Domingo 11 de octubre de 2026
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El Municipio premia con metros extra a quien financie obras que debería pagar el Estado

El concejal Sergio Resa, quien fue el impulsor del COUT desde la Secretaría de Planeamiento del Municipio, presentó un proyecto para dar metros cuadrados adicionales a desarrolladores que realicen obras de “interés público”. Sin embargo, el mecanismo no toca la burocracia que paraliza el sector. Además, la capacidad de generar esos beneficios queda en manos de quienes tienen escala para invertir.

La crisis de la construcción en La Plata que el proyecto no resuelve

Como informamos a fines de septiembre, La Plata cayó al quinto lugar provincial en construcción con permisos que demoran hasta nueve meses. Además, según relevamos en julio, la ciudad acumula obras abandonadas mientras el sector suma nueve trimestres seguidos de caída. Sin embargo, la propuesta de Resa no plantea reducir esos plazos ni simplificar los trámites burocráticos.

En cambio, crea el Certificado de Capacidad Constructiva Adicional (CCA). Es una herramienta para construir más metros en parcelas donde el COUT hoy limita la edificabilidad. Pero para generar ese certificado, hay que financiar obras como reservorios de agua, restauraciones patrimoniales o infraestructura sanitaria.

Quién genera y quién recibe

El proyecto distingue entre parcelas generadoras y parcelas receptoras. Las receptoras son las que podrían recibir los CCA de otra parte y así aprovechar capacidad constructiva que hoy no pueden usar. Según el propio Resa, unas 13.000 parcelas del casco —la mitad del total— podrían estar en esa categoría, en su mayoría terrenos pequeños, de menos de 300 metros cuadrados.

Sin embargo, la pregunta clave no es quién puede recibir los certificados. Es quién puede generarlos. Financiar un reservorio, restaurar un edificio patrimonial o instalar infraestructura sanitaria requiere una inversión que está muy lejos del alcance de un propietario común. Asimismo, el proyecto habilita que los CCA se transfieran entre proyectos e incluso entre desarrolladores distintos. De esta manera, quien tenga capital puede obtener los certificados y transferirlos a terceros bajo las condiciones que la normativa permita.

Lo que el Estado debería garantizar con sus propios recursos

La lista de obras que generarían CCA es, en sí misma, reveladora. Retención de agua de lluvia, instalación de energía renovable, recuperación de patrimonio, infraestructura sanitaria. Son responsabilidades que, en rigor, corresponden al Estado municipal o provincial. Asimismo, la iniciativa contempla beneficios para quienes aporten terrenos destinados a reservorios o espacios verdes en zonas de riesgo hídrico.

En otras palabras, el proyecto propone que el sector privado financie lo que el Municipio no hace. Y que, a cambio, reciba derechos constructivos. Por eso la pregunta que queda abierta no es si el mecanismo es legal: es si el Estado debería delegar en el mercado lo que tendría que garantizar por presupuesto propio.

El antecedente que incomoda

Resa no llega a este proyecto desde afuera. Fue él quien impulsó el COUT desde el Ejecutivo Municipal. Ahora, desde el Concejo, propone un complemento a ese mismo plan. En ese marco, el hecho de que la iniciativa sea presentada como una solución a la parálisis que el propio COUT generó merece, al menos, una lectura crítica.

Como informamos a fines de 2025, los propios desarrolladores alertaron que el Plan de Ordenamiento Territorial “golpea la inversión y frena el crecimiento urbano”. En tanto, el Colegio de Arquitectos describió la burocracia municipal como un obstáculo estructural. Ninguno de esos señalamientos se ve reflejado en la nueva propuesta.

Mientras tanto, los plazos no cambian

Hoy, un platense que quiere construir o ampliar su vivienda espera hasta nueve meses para obtener un permiso. Finalmente, cuando llega la aprobación, enfrenta tasas altas y un sistema administrativo que el sector viene denunciando desde hace años. Nada de eso cambia con el CCA.

El nuevo certificado puede ser, en el mejor de los casos, un instrumento útil para operaciones de gran escala. Sin embargo, para el propietario de una parcela pequeña o el constructor mediano, el problema sigue siendo exactamente el mismo. Y nadie, por ahora, propone resolverlo.

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