Jueves 1 de octubre de 2026
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¿Está preparada La Plata para El Niño? En los barrios se multiplican los reclamos y la oposición exige información

El fenómeno de El Niño ya está activo y los modelos climáticos ubican su pico entre octubre y diciembre. Ante ese escenario, la Municipalidad de La Plata lanzó una nueva estructura institucional de gestión de riesgos y organizó reuniones de coordinación regional. Sin embargo, la oposición no sabe cuánto cuesta ese organismo ni qué tareas de limpieza de zanjas y sumideros se realizaron. Y en los barrios, los vecinos siguen tapando alcantarillas y arreglando calles con plata propia.

El pronóstico que no admite demoras

El índice oceánico que mide El Niño ya registra una anomalía de +1,4°C. Para el trimestre octubre-diciembre, la NOAA estima un 98% de probabilidad de que ese valor supere los +2°C. El promedio proyectado es de +2,7°C, una magnitud comparable a los grandes episodios históricos de 1982-83 y 1997-98.

Según el doctor Alejandro Godoy, profesor de Meteorología Sinóptica en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, el pico llegará hacia fines de 2026. El SMN anticipa precipitaciones normales o por encima de lo habitual para la región en el trimestre clave.

Los especialistas son precisos en un punto. La inundación de La Plata de abril de 2013 ocurrió durante condiciones climáticas neutrales, sin ningún episodio El Niño activo. Lo que define si la ciudad aguanta o se inunda no es solo el volumen de agua. Es el estado de zanjas, sumideros, conductos pluviales y calles.

La nueva Unidad de Gestión del Riesgo y sus preguntas abiertas

En septiembre, el intendente Julio Alak presentó la Unidad Municipal de Gestión del Riesgo bajo la dirección de Fernando Carlos. El organismo cuenta con 21 estaciones meteorológicas y cinco sensores hidrométricos en los arroyos locales. Además, la Municipalidad organizó una jornada del Plan PREIC junto a más de 20 organismos de la región. El esquema contempla 24 amenazas y vulnerabilidades frente a las cuales la ciudad busca mejorar su capacidad de respuesta.

El aparato institucional existe. Pero la oposición quiere saber qué hay adentro.

El 22 de septiembre, concejales de La Libertad Avanza presentaron en el Concejo Deliberante un pedido de informes con 58 puntos. Piden el organigrama de la Unidad, la cantidad de personal (planta permanente, contratados y locaciones de servicios), el presupuesto asignado y las partidas con que se financia. También preguntan si la nueva estructura implica un incremento del gasto municipal.

Los ediles solicitan la ubicación exacta y el último mantenimiento de cada uno de los 26 sensores anunciados, el mapa actualizado de riesgo hídrico y los protocolos vigentes para inundaciones, granizo y tornados. En un punto central, piden conocer «qué tareas de limpieza se realizaron en arroyos, canales, conductos pluviales, sumideros y zanjas». En los fundamentos, los concejales sostienen que «La Plata necesita una política de gestión del riesgo que trascienda anuncios y administraciones».

Alcantarillas rotas, calles de barro y vecinos que pagan obras con su propio dinero

Mientras el pedido de informes aguarda respuesta, la realidad en los barrios funciona con otra lógica.

En la esquina de 78 y 115, una alcantarilla tapada y con caños rotos lleva más de cuatro años sin solución. Un vecino de la zona confirmó que el reclamo está registrado ante el municipio bajo el número 489657. «Hace más de cuatro años venimos pidiendo su reparación. Ya me inundé más de cinco veces», señaló. «Es un trastorno vivir cada vez que hay tormenta», agregó.

En el Barrio San Antonio, en la Zona Sur, los vecinos de la calle 96 entre 137 y 140 tomaron una decisión que ya habían tomado antes. Juntaron dinero entre 180 familias y repararon tres cuadras de ripio por su cuenta. Es la segunda vez en seis años que financian obras que esperaron del municipio y nunca llegaron. Reclamos a la Línea 147 y reuniones con delegados de la zona no dieron resultado. La respuesta fue siempre la misma: «Ya vamos a ir.» Los vecinos resumieron su experiencia con una frase: «La Municipalidad solo se ocupa de lo que se ve.» Y añadieron algo que cobra nueva dimensión ante El Niño: «Tenemos miedo de que, ante una emergencia, no puedan entrar ambulancias o bomberos.»

En el barrio Savoia, al norte del partido, la calle 474 entre 5 y 6 lleva más de un año con una obra inconclusa. La empresa adjudicataria rompió el mejorado que los vecinos habían realizado, colocó tierra colorada y se retiró sin completar los trabajos. Con cada lluvia, la calle se convierte en barrial. Tras las tormentas del último fin de semana, una vecina quedó encajada con su auto en el lodo.

El problema no se limita a los barrios periféricos. A fines de julio, una tormenta desbordó el casco urbano. La diagonal 74 y los alrededores de la Municipalidad quedaron bajo agua. Esa misma noche, los barrios de Tolosa, Melchor Romero, Altos de San Lorenzo, City Bell y Los Hornos también reportaron anegamientos.

El foco de las obras y lo que queda pendiente

El Plan de Obras y Mantenimiento Urbano lanzado por la Municipalidad contempla intervenir 2.000 cuadras con cordón cuneta, carpeta asfáltica y mejorado de tierra. Son obras visibles y medibles. No son, sin embargo, las que más inciden ante precipitaciones intensas. Los sumideros, las zanjas y los conductos pluviales son la primera línea de defensa cuando llueve fuerte. Si están obstruidos o deteriorados, el asfalto nuevo no cambia el resultado.

El propio pedido de informes de la oposición revela que esa pregunta concreta aún no tiene respuesta pública: ¿cuántos sumideros se limpiaron? ¿Cuántos conductos pluviales se revisaron antes del pico de El Niño?

Los sensores miden. Los protocolos se escriben. La pregunta es si alguien limpió los sumideros.

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