidato ideal revela una paradoja política

El electorado argentino ya tiene claro qué le pedirá al próximo presidente. Un estudio de las consultoras La Sastrería y Trespuntozero encuestó a 1.000 personas mayores de 16 años de distintas provincias. El trabajo se realizó entre el 7 y el 14 de septiembre de 2026, con participantes de todo el país. El diagnóstico es consistente: los votantes priorizan la honestidad, el equilibrio emocional y la racionalidad. Sin embargo, el perfil ideológico que emerge revela una paradoja que definirá la campaña del año que viene.

La honestidad, primera demanda espontánea

El 31,9% de los consultados mencionó espontáneamente que el futuro presidente debería ser «honesto y transparente». La pregunta fue completamente abierta, sin condicionamiento previo. Además, el dato es consistente con otro hallazgo del mismo equipo: la corrupción sigue siendo el principal problema de los argentinos. «Desde el caso Libra hasta ahora, este asunto aparece todos los meses», señaló Raúl Timerman, de La Sastrería. En tanto, el 14,8% eligió como segunda característica que el candidato sea «empático y cercano a la gente». La capacidad e inteligencia quedaron en tercer lugar, con el 7,6%.

El 85% reclama equilibrio emocional

Uno de los datos más significativos es que el 85,5% de los encuestados considera importante que el próximo jefe de Estado tenga equilibrio emocional. La cifra superó el 80% en todos los segmentos relevados. De esta manera, el 14,5% restante —quienes no le dan importancia a ese rasgo— emerge como un núcleo de voto diferenciado. Timerman fue directo al interpretar ese grupo: «Esa persona vota a Milei pase lo que pase. Es realmente sorprendente, porque es uno y medio de cada diez».

La paradoja ideológica: derecha y progresismo a la vez

En materia de orientación, el estudio revela una contradicción que el propio consultor calificó como lo más interesante del informe. El 41,7% preferiría un presidente de derecha, frente al 31,3% que optó por uno de izquierda. Sin embargo, el 43,9% quiere un perfil progresista, mientras que solo el 32,5% eligió uno conservador. Así, el candidato ideal combina conservadurismo económico con sensibilidad social y cultural. «Es lo que yo considero un liberal americano», definió Timerman. La inclinación hacia la derecha fue más pronunciada entre los jóvenes de 16 a 29 años, donde llegó al 54,2%.

Industria sí, energía no

En el plano económico, el 59,9% prefiere que el próximo presidente priorice el crecimiento por encima de la distribución. Por su parte, la industria fue elegida como sector prioritario por el 53,3%, muy por encima de la minería y los hidrocarburos —20,2%— y el campo —16,2%—. El resultado contrasta con la política actual del Gobierno, que apuesta a Vaca Muerta y al litio del norte como motores de la economía. En el AMBA, la preferencia por la industria alcanza el 63,5%.

Corrupción y el nombre que aparece

El estudio también muestra un empate revelador sobre cómo combatir la corrupción. El 38,5% prefiere a alguien de quien se sepa con certeza que no es corrupto, aunque no tenga un plan específico. El 37,5%, en cambio, elige a alguien con un programa anticorrupción, aunque su honestidad no esté comprobada. En ese contexto, Timerman mencionó que Axel Kicillof es uno de los pocos dirigentes a quienes el electorado percibe como honesto. «Quien quiera competir con él va a tener que tener un buen plan para evitar la corrupción, porque ya con eso te estás equiparando», señaló.

Un tercio sin representación

También es revelador el dato sobre identificación partidaria. El 27,8% se considera cercano a La Libertad Avanza y el mismo porcentaje al frente Fuerza Patria de Kicillof y Cristina Kirchner. Sin embargo, el 27,2% no se siente afín a ningún espacio político. «Hay un tercio muy interesante que nadie está captando», concluyó Timerman.

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