Miércoles 23 de septiembre de 2026
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La actividad local cayó por tercer trimestre seguido y los datos muestran una crisis que se expande

El Laboratorio de la UNLP confirmó una nueva baja en la economía del Gran La Plata. Salarios en rojo, tarifas que devoran el 15% del sueldo y productores del cordón hortícola que se endeudan para comer completan el cuadro.

La economía del Gran La Plata acumula su tercer trimestre consecutivo de caída. El Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP registró una baja del 1,2% interanual en el segundo trimestre de este año. Así, la actividad local se ubica un 6,4% por debajo de los niveles de 2023 y acumula una brecha del 9,8% respecto de 2018.

Como informamos días atrás, el desempleo en el Gran La Plata pasó del 6,9% al 8,7% en el último año. Sin embargo, ese dato no es el único síntoma. Detrás de él se acumulan una caída sostenida del salario real, tarifas que suben muy por encima de la inflación y un cordón hortícola que produce los alimentos de la región pero no puede pagar sus deudas.

El salario no llega: privados y estatales pierden poder de compra

La masa salarial real mostró una contracción generalizada durante el trimestre. Los salarios privados bajaron un 3,3% interanual en términos reales. Por su parte, los salarios del sector público cayeron un 4,5% interanual. En la comparación con 2023, la situación es más grave todavía: los sueldos privados perdieron un 9,5%, mientras que los estatales se desplomaron un 22,1%.

Esa pérdida de poder adquisitivo explica, en gran medida, el derrumbe del comercio minorista. El sector bajó un 10,6% y encadena 13 trimestres consecutivos de caída interanual —más de tres años sin recuperación—. También retroceden el sector inmobiliario (-5,3%), el comercio automotor (-8,6%), la construcción (-6,0%) y la hotelería (-6,5%). Las escrituraciones cayeron un 17,3% y las operaciones con crédito hipotecario se desplomaron un 48,4%.

De las 16 ramas relevadas por el Laboratorio de la UNLP, solo 7 mostraron crecimiento. La industria manufacturera subió 3,3%, impulsada por la producción de aluminio y alimentos. Sin embargo, ese impulso resultó insuficiente para compensar el peso de los sectores en retroceso.

Los que producen la comida también se endeudan para comer

El deterioro no se limita al comercio ni a los empleados en relación de dependencia. Un relevamiento de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) y el Centro de Estudios de la Tierra (CET) sobre 340 familias productoras del cordón frutihortícola de La Plata reveló que el 92,3% tiene deudas pendientes de pago.

Lo que más alarma no es la existencia de deuda, sino su naturaleza. El 49,6% de los productores destinó parte del crédito a alimentos y gastos cotidianos del hogar. En otras palabras: familias que producen frutas y verduras para el mercado regional deben endeudarse para cubrir su propia alimentación.

Además, el 65,9% tuvo que tomar una nueva deuda para cancelar una anterior. El 27,6% repitió esa situación más de una vez. El 72,4% contrajo estas deudas hace menos de un año, lo que indica que el proceso de endeudamiento se aceleró recientemente.

El principal problema señalado por los productores son los bajos precios de venta (38,2%), seguido por la falta de ingresos suficientes (19,5%) y el aumento del costo de los insumos (15,4%).

Cabe recordar que el cordón frutihortícola de La Plata concentra 2.285 explotaciones, más de 6.200 trabajadores y una producción anual estimada en 95.955 toneladas de frutas y hortalizas.

Los servicios se llevan una porción creciente del sueldo

A ese cuadro se suma el peso creciente de las tarifas. Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet calculó que la canasta de servicios públicos —electricidad, gas, agua y transporte— le costó a un hogar promedio del AMBA $268.405 en septiembre. Ese monto representa casi el 15% del salario promedio.

En la comparación interanual, los servicios subieron un 55%, frente a una inflación general estimada en el 33%. La brecha es de 22 puntos porcentuales. Desde diciembre de 2023, los servicios acumulan una suba del 867%, mientras que el nivel general de precios avanzó un 254%.

El transporte es el componente más pesado: representa el 47% de la canasta y demandó $126.689 mensuales en septiembre. El costo técnico del boleto de colectivo es de $2.096, pero el usuario paga $888. El resto lo financia el Estado. Aun así, el Presupuesto 2027 prevé reducir los subsidios a la energía y al transporte en el equivalente a 0,11 puntos del PBI, con el objetivo de que los usuarios cubran más del 88% del costo de abastecimiento.

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