Miércoles 30 de septiembre de 2026
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Acuerdo PRO-LLA en la Provincia: las trabas del pacto, el malestar con Karina y una alianza que no termina de cerrar

La foto política provincial arranca octubre con más ruido que definiciones. Además, el acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) para la elección 2027 en la Provincia de Buenos Aires acumula reuniones formales, tensiones cruzadas y una lista larga de obstáculos que impiden avanzar. En consecuencia, en la principal jurisdicción del país —la que concentra el 40% del padrón nacional— la alianza opositora sigue sin cerrarse.

Para La Plata, el panorama tiene doble impacto. La ciudad es capital provincial, sede de la Legislatura bonaerense y termómetro directo de cada movimiento entre libertarios y macristas. Además, con Julio Alak al frente del Municipio y Axel Kicillof consolidando su liderazgo provincial, el peronismo observa el desencuentro opositor con atención estratégica.

Acuerdo PRO LLA: los interlocutores en la mesa

El armado tiene rostros definidos, pero con lógicas muy distintas. Además, en cada lado hay figuras que operan como voceros y otras que operan como frenos internos. El mapa actual:

Por La Libertad Avanza

  • Karina Milei: articula el armado bonaerense y define la política de alianzas.
  • Los hermanos Menem (Martín y Eduardo «Lule»): operadores territoriales y de gestión.
  • Diego Santilli: ministro del Interior, figura puente y posible candidato a gobernador.

Por el PRO

  • Cristian Ritondo: jefe del bloque en Diputados, principal negociador.
  • Fernando De Andreis: hombre de confianza de Macri en la mesa política.
  • Mauricio Macri: garante externo, con reapariciones dosificadas.

Por otro lado, las reuniones se sostienen cada 15 días. Sin embargo, según fuentes del propio PRO, los encuentros terminan siempre con un pedido concreto del oficialismo: apoyo a leyes clave. En consecuencia, avanza la agenda parlamentaria libertaria pero no la definición electoral bonaerense.

Las trabas centrales del acuerdo

Los obstáculos que impiden cerrar el pacto se acumulan y se cruzan. Además, cada uno responde a intereses estructurales de cada espacio:

1. Las PASO como condición

La Casa Rosada condiciona el acuerdo con el PRO al apoyo para eliminar las PASO en el Senado. Sin embargo, el proyecto está trabado en la Cámara Alta y el macrismo no muestra prisa en destrabarlo. Por lo tanto, la negociación entra en un círculo: LLA pide votos, el PRO pide contrapartidas y el ciclo no se cierra.

2. Absorción vs. coalición de iguales

Karina Milei y los Menem apuntan a absorber al PRO dentro de LLA, con la fórmula que ya usaron con Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y otros dirigentes amarillos. En cambio, Ritondo y De Andreis negocian una coalición de iguales con identidad propia y con Macri como garante. En consecuencia, ambos modelos son incompatibles.

3. Cargos y candidaturas

El PRO reclama definiciones sobre candidaturas concretas, especialmente en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, LLA todavía no ofreció lugares específicos ni compromisos sobre listas. Por otro lado, la posibilidad de que Santilli encabece la fórmula provincial genera resistencias en algunos sectores libertarios que preferirían un armado 100% propio.

4. Diferencias programáticas

El Presupuesto 2027 obligó a LLA a ceder ante aliados. Además, el conflicto por discapacidad —con el veto de Karina Milei al ajuste propuesto por Luis Caputo— lesionó la relación con el PRO. En consecuencia, aparecen desacuerdos concretos que van más allá del reparto de cargos.

El malestar del PRO: «un amor no correspondido»

La frase circula entre los legisladores amarillos y sintetiza el clima. Además, el sentimiento se resume en tres quejas recurrentes:

  • «Cada vez que vamos a una reunión nos piden leyes»: sensación de que el Gobierno usa al PRO como sostén parlamentario.
  • Falta de reciprocidad: no hay contrapartidas concretas en cargos ni en decisiones políticas.
  • Uso instrumental: los libertarios avanzan con su agenda mientras posponen la definición electoral.

