Argentina registró el mayor retroceso de América Latina en el último ranking universitario regional elaborado por Quacquarelli Symonds (QS). El dato llegó esta semana junto con otro: los docentes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) cumplen 72 horas de paro nacional por incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La coincidencia no es azarosa. El ranking mide lo que el paro lleva meses advirtiendo.
La mayor caída de la región
La nueva edición del QS World University Rankings América Latina y el Caribe ubicó a la UBA en el décimo lugar regional, sin cambios respecto del año anterior. Sin embargo, el sistema universitario en su conjunto mostró un retroceso generalizado. Entre las instituciones del país que ya figuraban en el índice, 17 bajaron posiciones, solo 8 mejoraron y 20 se mantuvieron estables.
Con ese resultado, Argentina registró la mayor caída neta entre los países latinoamericanos con al menos diez universidades clasificadas. La organización británica incluye 46 casas de estudios argentinas en el índice. El país es el cuarto con mayor representación, detrás de Brasil, Colombia y México.
Ben Sowter, vicepresidente de QS, fue preciso en el diagnóstico: «Argentina registra el mayor descenso neto de la región, con 17 universidades que bajan de posición en medio de restricciones presupuestarias y una continua debilidad en la producción de investigación». Y advirtió que «mantener la capacidad de investigación, la retención de talento y la competitividad académica será fundamental para preservar las fortalezas a largo plazo de la educación superior».
La UNLP: reputación sólida, investigación en retroceso
La Universidad Nacional de La Plata se mantuvo en el puesto 21 del ranking regional y conserva posiciones de referencia en los indicadores de reputación. Se ubica 13ª en América Latina en reputación académica y figura entre las 20 primeras en reputación entre empleadores. En redes internacionales de investigación ocupa el puesto 32 continental.
Son datos positivos que tienen una lectura de fondo: la UNLP sostiene su lugar gracias a la reputación construida durante décadas, no a la inversión actual. Eso tiene un límite.
El propio informe de QS señala que la investigación continúa siendo la principal debilidad del sistema argentino. Ninguna universidad del país figura entre las 50 primeras de la región en citas por artículo. Ninguna aparece entre las 90 primeras en artículos publicados por profesor. En ambos indicadores, el promedio argentino está por debajo del promedio regional. Es en la producción científica donde el desfinanciamiento se vuelve visible en los rankings.
El presupuesto más bajo en veinte años
El Estado nacional invertirá en 2026 el 0,77% del PBI en educación, la cifra más baja en dos décadas. El proyecto de Presupuesto 2027 prevé una suba al 0,79%, pero aun así representará un 44% menos que lo ejecutado en 2023. Para las universidades, el impacto en términos reales es aún más pronunciado: sin aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, el presupuesto del sector se ubica entre un 32% y un 39% por debajo de 2023, a niveles equivalentes a los de 2006 y 2007.
El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, lo expresó en términos concretos al conocerse el ranking: «Para poder seguir en este camino, es primordial que nuestros trabajadores cuenten con salarios acordes con el inmenso trabajo que realizan cada día». El rector Ricardo Gelpi, por su parte, señaló que los resultados son fruto del trabajo de docentes y científicos «a pesar de la crisis».
La ley incumplida y la Justicia que vuelve a intimar
La Ley de Financiamiento Universitario lleva más de 300 días sin ser aplicada. El miércoles pasado, el juez federal Martín Cormick intimó nuevamente al Poder Ejecutivo a cumplir los artículos 5 y 6 de la norma —referidos a salarios docentes, no docentes y becas estudiantiles— en un plazo de cinco días, con multas en caso de incumplimiento.
No es la primera vez. Una decisión de primera instancia anterior fue confirmada por la Cámara de Apelaciones. El Ejecutivo recurrió a la Corte Suprema, que aún no se expidió. Paralelamente, el Gobierno presentó un proyecto para modificar la ley. Los gremios universitarios lo rechazaron de plano.
El paro que no cede
Como informamos días atrás, los docentes de la UNLP llevan semanas con medidas de fuerza. Esta semana, la Asociación de Docentes de la UNLP (ADULP) y la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) convocaron un paro de 72 horas —de miércoles a viernes— por falta de respuesta a los reclamos salariales y presupuestarios.
Los gremios exigen una recomposición del 33,4%, que vinculan con la pérdida acumulada de poder adquisitivo desde noviembre de 2023. El Gobierno nacional ofreció un 3% para septiembre y un 3% para octubre. La propuesta fue rechazada. La secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA, Laura Carboni, afirmó que «nadie del Gobierno se comunicó con ellos» y que «no tienen expectativas» de respuesta oficial.
El conflicto se extenderá. Los trabajadores nodocentes de la UNLP anunciaron un paro para el 7 de octubre. Y el 15 de octubre está convocada la quinta Marcha Federal Universitaria en defensa del financiamiento universitario.
El ranking como diagnóstico
QS lo explicita en su informe: «Las universidades públicas reportan reducciones presupuestarias sustanciales en términos reales desde 2023, mientras que la limitada inversión en ciencia está afectando los salarios, la investigación y la retención del talento académico».
La UNLP mantiene por ahora su puesto 21 en América Latina. La reputación acumulada durante décadas funciona como un colchón. Pero los indicadores de investigación ya muestran el deterioro. La pregunta no es si el desfinanciamiento tiene consecuencias. El ranking de esta semana demuestra que ya las tiene.


