Miércoles 7 de octubre de 2026
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Moyano estalló contra la interna peronista y apuntó a los gobernadores

El dirigente de Camioneros acusó de traición a los mandatarios del PJ que acompañaron leyes de Milei y cuestionó que el peronismo siga atrapado en las peleas entre Kicillof, Massa, Cristina y Máximo Kirchner. Lo dijo un día después de la foto de unidad en San Vicente.

Pablo Moyano volvió a sacudir al peronismo. El secretario general adjunto de Camioneros cargó contra los gobernadores del PJ que acompañaron iniciativas del Gobierno de Javier Milei y apuntó, sin rodeos, a las cuatro figuras que dominan la interna del espacio: Axel Kicillof, Sergio Massa, Cristina Kirchner y Máximo Kirchner.

Según planteó, mientras la discusión siga concentrada en ellos, el oficialismo libertario seguirá avanzando.

Las declaraciones llegaron en un momento sensible. Apenas 24 horas antes, el peronismo bonaerense había exhibido en la Quinta de San Vicente una foto de convivencia entre sectores, con Kicillof y Mariel Fernández al frente del primer Congreso Provincial de Mujeres del PJ. El mensaje de Moyano funcionó como contracara de esa postal.

Pablo Moyano y la «traición» de los gobernadores

El gremialista recordó que viene repitiendo el mismo diagnóstico desde hace meses. Según su planteo, los primeros en recibir un golpe de los gobernadores peronistas no fueron la CGT, sino los trabajadores.

En esa línea, mencionó a los mandatarios de Córdoba, Catamarca, Salta y Misiones, y les reprochó haber acompañado la Ley Bases. Para Moyano, ese respaldo legislativo abrió la puerta a una serie de reformas que impactaron de lleno sobre el mundo del trabajo.

El dirigente amplió la lista de reproches: los acusó de haber votado la reforma laboral, los cambios en discapacidad y el rechazo al aumento para los jubilados. Según su lectura, nada de eso habría ocurrido si el peronismo tuviera una conducción fuerte.

Una conducción ausente

El eje de la crítica no estuvo solo en los gobernadores, sino en la falta de una estrategia común. «No había una conducción del PJ, pero cada gobernador defiende su quinta», resumió el camionero.

La frase apunta a un problema estructural del peronismo desde la derrota de 2023: la ausencia de un liderazgo capaz de ordenar a los distintos actores. Los gobernadores negocian con la Casa Rosada en función de las necesidades de sus provincias, y esa lógica los aleja de una posición opositora unificada en el Congreso.

Moyano también reveló que mantuvo recientemente una reunión con un funcionario del gobierno de Kicillof por temas gremiales. De ese encuentro, contó, se llevó la misma impresión de siempre: la conversación dentro del peronismo sigue girando alrededor de las diferencias entre Massa, Kicillof, Cristina y Máximo.

Para el dirigente, ese loop es funcional al oficialismo. Planteó que si el peronismo no logra salir de esas peleas, el Gobierno nacional seguirá imponiendo su agenda.

La pelea por los cargos

El tramo final de su mensaje apuntó a la discusión por las candidaturas. Moyano cuestionó que el espacio siga enfrascado en la disputa por uno, dos o tres lugares en las listas legislativas mientras, a su entender, pierde de vista la situación social del país.

El planteo encuentra eco en la coyuntura bonaerense. La Liga de Intendentes peronistas ya salió a reclamar un lugar propio en la sucesión de Kicillof, La Cámpora mantiene su presión sobre la conducción provincial y el massismo busca preservar su peso en el armado. A esa trama se suma la discusión sobre reelecciones indefinidas y desdoblamiento electoral.

El contraste con San Vicente

El mensaje de Moyano llegó un día después de que el PJ bonaerense mostrara su cara más ordenada. En San Vicente, bajo la consigna «Unidas Triunfaremos», compartieron escenario funcionarios provinciales, intendentes y legisladores de distintas vertientes. Kicillof habló de un año «crucial» y de volver a la Casa Rosada en 2027.

Pero la foto de unidad no resolvió las tensiones de fondo, y las palabras del camionero lo dejaron expuesto. Mientras un sector del peronismo busca transmitir convivencia, otro, desde el sindicalismo, reclama que esa convivencia se traduzca en una conducción real y en votos coordinados en el Congreso.

La debilidad legislativa también se vio en la Provincia. El martes, Kicillof no consiguió los dos tercios en el Senado bonaerense para tratar sus proyectos de salud, una muestra de los límites que enfrenta el oficialismo provincial frente a un bloque libertario en crecimiento.

El rol del sindicalismo

Moyano habló desde un lugar particular. Camioneros es uno de los gremios con mayor capacidad de movilización del país y su dirigente se ubicó, en distintos momentos, entre las voces más combativas contra el Gobierno de Milei. Su crítica no apunta a un sector específico del peronismo, sino a todos sus referentes a la vez.

Esa posición le permite presentarse como vocero del malestar de las bases frente a una dirigencia que, a su juicio, perdió conexión con la urgencia social. Al mismo tiempo, deja planteada una pregunta incómoda para el peronismo: quién tiene hoy la capacidad de ordenar al espacio.

Qué puede pasar ahora

Las declaraciones difícilmente cambien la dinámica interna en lo inmediato, pero suman presión sobre los principales referentes del PJ en un momento clave. Con la discusión de 2027 en marcha y un Gobierno nacional que avanza en el Congreso con apoyo de gobernadores, la demanda de una conducción unificada empezará a pesar más en el debate.

La respuesta, si llega, podría venir de dos lados: de los referentes aludidos, que hasta ahora evitaron confrontar con el camionero, o de los propios gobernadores, que deberán explicar sus votos frente a una base que les pide coherencia opositora.

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