La Plata es la ciudad bonaerense donde más comercios cerraron o comunicaron su baja en los últimos tres años. Según un relevamiento del Observatorio de Datos Estratégicos, al menos mil establecimientos dejaron de funcionar o informaron su cierre al Municipio desde 2023, una cifra que ubica a la ciudad por encima de las principales urbes de la provincia.
El fenómeno convive con otro proceso que está redefiniendo la estructura urbana platense: el casco céntrico dejó de ser el único punto de referencia comercial de la ciudad, y nuevas centralidades crecen en distintos corredores de la periferia.
Ventas en caída y locales vacíos
El cierre de negocios se da en un escenario de fuerte retroceso de las ventas. Una Encuesta de Comercio de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata mostró que las ventas minoristas cayeron 14,7% interanual y acumulan 14 trimestres consecutivos en rojo.
Otro indicador lo aportó un relevamiento de FundPlata, que tras analizar 4.739 establecimientos encontró 451 cerrados definitivamente o en alquiler, alrededor del 9,5% del total relevado.
Un problema que no es solo platense
El Observatorio contabilizó al menos 3.165 cierres, ceses o bajas de establecimientos comerciales y productivos en distintos municipios bonaerenses entre 2023 y septiembre de 2026. A ese panorama se suman otros relevamientos: la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires registró 1.306 cierres de unidades productivas industriales entre 2023 y mayo de 2026, el Ministerio de Economía bonaerense contabilizó 5.335 empresas que dejaron de operar entre 2023 y septiembre de 2025, y un informe del CEPA ubicó en más de 6.200 las empresas cerradas en la provincia desde 2023.
«Lo primero que muestran los datos es que no estamos frente a un problema de una sola ciudad ni de un solo sector. El deterioro aparece en grandes centros urbanos, polos industriales y también en localidades pequeñas, donde el cierre de una fábrica o de decenas de comercios tiene un impacto social mucho más profundo», señaló Pedro Perrotta, presidente del Observatorio de Datos Estratégicos.
Otras ciudades bonaerenses también acumularon bajas: Tandil registró 521 durante 2025 y otras 298 provisorias entre enero y agosto de 2026. Junín contabilizó 390 en 2024 y 297 en 2025. Trenque Lauquen tuvo 274 ceses en 2024, y Necochea registró 34 comercios cerrados entre febrero y mayo de este año.
En La Plata, el deterioro comercial convive con un mercado laboral cambiante: la desocupación pasó de 9,5% a 7,8%, pero la subocupación aumentó de 9,3% a 18,2%, según datos del INDEC citados en el relevamiento. Las causas que más se repiten entre los comercios son la caída del consumo y de las ventas, junto con el aumento del peso de alquileres, servicios, salarios y otros costos fijos.
La ciudad ya no gira alrededor de un solo centro
Mientras el casco pierde comercios, la ciudad crece hacia afuera. «Las ciudades originalmente eran mononucleares, es decir, con un solo centro de referencia», explicó Juan Carlos Etulain, director del Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP. Con la expansión de la población, las ciudades contemporáneas comenzaron a desarrollar nuevas centralidades vinculadas con las demandas de cercanía.
Karina Jensen, investigadora del CONICET y profesora de la FAU-UNLP, identificó las condiciones que explican dónde surgen esos nuevos polos: accesibilidad, visibilidad y disponibilidad de suelo. Mencionó como ejemplos el Camino General Belgrano, la avenida 7 en Villa Elvira, la avenida 520 en Abasto, la avenida 137 en Los Hornos, la calle Cantilo en City Bell y la avenida 419 en Villa Elisa.
El riesgo de un centro sin gente
Sergio Poggi, presidente de la Sociedad de Profesionales de Arquitectura y Urbanismo de La Plata Región Capital (SPAU), consideró lógico que se desarrollen centros de cercanía a medida que la ciudad se expande, pero advirtió que la descentralización debe analizarse junto con el transporte y la movilidad. «La gente solo vendría a trabajar al centro. Hay que potenciarlo para que también tenga oferta de cosas fuera del horario laboral. El centro debe ser el punto de encuentro de los platenses», planteó.
Etulain agregó otro factor de expulsión: las áreas centrales resultan cada vez más costosas para vivir, y la proliferación de alquileres temporarios reduce la oferta de viviendas para residentes permanentes. «La aparición de los alquileres por día, que son mucho más redituables para los dueños, hizo que los centros de las grandes ciudades se vuelvan la casa de los turistas y no de los propios residentes. Acá todavía no es un problema, pero en otras ciudades del mundo sí», sostuvo.
Jensen observa además una mayor presencia de propuestas gastronómicas y de servicios en el casco, junto con el crecimiento de las ventas digitales, una rotación más rápida de los locales y más inmuebles vacantes. «Por eso, más que una pérdida absoluta de centralidad, estamos viendo una transformación. La Plata está pasando de una estructura organizada alrededor de un único centro a una ciudad con múltiples centralidades», explicó.
El desafío de articular la red
Para los especialistas consultados, el desafío no es recuperar el modelo anterior sino pensar qué funciones debe cumplir el casco dentro de la nueva estructura urbana. «Debemos encontrar los medios para que el centro platense no pierda identidad, protagonismo y vida las 24 horas», sostuvo Poggi.
Jensen coincidió: «El desafío consiste en articular esas centralidades como una red, para que la descentralización contribuya a construir una ciudad más próxima, accesible y equilibrada, en lugar de profundizar las desigualdades existentes entre el casco y las periferias».
Esta transformación urbana confirma, desde otro ángulo, el fenómeno que InfoPlatense ya venía relevando sobre el comercio platense: locales que cierran su puerta física y migran a Instagram, alquileres comerciales que subieron 280% desde 2022, y ahora un mapa de la ciudad que se reorganiza en múltiples polos mientras el centro histórico busca no perder su lugar como punto de encuentro.


