Martes 29 de septiembre de 2026
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Caputo llamó»anticristo» a Kicillof y recalienta la pelea de 2027

Ante empresarios, el ministro de Economía cargó contra el gobernador, acusó al kirchnerismo de frenar inversiones y trató de «momias» a quienes piden devaluar. Detrás del exabrupto, una estrategia electoral y una disputa que ya tiene costos concretos para la Provincia.

El ministro de Economía, Luis Caputo, llamó «anticristo» al gobernador Axel Kicillof y definió al kirchnerismo como el «infierno». Lo hizo en un escenario elegido para hablarle al poder económico: el CFO Summit 2026, organizado por el diario El Cronista. La frase de Caputo sobre Kicillof no fue un desliz: el ministro la conectó con el escenario electoral de 2027 y con el temor de algunos inversores a un regreso de un sector del peronismo.

El tono fue más de tribuna que de gestión. Varios medios describieron la exposición como un discurso más electoral que técnico, en el que defendió el modelo libertario y consideró una «tomada de pelo» que Javier Milei no sea reelecto en 2027.

Qué dijo Caputo sobre Kicillof ante los empresarios

El argumento del ministro fue que el miedo político explica parte de la inversión que no llega. Según Caputo, ese temor a un regreso del kirchnerismo puede estar provocando una retracción de las inversiones. En esa lógica, el gobernador bonaerense funciona como el nombre propio del riesgo.

Caputo responsabilizó directamente a Kicillof por la falta de inversiones en el país y fue más allá del plano económico. Sostuvo que el mandatario bonaerense prefiere a la gente pobre y que le molesta que los argentinos viajen al exterior.

La definición tiene un dato político: el Gobierno nacional eligió a su rival. Caputo ubicó a Kicillof como la principal referencia de una eventual vuelta del peronismo al poder, justo cuando el gobernador intenta consolidar ese lugar dentro de un espacio atravesado por la interna.

Devaluación: el otro blanco del ministro

El segundo frente de la exposición fue el tipo de cambio. Caputo rechazó la posibilidad de devaluar, algo que reclaman sectores de la oposición y numerosos economistas.

El ministro fue igual de duro con parte del empresariado. Calificó a quienes piden una devaluación como momias o miserables que solo buscan una economía cerrada con salarios bajos, y agregó que ese esquema implica que la gente subsidia a esos sectores a través de los precios.

Como alternativa, mencionó menores impuestos, menos regulaciones y una baja del costo financiero como factores para ganar competitividad. El mensaje entre líneas: el Palacio de Hacienda no piensa tocar el dólar antes de las elecciones, y quien presione por eso quedará del lado de los adversarios.

Los números que eligió mostrar

Hacia el cierre, Caputo apeló a la comparación con gestiones anteriores. Presentó una tabla con indicadores de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández frente a los que proyecta para Milei al final de su mandato, con la columna del actual presidente en verde. Según el ministro, los tres gobiernos anteriores cerraron con resultado financiero negativo —entre 4 y 5 puntos— mientras que la actual administración terminaría con un superávit de 0,2. Son proyecciones oficiales, no datos cerrados.

También hubo un mensaje para los jubilados. Caputo les pidió a quienes marchan cada miércoles que valoren sus ingresos actuales, que según él subieron un 14% desde la asunción de Milei. La cifra la aportó el ministro y choca con la percepción de un sector que todas las semanas se moviliza frente al Congreso.

Caputo contra Kicillof: la lógica electoral del ataque

El cruce no aparece aislado. Las declaraciones llegaron después del viaje de Kicillof a Nueva York, que según el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, superó las expectativas de la Provincia, con tres empresas estadounidenses que anunciaron inversiones en territorio bonaerense.

Ahí está una clave de lectura: mientras la Provincia buscaba mostrarse como destino de inversión ante capitales extranjeros, el ministro de Economía salió a instalar lo contrario frente a directores financieros de empresas. La disputa ya no es solo por votos, sino por quién convence al mercado.

Para Milei, polarizar con Kicillof ordena el tablero: simplifica la oferta electoral y obliga al peronismo a discutir en los términos del oficialismo. Para el gobernador, ser señalado como el adversario central puede resultar funcional para ordenar una interna todavía abierta.

El impacto en la Provincia y en Gran La Plata

La pelea retórica tiene antecedentes concretos que afectan a la región. LPO informó que Caputo le negó a Kicillof los permisos para tomar un crédito internacional destinado a una planta de tratamiento de líquidos cloacales para La Plata, Berisso y Ensenada. Es una obra de saneamiento que impacta en forma directa sobre el Gran La Plata.

También se informó que la estatal bonaerense Aubasa quedó excluida de la competencia por la concesión de la autopista Riccheri, lo que la empresa impugnó por trato desigual.

En ese contexto, las palabras del ministro funcionan como marco para decisiones administrativas que ya se tomaron. Cada autorización de endeudamiento, cada licitación y cada transferencia pasa ahora por el filtro de una relación que el propio Caputo definió en términos de bien y mal. Para los municipios del Gran La Plata, que dependen de obras financiadas por la Provincia con aval nacional, el costo del enfrentamiento no es abstracto.

A esto se suma un factor de calendario: el exvicepresidente del Banco Central Jorge Carrera advirtió que el Banco Mundial y el BID podrían frenar desembolsos en 2027 por el año electoral, lo que agrega incertidumbre sobre el financiamiento de obras en la Provincia.

Qué puede pasar ahora

En el corto plazo, lo previsible es que el Gobierno bonaerense responda a través de Bianco en su conferencia semanal y que el cruce se traslade a la Legislatura, donde el oficialismo provincial busca aprobar herramientas de financiamiento. El dato a seguir es si el Ministerio de Economía mantiene el bloqueo a los créditos internacionales para obras bonaerenses: si eso ocurre, la planta cloacal para La Plata, Berisso y Ensenada seguirá en pausa y la disputa entre Caputo y Kicillof dejará de ser solo discursiva para medirse en obras que no se hacen.

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