Por lo tanto, la paciencia del bloque amarillo se agota. En efecto, cada mes que pasa sin definición achica el margen de maniobra para armar boletas competitivas en 2027. Además, sectores internos del PRO empiezan a barajar alternativas: armado propio, alianza con otros espacios provinciales o directamente ruptura definitiva.

Rebelión interna en LLA

La otra cara de la moneda es igual de compleja. Además, dentro de La Libertad Avanza también hay malestar. Los sectores libertarios más territoriales denuncian que Karina Milei arregla con gobernadores y con el PRO mientras ellos quedan afuera del 2027.

Los focos de tensión interna:

  • Militancia territorial que sostuvo la campaña 2023 sin cargos ni proyección.
  • Legisladores libertarios que ven cómo se negocian sus lugares en las listas.
  • Sectores duros que rechazan cualquier alianza con el PRO por considerarlo «casta».
  • La mesa política con tensiones entre Karina, Adorni-Santilli y el eje Milei-Caputo.

En consecuencia, la conducción del armado bonaerense queda cada vez más concentrada en Karina Milei y los Menem, con costos crecientes en la interna. Por otro lado, la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete —tras el escándalo por su patrimonio— dejó otro flanco abierto en la coordinación política del Gobierno.

Acuerdo PRO LLA: la variable Santilli

En medio del cuadro, Diego Santilli aparece como pieza clave. Además, el ministro del Interior es el gran candidato a articular con el PRO desde adentro del Gobierno. Sus condiciones:

  • Origen amarillo con paso al Ministerio del Interior de Milei.
  • Perfil dialoguista con capacidad de gestión.
  • Posible candidato a gobernador bonaerense en 2027.
  • Interlocutor natural entre los espacios.

Sin embargo, Santilli tampoco tiene la última palabra. En efecto, cualquier candidatura provincial debe ser validada por Karina Milei y los Menem, quienes concentran las decisiones del armado. Por lo tanto, incluso el «puente» del gobierno enfrenta límites internos.

La lectura política: qué se juega en la Provincia

Para el peronismo bonaerense, la parálisis opositora es una oportunidad. Además, Axel Kicillof viene consolidando estructura, sumando intendentes y proyectando su figura a nivel nacional. En consecuencia, cada mes que pasa sin acuerdo LLA-PRO amplía el margen del oficialismo provincial.

Los números también acompañan al peronismo. Según encuestas recientes:

  • Kicillof tiene piso electoral firme y techo mayor que los principales dirigentes opositores.
  • Fuerza Patria mantiene el 23% de intención de voto en escenarios varios.
  • Milei pierde 4 puntos si Macri se presenta con candidatura propia.

Por lo tanto, el desencuentro opositor se traduce en oxígeno para el peronismo bonaerense. En efecto, la ecuación es simple: sin acuerdo LLA-PRO, la posibilidad de una victoria opositora en la Provincia se complica.

La foto local: La Plata en el ojo del cambio

Para La Plata, cada movimiento en el tablero PRO-LLA se lee con lupa. Además, los intendentes amarillos de la región —en distritos como Vicente López, San Isidro, Tres de Febrero— también observan con atención. Por otro lado, el bloque libertario en el Concejo Deliberante platense empuja agenda propia con proyectos como el examen de idoneidad para funcionarios o la desregulación del registro de conducir.

En consecuencia, la ciudad no queda al margen del debate nacional. Sin embargo, la definición estratégica se juega en las mesas chicas de Buenos Aires y Casa Rosada, no en el territorio platense.

Proyección

Si el acuerdo PRO-LLA no se cierra antes del cierre de listas 2027, cada espacio deberá definir su estrategia por separado. Además, la posibilidad de una boleta libertaria pura, con el PRO relegado a un rol secundario, empieza a tomar cuerpo entre los sectores más duros del oficialismo. En definitiva, la Provincia de Buenos Aires sigue siendo el gran interrogante del mapa opositor. Y la pregunta de fondo es la misma que se repite desde el «Manifiesto Próximo Paso» de mayo: ¿alcanza el PRO como socio subordinado o necesita cargos concretos para acompañar? Mientras Karina Milei y los Menem definen la política de alianzas y Ritondo negocia sin ceder, el reloj corre. Y el peronismo bonaerense, mientras tanto, capitaliza el ruido.

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